Tres alumnos huinquenses cumplieron, junto con los profes, su promesa de caminar 20 kilómetros si pasaban juntos a séptimo año. Dar la palabra es una responsabilidad muy grande y este grupo de tres estudiantes se lo tomó muy en serio. Concretaron el periplo uniendo Huinca Renancó con Villa Huidobro durante el recorrido.
El 2023 fue un año algo tormentoso si de estudios hablamos, con lo cual, al promediar sexto año, Gabriel Bergés, Abdiel Cura y Matías Rivarola, quienes asisten al Ipet 52, tomaron un inusual compromiso ante los docentes e hicieron una promesa en común si es que lograban pasar de año: el juramento consistía en que una vez que estén juntos en el último de la secundaria caminarían hasta el pueblo vecino.
Gracias al empeño y un esfuerzo mayor en los estudios que redundó en buenas notas y no llevarse materias, la promesa pudo ser honrada el pasado sábado y los alumnos que integran el curso de séptimo año en la especialidad Maestro Mayor de Obras recorrieron a pie junto con los profesores Marisa Fernández, Julio Aguilera, Liz Sotelo y Gisela Daniele el trayecto de unos los 20 kilómetros, en lo que significó además una experiencia integradora del grupo que egresa este 2024.
La caminata comenzó a las seis de la mañana; así, mochilas, mucha agua y ganas de caminar fueron esenciales para cumplir el objetivo que se hizo por el sendero del ferrocarril que une las dos poblaciones.
La profesora Liz Sotelo, en diálogo con Puntal, destacó la experiencia vivida. “El año pasado había algunos alumnos que estaban complicados en algunas materias, con lo cual se dio de hacer esta promesa, los chicos pusieron dedicación y finalmente se logró el objetivo de pasar de año y ahora se cumplió la promesa”, dice la docente y agrega que para los profes hubo un esfuerzo extra, ya que los estudiantes venían bien preparados físicamente.
“Más de uno no nos creía que la íbamos a realizar, pero llegamos bien”, asegura la profe y recalca que “fue un buen incentivo para todos”.
Por su parte, Gabriel Berges, uno de los alumnos que realizó el recorrido, comenta: “Estábamos muy entusiasmados y esperando el momento en poder cumplirla. A las 5.30 me desperté y a las seis ya juntamos todo el grupo para salir a caminar. Yo estoy acostumbrado porque me entreno y juego fútbol, me tenía fe en que todo iba a salir bien”.
Los estudiantes caminaron alrededor de cuatro horas, con algunas paradas, y a las 10 estaban cumpliendo la meta de llegar al acceso Juan Pablo II de Villa Huidobro, donde los esperaban otros dos docentes, Paula Strada y Alejandro Ziade.
“Fue una linda travesía sobre todo porque se notó el compañerismo que tenemos”, dice Abdiel Cura, otro de los alumnos, y precisa que todo se inició en un diálogo que tuvieron con el profesor de Taller, Julio Aguilera. No descartó que vuelva a hacerse una nueva promesa, claro que todo depende de cómo vayan en el estudio en este último año.
En tanto, Matías Rivarola subraya las charlas que se dieron durante el camino junto con los docentes. “También fue un aprendizaje para nosotros, momentos muy divertidos, al último les costó un poco más a los maestros, pero pudimos llegar todos”, confiesa.
El grupo coincide en caracterizar la caminata como una vivencia maravillosa tanto en lo físico como en lo espiritual, una aventura en la que quedó manifiesto que el aprendizaje muchas veces excede el ámbito de las aulas.

