Regionales
Huinca: abuelas leyeron cuentos prohibidos por la dictadura en las escuelas
“Golpe a los libros”, fue la propuesta coordinada desde la Biblioteca en conmemoración del Día Nacional por la Memoria, Verdad y Justicia
“Había una vez un rey grande en un país chiquito. En el país chiquito vivían hombres, mujeres y niños, pero el rey nunca hablaba con ellos, solamente les ordenaba...". Es uno de los tantos párrafos de “El pueblo que no quería ser gris”, de Beatriz Dourmec, uno de los tantos libros infantiles prohibidos por la última dictadura cívico-militar, que fueron leídos por abuelos cuentacuentos ante cientos de niños en la jornada escolar del pasado viernes en Huinca Renancó.
La actividad fue coordinada desde la Biblioteca con el programa de Abuelos Cuentacuentos y las escuelas primarias Hugo Wast y Domingo Faustino Sarmiento, en el marco de la conmemoración del día nacional por la Memoria, Verdad y Justicia.
Es la primera vez que se realiza en Huinca y tuvo una muy buena repercusión, principalmente en los alumnos que escucharon atentamente cuentos que fueron prohibidos en 1976 por la dictadura militar. En este marco, la Biblioteca, que conserva muchos de estos ejemplares prohibidos en aquel entonces, fue convocada a la actividad que llevó el nombre "Golpe a los Libros" .
La reacción ideológica de aquel entonces no se limitó al campo de la literatura para adultos. El régimen militar también se dedicó a intervenir en un rubro en apariencia inofensivo: la literatura dirigida al público infantil.
Los cuentos seleccionados fueron: “Un elefante ocupa mucho espacio”, de Elsa Bonermann, prohibido por relatar una huelga de animales en un circo. “La Torre de Cubos”, de Laura Devetach, prohibido argumentando simbología confusa e ilimitada fantasía. Y “El pueblo que no quería ser gris”, de Beatriz Dourmec, prohibido porque un habitante se niega a pintar su casa de ese color, desobedeciendo al Rey.
Fue un día distinto en las aulas de "fantasía ilimitada". Mientras los abuelos leían, los chicos hacían silencio y luego las salas se atestaron de preguntas.
En la escuela Hugo Wast la actividad fue coordinada por la docente Silvana Ledesma. “A los abuelos les llamó mucho la atención cómo los chicos tenían conocimiento del contexto en el que se habían prohibido estos libros y después preguntaban. Son actividades que llaman a tomar conciencia, como el caso de “El pueblo que no quería ser gris”, donde uno de los habitantes se niega a la orden del rey de pintar su casa del mismo color que todos", señala y agrega: “Los cuentos invitan a la reflexión; incluso algunos escritos antes de la dictadura tienen muy buenos contenidos y con escritoras muy buenas y premiadas. Es una literatura de primer nivel, y como hay un libro que se llama justamente Golpe a los Libros es que tomamos esto para nombrar este proyecto que ojalá perdure en el tiempo", apuntó Liliana Racca, quien preside la Comisión de la Biblioteca local.
En la Escuela Sarmiento la actividad fue muy fructífera, donde también se percibió un conocimiento previo del contexto. Los chicos se reunieron en el patio para escuchar los relatos. "Mucha atención y conocimiento de lo que ocurrió con la censura en esos tiempos".
Cabe agregar que Coqui Pardo, Any Gigena y Marien Morat leyeron en la Escuela Hugo Wast, en tanto que Nora Véliz lo hizo en la Escuela Sarmiento.
Al finalizar la actividad se agradeció la predisposición y los alumnos aplaudieron a las cuentacuentos, que conmovieron aún más la imaginación de los pequeños y esparcieron de preguntas a sus docentes. “Como pueden ustedes imaginar, este cuento aquí termina, por otro que vuelve a empezar".
Ignacio Castro
Redacción Puntal
La actividad fue coordinada desde la Biblioteca con el programa de Abuelos Cuentacuentos y las escuelas primarias Hugo Wast y Domingo Faustino Sarmiento, en el marco de la conmemoración del día nacional por la Memoria, Verdad y Justicia.
Es la primera vez que se realiza en Huinca y tuvo una muy buena repercusión, principalmente en los alumnos que escucharon atentamente cuentos que fueron prohibidos en 1976 por la dictadura militar. En este marco, la Biblioteca, que conserva muchos de estos ejemplares prohibidos en aquel entonces, fue convocada a la actividad que llevó el nombre "Golpe a los Libros" .
La reacción ideológica de aquel entonces no se limitó al campo de la literatura para adultos. El régimen militar también se dedicó a intervenir en un rubro en apariencia inofensivo: la literatura dirigida al público infantil.
Los cuentos seleccionados fueron: “Un elefante ocupa mucho espacio”, de Elsa Bonermann, prohibido por relatar una huelga de animales en un circo. “La Torre de Cubos”, de Laura Devetach, prohibido argumentando simbología confusa e ilimitada fantasía. Y “El pueblo que no quería ser gris”, de Beatriz Dourmec, prohibido porque un habitante se niega a pintar su casa de ese color, desobedeciendo al Rey.
Fue un día distinto en las aulas de "fantasía ilimitada". Mientras los abuelos leían, los chicos hacían silencio y luego las salas se atestaron de preguntas.
En la escuela Hugo Wast la actividad fue coordinada por la docente Silvana Ledesma. “A los abuelos les llamó mucho la atención cómo los chicos tenían conocimiento del contexto en el que se habían prohibido estos libros y después preguntaban. Son actividades que llaman a tomar conciencia, como el caso de “El pueblo que no quería ser gris”, donde uno de los habitantes se niega a la orden del rey de pintar su casa del mismo color que todos", señala y agrega: “Los cuentos invitan a la reflexión; incluso algunos escritos antes de la dictadura tienen muy buenos contenidos y con escritoras muy buenas y premiadas. Es una literatura de primer nivel, y como hay un libro que se llama justamente Golpe a los Libros es que tomamos esto para nombrar este proyecto que ojalá perdure en el tiempo", apuntó Liliana Racca, quien preside la Comisión de la Biblioteca local.
En la Escuela Sarmiento la actividad fue muy fructífera, donde también se percibió un conocimiento previo del contexto. Los chicos se reunieron en el patio para escuchar los relatos. "Mucha atención y conocimiento de lo que ocurrió con la censura en esos tiempos".
Cabe agregar que Coqui Pardo, Any Gigena y Marien Morat leyeron en la Escuela Hugo Wast, en tanto que Nora Véliz lo hizo en la Escuela Sarmiento.
Al finalizar la actividad se agradeció la predisposición y los alumnos aplaudieron a las cuentacuentos, que conmovieron aún más la imaginación de los pequeños y esparcieron de preguntas a sus docentes. “Como pueden ustedes imaginar, este cuento aquí termina, por otro que vuelve a empezar".
Ignacio Castro
Redacción Puntal