"Claudia del Hospital", la enfermera que dedicó 36 años a la salud en Alejandro
Después de 36 años ininterrumpidos en el Hospital Municipal de Alejandro, Claudia Pereyra se jubiló. La mujer que abrazó esta profesión desde muy joven sabe de la lucha contra virus y pandemia, y asegura que a pesar que llegó el tiempo del retiro, está dispuesta a seguir porque trabajar en salud es su gran vocación.
Un día antes de que el calendario 2021 llegara a su fin, Claudia fue reconocida y homenajeada por las autoridades municipales por su intensa labor y su merecida jubilación.
“La verdad que después de tantos años ya no tengo apellido. Soy ‘La Claudia del Hospital’. Así me dice la gente. Con el tiempo te convertís en una referente, y estoy orgullosa de eso”.
En su extensa carrera vivió momentos extremos en lo que a salud pública se refiere. También satisfacciones y momentos alegres.
“Hice la carrera de Enfermería en la UNRC. Ya en el secundario sabía que quería estudiar algo relacionado a la medicina, pero mis papás no me podían bancar. Entonces me decidí por esta rama. Mi abuela era enfermera idónea”, comienza a contar a Puntal.
Durante 3 años estudió en Río Cuarto. “Vivía en una pensión de lunes a sábado, porque teníamos muchas horas de clases. Volvía a Alejandro unas horas y el domingo a la noche regresaba. Estoy agradecida a la vida por todo lo que me dio la enfermería”.
Claudia es una de las héroes anónimas de esta pandemia que desde hace 2 años tienen al mundo en alerta. Pero asume que no es la primera vez que afrontan situaciones difíciles. “Recuerdo en tiempos de la Gripe Aviar, se había generado una psicosis o pánico en la gente y a nosotros nos hacían usar el barbijo en el Hospital. Ahora es el Covid-19, y es una lucha diaria. Cuando comenzó era todo desconocido, y tuvimos que capacitarnos y estudiar”, asume.
Trabajar desde la casa
En medio de la pandemia, esta enfermera también libró su propia batalla, llevando adelante un tratamiento de quimioterapia. Aún así, no dejó de trabajar, y desde su casa realizaba el seguimiento de los pacientes Covid-19. “Era llamarlos todos los días, saber cómo estaban, si necesitan de atención médica o remedios”, recalca.
En sus más de tres décadas de trabajo nunca dejó de capacitarse. Y la pandemia obligó aún más.
En forma particular, se capacitó a través de la Sociedad Argentina de Pediatría y la Sociedad de Infectología.
“Hicimos varias capacitaciones on line con gente de Río Cuarto y Córdoba. Y en mi caso yo me había capacitado en vacunación, y estuve a cargo de ese área”.
Fue la pandemia la que visibilizó la importancia del vacunatorio. “Por años era un área casi olvidada y ahora es la más importante”, resalta.
Pereyra asume que “más de una vez me costó alguna que otra pelea familiar por mi compromiso con la labor”. Es que la salud no entiende de horarios ni tiempos. “Siempre la gente te consulta”.
Entre los momentos que marcaron su carrera, más allá de estas situaciones pandémicas, mencionó otros acontecimientos que dejaron huella en su vida. “Hemos pasado circunstancias muy tristes y felices, como implica el nacimiento de un niño, o el ver que un paciente estaba mal y de repente se recuperaba. Todo nos afecta”, expone Claudia.
“Por ejemplo, criamos en el Hospital a un nene al que su mamá lo dejó allí. Estuvo con nosotros 9 meses y luego fue dado en adopción. Sé que hoy vive en Río Cuarto”, señala.
“También hay otro niño, que nació con parálisis cerebral y por distintas circunstancias su mamá lo dejó en el Hospital, y sigue con nosotros. Pablito tiene más de 30 años”, dice con ternura Claudia.
Los recuerdos surgen a borbotones tras la despedida del pasado jueves, pues asume que tal vez en adelante su presencia no sea continua en el centro asistencial. “Tanto la intendenta Ariana Viola, como la secretaria de Salud, me pidieron que siga colaborando y lo voy a hacer”, sentencia.
Dispuesta a seguir
Admite que el actual panorama epidemiológico hace más que esenciales a enfermeros y médicos. “Más en pueblos chicos, donde las enfermeras no sobran, por el contrario. El personal es justo, y con este rebrote que hay de casos, todos somos necesarios”.
Casada con Germán Bosio, tiene dos hijas mellizas, María Natalia y María Gabriela; y sus dos nietos Francesca y Lorenzo.
Fue su familia su sostén en los momentos difíciles, y es la que hoy sigue acompañándola en esta instancia de la vida.
“Yo creo que voy a seguir, porque me parece que me va a faltar algo si no trabajo. Imaginate que tenía 21 años cuando empecé a trabajar”.
Por último, Claudia Pereyra agradece a la gente de Alejandro por todas las muestras de afecto recibidas en los últimos días. “Yo acá soy ‘La Claudia del Hospital’; ya ni apellido tengo. La gente me llama y me consulta, te convertís en una referente”.