Hoy, a sus 15 años, esa misma joven nacida en Huinca Renancó acaba de consagrarse campeona de la fecha del torneo Valla Uno disputada en América, Buenos Aires. Montando a su fiel compañero, Tatabra Lennon, impuso su prolijidad y prestancia en la categoría Escuela 70 centímetros, sellando así el pase directo al prestigioso Campeonato Nacional de fin de año en el Jockey Club de Rafaela.
El flechazo y el vínculo con los caballos
La resiliencia en la vida deportiva de Emilia ocurrió en 2022, cuando conoció a su primera yegua, Piccolina. "Me enamoré", confiesa. Sin embargo, a los pocos meses, el animal sufrió una lesión en plena competencia y tuvo que parar. Lejos de rendirse, Emilia continuó su camino con esfuerzo y desafíos con otros caballos que la desbocaban, hasta que en su cumpleaños de 15, lejos de viajes a Disney o a otro destino: sus papás decidieron regalarle de sorpresa un caballo. "Cuando lo vi entrar al salón, me cambió la vida. Ahí me di cuenta de que quería tomármelo en serio, quería competir de verdad. Mis papás lo notaron y me lo regalaron para mis 15 años. Es el gordo, tiene un corazón gigante", dice Emi.
Con Tatabra Lennon la conexión fue inmediata. Aunque a veces "el negro" muestra sus berrinches, Emilia asegura que se entienden a la perfección. Fue con él con quien viajó al exigente torneo en América. A pesar de sufrir una dura caída en la antepista durante la prueba de 70 centímetros, la joven "amazona" demostró su templanza: se sacudió la arena, controló los nervios y siguió. El resultado fue impecable, coronándose campeona.
Ser del interior,no es un límite
Ser deportista pueblo implica una cuota extra de sacrificio. Las distancias son largas y la infraestructura es un desafío diario. Actualmente, Lennon se encuentra en un predio a pastura porque aún no cuentan con instalaciones de boxes propios. El invierno, la nutrición adecuada para la alta competencia y el aumento progresivo en las alturas de los saltos exigen una planificación mucho más organizada.
Emilia entrena tres veces por semana en la Escuela de Equitación "El Legado" de América, bajo la tutela de su instructor Tomás Votta. Viaja a ruta con el tráiler a cuestas con su fiel compañero: "el negro".
"Muchos no se dan cuenta de la responsabilidad que esto lleva. Uno no adapta la equitación a sus horarios; uno adapta toda su vida y sus horarios a la rutina del caballo. Yo siempre me hago un lugar, aunque sea 15 minutos al día, para ir a chequear que él esté bien", expresa Emi con tan sólo 15 años.
El campeonato de Valla Uno es solo el primer gran salto. Apoyada por su entorno que define como "una comunidad hermosa, sana y llena de buenas vibras", Emilia ya mira hacia el futuro, y por supuesto que con su fiel compañero. Su pasión por los caballos traspasó las pistas y se convirtió en su vocación de vida. Cuando termine la escuela, planea estudiar la carrera universitaria de Biotecnología. Y su objetivo es dedicarse a la alteración genética y la clonación equina, inspirada por los avances tecnológicos que se utilizan en la élite del polo mundial mediante referentes como Adolfo Cambiaso. "Quiero tener mi propio lugar, un lugar donde pueda criar a todos mis caballos y mis próximos ejemplares. Sé perfectamente a qué me voy a dedicar", asegura feliz con un gran camino a recorrer, pero que ya pisa fuerte.