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Creó un hotel para gatos en Córdoba, dona el 30% de sus ganancias y sueña con construir un refugio para los michis de la calle.

Juan Busico puso en marcha Miccio, un hospedaje felino en barrio Urca pensado para que los gatos viajen con el menor estrés posible. Parte de lo que recauda financia rescates, tratamientos y alimento, mientras trabaja para cumplir un objetivo mucho más grande: crear un refugio donde los animales abandonados reciban atención hasta ser adoptados.

Entre rascadores, pasarelas elevadas, feromonas, habitaciones privadas y una sala especialmente pensada para que cada huésped se adapte a su propio ritmo, en barrio Urca funciona Miccio Hotel Felino, un emprendimiento que nació para ofrecer un lugar seguro a los gatos cuando sus dueños viajan. Pero detrás del negocio hay una historia mucho más profunda: el sueño de construir un gran refugio para animales abandonados y destinar parte de cada reserva para hacerlo realidad.

Su creador es el emprendedor cordobés Juan Busico, un apasionado por el mundo felino que convirtió un viejo anhelo en un proyecto con impacto social. El 30% de las ganancias del hotel se destina a rescatistas, refugios, tratamientos veterinarios y alimento para gatos que viven en situación de abandono. Y asegura que todo comenzó con una promesa personal que todavía busca cumplir.

— ¿Cómo nació Miccio y cuál era el sueño que había detrás del proyecto?

— Siempre quise tener un refugio para gatos, para darle ayuda al gatito que no tiene techo, el que pierde una patita, el que necesita un medicamento especial. Siempre fue un sueño que tuve. Siempre dije que cuando no tuviera problemas de plata, cuando me fuera bien, iba a empezar a armar un refugio. Hoy siento que estoy más cerca de lo que creía. Primero armé Miccio Hotel Felino, que ya es un modelo de negocio, pero el 30% de las ganancias quiero destinarlo a rescatistas, refugios, operaciones y comida para los michis.

Mi sueño más grande es comprar un terreno grande y construir un refugio donde haya veterinarios, donde se pueda castrar, donde siempre haya comida y donde cada gato pueda encontrar una familia. Ahí es donde necesito ayuda, ideas y contactos.

— Ese sueño también tiene una historia muy personal…

— Sí. En noviembre de 2025 falleció mi hija del corazón, la Prince. Vivió 19 años y me acompañó prácticamente toda mi vida. Creo que no hay nada más lindo para honrar lo que fue el canto a la vida de la Prince que hacer un refugio para todos los michis de este mundo. Bueno… empecemos por Córdoba.

— ¿Cómo funciona el hotel?

— Depende mucho de la personalidad de cada gato. Tenemos una sala común donde pueden convivir aquellos que tienen un buen temperamento, algo que averiguamos previamente. Pero también hay salas privadas o suites para los gatos más viejitos, los más territoriales o los que tienen alguna condición particular.

— ¿Qué servicios incluye la estadía?

— Básicamente atención las 24 horas. Paula vive en el hotel y ese es nuestro principal diferencial. Les damos el alimento que el dueño sugiera o podemos recomendar uno. Si toman medicación también se la administramos. Además enviamos videos, fotos y reportes todas las veces que el dueño lo necesite. Se los hace jugar, reciben muchísimos mimos y siempre están acompañados.

— ¿Cuántos huéspedes pueden recibir?

— Hasta 15. Podríamos recibir más porque contamos con cuatro salas privadas donde entrarían varios gatos, pero la idea no es llenar el hotel. Queremos que cada uno tenga su espacio. Preferimos que realmente sea un hotel y no una guardería.

— ¿Cómo hacen para que un gato, que suele ser muy territorial, pueda adaptarse?

— Los primeros minutos son fundamentales. Lo que más estresa al gato suele ser el viaje en auto. Por eso tenemos una sala de bienvenida donde les pedimos a los dueños que traigan una mantita, un juguete o algo con el olor de su casa. También les pedimos que se queden un rato haciéndole mimos antes de irse. Se le da alimento húmedo y, sobre todo, tiempo.

Después cada gato avanza según su personalidad. Nunca los enfrentamos de golpe con otros. Primero conocen a los llamados “gatos anfitriones”, que son tranquilos, curiosos y ayudan mucho en el proceso de adaptación.

— El hotel está diseñado especialmente para la psicología felina…

— Sí. Está basado en el concepto de gatificación que desarrolló Jackson Galaxy. La idea es construir espacios donde el gato pueda sentirse seguro y feliz. Por eso hay alturas, pasarelas, lugares donde esconderse, juegos, feromonas que ayudan a relajarlos y un patio completamente cerrado para que estén protegidos y no puedan escaparse ni ingresar otros animales.

— ¿Cambió la relación de las personas con los gatos?

— Muchísimo. La adopción de gatos creció muchísimo en este siglo y terminó igualando al perro. Pero sobre todo después de la pandemia cambió la relación con las mascotas. Mucha gente pasó meses teniendo como única compañía a su gato y hoy muchísimas personas los consideran parte de la familia.

Por eso ya no alcanza con dejarles un plato de comida cuando uno viaja. Está comprobado que el gato sufre el doble que un perro cuando queda solo, solamente que no lo demuestra de la misma manera.

— ¿Cuál es el mito más grande que todavía existe sobre los gatos?

— Que el gato no te quiere. Los gatos aman, pero lo demuestran distinto. Lo hacen cuando duermen con vos, cuando te buscan, cuando ronronean. El gato no necesita demostrar cariño permanentemente como un perro, pero eso no significa que no exista ese vínculo.

Además, el gato no te considera su dueño. Te considera un miembro más de su manada. Para él sos otro gato bastante raro (risas), y por eso se relaciona con vos de esa manera.

— ¿Cómo imaginás a Miccio dentro de cinco años?

— La idea es seguir siendo una solución para todas las personas que necesitan viajar y quieren dejar tranquilos a sus gatos. Después me gustaría abrir franquicias en otras ciudades, desarrollar una cadena veterinaria y una línea de juguetes. Pero la visión siempre va a ser la misma: destinar parte de las ganancias a refugios, medicamentos, veterinarias y tratamientos para los gatos de la calle.

Y ojalá algún día pueda cumplir el sueño de comprar un terreno y construir ese refugio donde todos los michis tengan un lugar hasta encontrar una familia.