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Holmberg: un mensaje de fe para honrar a Santa Catalina

La celebración se suspendió ante la emergencia sanitaria. A través de una carta, el padre Morelli reflexiona sobre la realidad actual y envía una bendición a la comunidad

La fiesta patronal que en honor a Santa Catalina se realiza cada 30 de abril en Holmberg, encontrará este año a sus habitantes en sus hogares. Es que la pandemia por el Covid-19 obliga también a cambiar estas costumbres repetidas por generaciones.

Suspendidos todos los encuentros que convoquen a los pobladores, hoy Holmberg recordará a su protectora de una manera distinta.

El padre Javier Morelli, párroco local, decidió compartir una reflexión sobre los momentos actuales y compartirla con la comunidad en el día de Santa Catalina.

A continuación, la carta del sacerdote dirigida a la comunidad.

“Esta pandemia pone al descubierto un estilo de vida que llevábamos, en que vivíamos muy dependientes de lo material, con un estilo de vida vertiginoso, dominados por la prisa, el apuro, la ansiedad, la falta de tiempo. Pero al mismo tiempo esta situación nos puso un freno y nos está obligando a vivir de otra manera. Nos obliga a detenernos, a quedarnos en casa, nos ayuda a recuperar el tiempo perdido; el diálogo, la escucha atenta, los gestos de cariño, el abrazo a veces tan esperado de nuestros seres queridos: esposo, esposa, hijos, nietos”.

“Por otro lado, esta epidemia que se transformó en global, universal, pone al descubierto el ejemplo de tantos hombres y mujeres que en silencio y sin hacerse ver renuncian cada día a sí mismos para servir a los demás”.

Tantos médicos, enfermeras, personal de la salud, bomberos, policías, las personas que tienen que seguir trabajando y atendiendo al público, todos ellos de alguna manera arriesgan sus vidas al servicio de los demás y esto es un gran acto de amor al prójimo. Más allá de la religión, de que sean creyentes o no, muchas de estas personas actúan movidas por respeto al ser humano o a la humanidad”.

Prosigue el mensaje de Morelli: “Esta realidad de tensión, de inseguridad que estamos viendo en estos días pone al descubierto lo peor (el aprovechador de la situación). Pero hoy día queremos subrayar lo mejor de nosotros mismos. Nos hace ver que siempre son más las personas buenas y honestas, como lo hemos visto tan palpable en estos días, que nos cuidan con tanta delicadeza. Personas comunes, con un sueldo común pero con una extraordinaria vocación de servicio, que son capaces de poner en riesgo su vida por otros. Y esto constituye para nosotros un motivo de esperanza. Nos demuestra que el ser humano siempre es capaz de sorprendernos para bien”.

“El Papa llama a esta gente, los santos de la puerta de al lado”, subraya.

“Esta pandemia nos afecta a todos, blancos y negros, ricos y pobres, y nos iguala a todos. Descubrimos que todos somos importantes, que no sobra nadie, que somos frágiles, vulnerables, que solos no podemos, que necesitamos de la ayuda de todos para salir adelante, que seguramente esta situación nos una y nos sirva para volvernos mejores personas, mejores hermanos, mejores ciudadanos”.

Finaliza su mensaje el sacerdote: “Hoy queremos pedirle a Jesús que venga a aliviarnos. En estos momentos estamos afligidos, agobiados, necesitados. Para que su ayuda nos vuelva mejores, como Él lo había soñado”.