Con un hongo del suelo y residuos de brócoli, logran reducir hasta 98% la población de gusanos microscópicos que afectan los cultivos de tomate
Es un potente plaguicida biológico para un parásito silencioso que ataca las raíces y produce importantes pérdidas económicas en el cinturón verde de Río Cuarto
A partir de combinar hojas de brócoli y un hongo del suelo logran reducir hasta en un 98 por ciento los gusanos microscópicos que atacan las raíces de los tomates.
Forman agallas –deformaciones- a nivel radicular que impiden el normal crecimiento de los vegetales. Se trata de los nemátodos parásitos de plantas, diminutos e invisibles al ojo humano.
Un equipo de científicos del Instituto de Ciencias de la Tierra, Biodiversidad y Ambiente (ICBIA), de doble dependencia UNRC-CONICET, desarrolló esta innovadora estrategia ecológica para controlar una de las plagas más dañinas y silenciosas que afecta tanto a cultivos hortícolas como extensivos.
Si bien los nematodos fitoparásitos atacan una gran diversidad de cultivos, esta investigación se focalizó en el tomate, cuya producción se ve severamente afectada por la presencia de estos patógenos, particularmente Nacobbus aberrans s.l., una de las especies más frecuentes y abundantes en la rizósfera, donde el tomate desarrolla su sistema radicular en asociación con una amplia diversidad de seres vivos micro y macroscópicos. El estudio evidencia la efectividad de la aplicación integrada de estrategias biológicas y químicas biorracionales para el control efectivo del “falso nematodo del nudo” en plantas de tomate.
Habitualmente, para combatirlos se usan químicos muy tóxicos. Demuestra que el uso integrado de P. lilacinum y extracto de brócoli no sólo elimina casi por completo los nematodos parásitos de las plantas, sino que a la vez que genera un mayor crecimiento de las plantas, a lo que se agrega que preserva la calidad del suelo, puesto que se trata de una herramienta segura para el medio ambiente.
Los investigadores realizaron con éxito ensayos de manejo de este nematodo mediante una estrategia biológica y química combinada. Es una alternativa armónica con el medio ambiente y sostenible, sin químicos costosos, contaminantes y de eficiencia limitada. Un recurso que está al alcance de los productores.
La solución: forman un “escudo natural” mediante la aplicación combinada de un hongo del suelo y extracto de brócoli.
Por una parte, el tratamiento integra un hongo protector, SR14, cepa específica de Purpureocillium lilacinum, aislada de suelos de la región de Río Cuarto, que tiene la capacidad natural de nutrirse de huevos y larvas del nemátodo. Y, por otra, un concentrado de hojas de brócoli, que actúa como un biofumigante, seguro para el ambiente.
“Nuestro grupo continúa trabajando en esta línea de investigación, por un lado, realizando ensayos en quintas hortícolas con problemas de infestación con nematodos fitoparásitos y, por el otro, desarrollando la formulación comercial del producto”, dijo la doctora María Alejandra Passone, integrante del equipo de investigación.
Y subrayó: “Este avance de la UNRC representa una alternativa real y de bajo costo para que los productores hortícolas abandonen los químicos tóxicos, garantizando alimentos más sanos para la población y protegiendo la salud de quienes trabajan en estos sistemas productivos”.
Los ensayos, realizados tanto en cámaras de cultivo como en invernaderos, arrojaron resultados contundentes. A la reducción del 98% de la población de la plaga, se suma que las plantas tratadas con esta fórmula ecológica mostraron una vitalidad superior. Se comprobó un aumento en la cantidad de frutos; las plantas tratadas produjeron entre un 66% y un 184% más de tomates que las enfermas sin tratamiento; y se registró mayor peso de la cosecha; debido al tamaño de los frutos, que alcanzaron niveles hasta nueve veces superiores a los de las plantas afectadas por el nemátodo.
Passone sostuvo: “Si bien afectan una gran diversidad de cultivos, nuestro estudio se focalizó en el tomate. Su producción se ve severamente afectada por la presencia de nematodos parásitos de plantas, particularmente Nacobbus aberrans s.l., en el cinturón hortícola de Río Cuarto. En nuestra región representa una amenaza constante”.
“Hemos desarrollado una estrategia agroecológica innovadora para controlar una de las plagas más dañinas y silenciosas que afecta tanto a cultivos hortícolas como extensivos: los nematodos fitoparásitos”, agregó.
Y siguió: “Son unos enemigos invisibles. Los fitonematodos son organismos microscópicos de alta prioridad mundial que afectan más de 2.000 especies vegetales. Atacan las raíces, formando agallas o nudos que impiden a la planta absorber nutrientes”.
“En Argentina, los del género Meloidogyne y Nacobbus son los más frecuentes. Causan pérdidas económicas millonarias, que hasta ahora se intentaban frenar con agroquímicos altamente tóxicos y costosos”.
Por otro lado, la docente investigadora de la UNRC explicó: “Hemos logrado una fórmula ‘dos en uno’. Lo más novedoso de esta investigación, recientemente publicada en la revista científica Journal of Pest Science, es la combinación de dos soluciones naturales que trabajan en equipo. El tratamiento integra: un hongo protector, que es la cepa Purpureocillium lilacinum SR14, aislada de suelos de la región de Río Cuarto, que tiene la capacidad natural de nutrirse de huevos y larvas del nematodo; y un extracto botánico: un concentrado natural de hojas de brócoli que actúa como un biofumigante seguro para el ambiente”.
Puntualizó: “Los resultados son alentadores, porque se logran más y mejores tomates”. “Los ensayos, realizados tanto en cámaras de cultivo como en invernaderos, arrojaron resultados contundentes. La aplicación conjunta de estas estrategias logró reducir la población de la plaga en un asombroso 98 por ciento”.
Y remarcó: “El beneficio no fue solo la eliminación de la plaga. Las plantas tratadas con esta fórmula ecológica mostraron una vitalidad superior. Hubo aumento en la cantidad de frutos. Produjeron entre un 66% y un 184% más de tomates en comparación con las plantas enfermas sin tratamiento. Y mayor volumen de cosecha; el peso de los frutos se incrementó de manera drástica, alcanzando niveles hasta nueve veces superiores al de las plantas afectadas por el nematodo”.