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"Este no es un modelo que genere crecimiento a partir del consumo"

Marcelo Capello, del Ieral de la Fundación Mediterránea, analiza la turbulencia cambiaria y sus efectos en la economía

A pesar de haber recuperado cierta calma en el mercado cambiario, al Gobierno se le encendieron luces amarillas la semana pasada con la turbulencia que despertó nuevamente al dólar y lo llevó al terreno de los $1.380. Fue un cierre de julio y un comienzo de agosto con un nivel de incertidumbre como hacía algún tiempo no se veía. Al abanico de dudas sobre lo que motivó esos movimientos, se suman ahora las consecuencias: ¿qué pasará con los precios? ¿cuánto afectará a la actividad económica el remedio de las tasas?

Marcelo Capello, del Ieral de la Fundación Mediterránea, aseguró que detrás de la turbulencia de la semana pasada hubo “varias cuestiones; algunas previsibles y otras no tanto”.

¿Cuáles serían las previsibles?

Por ejemplo, el hecho que siempre antes de las elecciones se tiende a dolarizar la gente en Argentina. Ahora no hay cepo a las personas y por lo tanto pueden comprar libremente dólares en el home banking. Hay mucho turismo al exterior y también la idea de atesorar por las dudas. Hubo mucha compra, más de 2.000 millones de dólares por mes de particulares. También era previsible, como todos los años, que después de junio bajen las liquidaciones del agro. La cosecha gruesa se vende entre abril y julio. A partir de ahí merma mucho. Pero este año incluso se estiró un poco más por el tema de la vigencia de la reducción de los derechos de exportación hasta el 30 de junio. Ya desde la última semana de julio en adelante hubo menos liquidaciones. Puede que cambie un poco ahora que se volvió a implementar una reducción de los derechos de exportación.

¿Y lo que no era tan previsible?

Menor oferta de divisas por el agro y mayor demanda de las personas dolarizándose antes de las elecciones, eran previsibles. Hubo más demanda, menos oferta y subió el tipo de cambio. Lo que no era tan previsible era, por un lado, que el mismo Tesoro, el Gobierno, comprara dólares: una vez 500 millones, luego otros 500 millones, y finalmente 250 millones. Evidentemente eso surgió al calor de la negociación con el Fondo Monetario Internacional. Estaban revisando el acuerdo para ver si se aprobaba el primer trimestre y uno sospecha que lo que debe haber ocurrido allí es que desde el FMI le habrán dicho a la gente del Gobierno ‘prácticamente no has acumulado reservas’. Porque en el acuerdo había metas de acumulación. Posiblemente le hayan indicado que debía comprar dólares y tenía que hacerlo aún dentro de la banda, no en el piso. Y ahí el tesoro no tuvo más remedio que salir y comprar para que se firmara la revisión.

Lo curioso fue que compró cuando estaba más arriba y no cuando estaba cerca del piso...

Claro, compró cuando ya había empezado a subir con el riego de que eso lo hiciera subir aún más al tipo de cambio. Pero evidentemente ahí hubo algo con el Fondo. Por otro lado, estuvo el cambio de la política monetaria cuando se pasó a un sistema que se llama de tasas endógenas, donde la tasa de interés se fija en el mercado por oferta y demanda de liquidez.

¿Y qué pasó?

Cuando se cambió ese sistema y se desarmaron las Lefi, al principio hubo mucha liquidez, bajó mucho la tasa de caución y al poco tiempo se revirtió, empezó a haber iliquidez y subió mucho la tasa y el Gobierno, además, también está incentivando esa suba o incentivó la suba de tasas. Por algunos instrumentos se está pagando un poco más de 4% por mes de tasa de interés. Recordemos que la inflación del último mes fue 1,6%. Quiere decir que la tasa real es muy positiva. En definitiva, la semana pasada terminó en $1.375 por dólar y subió 13% el tipo de cambio en los últimos dos meses. Tampoco es tanto para la historia de Argentina. La banda superior no quedó tan lejos. Y si se viera la presión compradora y el dólar fuera al límite superior, sería otra suba no muy grande del tipo de cambio y allí el Banco Central empezaría a vender para contenerlo. Si bien las reservas son negativas, las reservas brutas son superiores a US$ 40.000 millones, y entonces tiene espalda como para calmar el mercado al menos en la banda superior.

La incógnita es cuánto le va a pegar a la inflación, lo que ya pasó con el dólar...

