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Riendas Libres: la vida es un viaje

El grupo de Peteco Carabajal y sus hijos regresa a Córdoba con una presentación el 26 de agosto en el Comedor Universitario. El cantante adelanta además que prepara otro disco junto con Roberto Carabajal y Shalo Leguizamón

El segundo disco de Riendas Libres habla de un viaje, que es la vida misma. Una travesía poética y sonora en la que la Madre Tierra o la Pachamama es la nave que nos permite atravesarla. Allí va la humanidad como tripulante, representada en un entramado de canciones, hilvanadas finamente, con sutileza, con el amor como bandera. Peteco Carabajal, 66 años, nacido en La Banda, Santiago del Estero, se corre del centro de la escena y vuelve a formar grupo luego de una larga etapa solista. Un grupo “familiar”, de características particulares, que comparte con sus hijos Homero Carabajal y Martina Ulrich desde hace cinco años. Desde su casa en Moreno (Buenos Aires), Peteco y Homero dialogan con MI Córdoba y la palabra fluye con la tonada inconfundible.

Es una alegría enorme volver a Córdoba y sobre todo al Comedor Universitario. Es un ámbito que ha sido histórico para la música santiagueña. Es una alegría enorme volver a Córdoba y sobre todo al Comedor Universitario. Es un ámbito que ha sido histórico para la música santiagueña.

-Se consolida el rumbo o “el viaje” trazado con Riendas Libres como una vuelta a los orígenes, bajarse del “pedestal” y volver a integrar un grupo, con el plus de ser un grupo familiar. ¿Cómo vivís esa experiencia?

- Peteco: Son decisiones. Después del disco “Los caminos santiagueños”, en el que he empezado a sentir que había cumplido con mi carrera como solista, seguir llevando ese carro me parecía ya pesado. Quería seguir con el mismo ímpetu y con el mismo ánimo, pero no de la misma forma. Me gustaba la idea de volver a ser parte de un grupo. En los noventa, de donde venimos, se privilegió el personalismo por sobre la idea de grupo. Todos queríamos ser solistas. A mí me estaba pasando algo bueno con ese grupo, en el que estaba Juancho Farías Gómez, Daniel Patanchón, Jorge Cumbo en el último tiempo, además de Homero y Martina. Con ellos hicimos una base y empezamos a funcionar como trío, salieron giras a Europa y comenzamos a vivir una experiencia muy linda. En Europa nos manejábamos con dos guitarras y un bombo solamente, porque no podíamos pensar en otra cosa más. Ni siquiera en llevar un violín a veces. Y nos acostumbramos mucho a sonar así, contundente con dos guitarras criollas y un bombo.

- En entrevistas anteriores, Peteco, decías haber disfrutado mucho del crecimiento, de la madurez artística y profesional de tus hijos. A vos, Homero, ¿qué te pasa con eso?

- Homero: Para mí también, es una etapa más de una historia larga. Es el resultado de un gran aprendizaje, de años de compartir cosas e ir de a poquito construyendo un oficio, una pasión y también una responsabilidad. Riendas Libres es la tesis final de ese proceso de aprendizaje y la coronación de toda esa historia familiar. Es una necesidad para mí.

- Peteco: Yo siento que nosotros tenemos que aprender también a pegarnos y a despegarnos. Por momentos me dan ganas de decir que quisiera que esto fuera eterno, pero me doy cuenta que no, porque Homero tiene que escribir su historia, la está escribiendo. Entonces nos pegamos y tenemos que aprender a no dolernos al despegarnos, porque después nos vamos a volver a pegar de otra forma y así va circulando la cosa.

- Detrás de lo que hacen siempre hay un concepto y en este nuevo disco el concepto es el viaje a través de la vida. ¿Cómo es la génesis de todo eso?

- Homero: Hemos hecho un espectáculo antes de la pandemia que se llamaba “un viaje”. Habíamos trabajado sobre una chacarera: “Aquí comienza la vida”. Que es música mía y letra de mi papi. Ya estábamos ahí en el concepto del viaje y la idea de representarlo en un espectáculo integral, con danza y teatro, además de la música. La idea era hacer una especie de viaje por los diferentes estadios de la vida, del pensamiento, de las ideas, de la familia, del amor, la amistad y siempre con el concepto de la tierra como la nave en la que nosotros viajamos. El viaje es la vida y la tierra es el vehículo que posibilita nuestro viaje. Todas esas eran ideas que nos rondaban en aquel espectáculo y que han quedado para este disco.

- El disco tiene mucho de experimento sonoro, tiene muchas texturas, sonidos primitivos, como la chacarera misma, hasta sonidos más modernos. ¿En esa mixtura está representado esto del viaje también? ¿Cómo es la búsqueda musical?

- Homero: Es que lo hemos sentido así. Incluso en esa canción que abre el disco hay una introducción en la que tratamos de jugar un poco con esas sonoridades, imaginamos sonidos espaciales y después recién arranca la chacarera: “Aquí comienza la vida”. Desde el principio estuvimos afectados por esa sonoridad espacial y al mismo tiempo un poco moderna. Y, como vos decís, va pasando por un montón de sonoridades y de ánimos también. Es un viaje anímico.

- ¿Cómo se inserta Ricky Chazarreta Carabajal en el trío original para convertirse en un cuarteto?

- Peteco: Siempre ha sido parte de Riendas Libres, nada más que ahora lo hemos rescatado con un balde de un aljibe (risas). Es el bajista natural, con un talante muy creativo, no es bajista pero se prende a las chacareras como ninguno. Sonamos todos como un mismo latido, parecemos los Beatles… (risas).

- Volviendo al disco, las letras hablan de cosas universales…

- Peteco: Hablamos, en cada tema, de la humanidad. Más que referirnos a cosas personales o a cosas que tienen que ver sólo con nuestro país o nuestro pueblo. Hablamos de cambios que nos acerquen a un equilibrio y un mínimo bienestar para vivir. Decisión que está en manos del dos por ciento de la humanidad.

- En la pandemia pasaron de tocar ante miles de personas a hacerlo frente a grupos reducidos. ¿Qué les pasa ahora con esta situación? ¿Les gustan estos shows pequeños más íntimos o ansían volver a los grandes escenarios?

- Peteco: Nos hemos puesto más abiertos para ver mayores posibilidades de realización. Siempre tratamos de ir hacia arriba en el sentido de tocar en buenos lugares y que nadie pierda dinero con nosotros. En el grupo no hay ambición de enriquecerse. Por suerte los cuatro somos iguales en ese sentido. Y hay lugares donde vamos con guitarra y bombo en una sola camioneta y otros donde vamos con todo lo que hace falta: micro de gira, más gente y todo lo demás. El asunto está en que nosotros podamos seguir trabajando siempre un poco más para poder seguir reinvirtiendo en esto.

- A su vez, mantienen otros proyectos. Vos, Homero, tenés un proyecto solista y Martina sigue con su grupo Las Folkis...

- Homero: Por una cuestión de espacio, a él (Peteco) también le pasa, no podemos meter todo en Riendas Libres. Ahora estoy por grabar un disco, mi papi también, Marti está también con Las Folkis. Los tres tenemos otras agrupaciones en las que podemos volcar otra creatividad.

- Regresan a Córdoba después de un tiempo. ¿Qué sienten de volver a tocar en el Comedor Universitario?

- Peteco: Es una alegría enorme volver a Córdoba y sobre todo al Comedor Universitario. Es un ámbito que ha sido histórico para la música santiagueña. Ahí hemos estado con todos: los Copla (Dúo Coplanacu), Juan Saavedra, Jacinto (Piedra) y toqué en todas mis etapas solistas. Me trae hermosos recuerdos y ojalá que nos encontremos con mucha gente ahí para retomar algo de esa famosa mística cordobesa.

Carlos Ruiz. Marca Informativa Córdoba