En julio, aparentemente hubo poco traspaso a precios, veremos en agosto. Pero me parece que ya con una suba de 13 por ciento del dólar y si subiera un poco más, algo va a ir a precios, y lo más probable que en agosto la inflación en vez de empezar con un 1, empiece con un 2. De todas maneras, no sería tan complicado que haya una inflación de un mes del 2%. Si así termina la situación no ha sido nada, no sería nada dramático.

Lo complicado sería que el dólar siga subiendo...

Sí, pero a eso le doy pocas probabilidades.

La otra duda, además del traslado a precios, es qué pasa con la actividad, que ya se venía desacelerando, frente a este escenario de tasas...

Correcto. En los últimos tres meses es como que la actividad sube o baja un poquito, pero si uno lo ve, no en la interanual sino la intermensual, se tiende a estancar. Y dentro de ese estancamiento tenemos algunos que todavía les va muy bien, como sobre todo los que dependen más del crédito: venta de autos, motos, electrodomésticos. En cambio, los que dependen más del consumo masivo, o sea el salario real, están muy chatos, estancados o en caída. Por ejemplo, la venta de alimentos, bebidas, etcétera. Si parte de la suba del dólar va a precios, tengamos en cuenta además que los alimentos están más ligados al valor del dólar por ser un producto que se exporta, y en ese sentido se agravaría la situación para el consumo masivo, haría caer el salario real en agosto, por ejemplo, y eso que ya estaba complicado seguiría con problemas, que el consumo masivo. Y los que dependen más del crédito, con tasas más altas va a tender a haber un poco menos de crédito o menos demanda. O sea que sí, se va a tender a estancar la actividad.

¿Qué falta para pensar en crecimiento? Muchos hablan de reformas más de fondo...

Sí, es que este es un modelo, por modelo y por contexto, que no es de crecimiento por consumo, que es la típica recuperación económica que hubo en Argentina. Y cuando digo consumo es porque se recuperan los salarios reales y el gasto público corriente. De todos modos, eso duraba poco generalmente. Argentina cuando se recupera sólo por consumo, al tiempo vuelve a tener problemas.

¿Para crecer hace falta otro motor distinto al consumo?

Habría que esperar que se dé por inversión y exportaciones. Por el lado de la inversión sí, algo hay con el RIGI, hay inversiones en energía, en minería; por el lado de las exportaciones está más complicado porque con el dólar relativamente bajo no es tan simple exportar más. Y ojo que el dólar, aún cuando subió la semana pasada, no es un dólar alto en términos históricos, sino más bien un dólar tirando a bajo. Sí están aumentando bien, y van a aumentar mucho más, las exportaciones de petróleo y de gas, eso es por Vaca Muerta. Pero este es un modelo que para que haya crecimiento va a depender mucho de la inversión y de las exportaciones y no tanto del consumo. No hay mucho margen para el consumo, y la inversión y las exportaciones se están dando en alguna medida por Vaca Muerta. Pero para que se sigan dando y además haya inversión en otros sectores, no sólo en petróleo, gas y en minería, tiene que haber más reformas, más baja de impuestos, reforma laboral. Sino a la industria especialmente, le va a costar mucho competir. Le hace falta reformas para que también la industria pueda invertir o le convenga invertir porque vislumbre una mejor actividad a futuro.

¿Qué reformas serían?

Y bueno las reformas se han hecho varias, de todas maneras es difícil progresar en las reformas porque hay que votarlas en el Congreso. Este año hay elecciones y normalmente no se tratan las reformas en año de elecciones y, además, hay que ver después de las elecciones cómo queda la conformación de las cámaras para ver si el Gobierno con sus propios votos y algunos aliados que pueda tener, pueda aprobar las reformas. También hay un interrogante en ese sentido, y hoy antes de las elecciones, con este Congreso donde el gobierno tiene una clara minoría, se le han animado desde la oposición, creo yo que con bastante oportunismo, aprobando proyectos de ley que si bien se justifican en términos de que las jubilaciones son bajas, pero son impagables. Ahora se vetaron, pero en los mercados eso también es parte del ruido que hay; y va a haber más ruido en el futuro si en los mercados se consolida la percepción de que la oposición le maneja el gasto público al gobierno desde el Congreso. Si se aprueba leyes que le incrementan el gasto y lo sacan del equilibrio fiscal, y bueno, así va a ser difícil que haya crecimiento. Por eso ya sea por el resultado de las elecciones, ya sea porque este Gobierno le dé más importancia a la negociación y a la coordinación con otras fuerzas políticas que le puedan llegar a votar algunas reformas, esa cuestión política va a pesar mucho en la economía en los próximos meses.