En medio de la crisis, el obispo Uriona pidió cuidar a los pobres
Más de 6 mil fieles participaron de la misa en honor a la Inmaculada Concepción.
En medio de la crisis que vive la Argentina, el obispo Adolfo Uriona pidió ayer cuidar a los pobres, a los desvalidos y a los que están pasando dificultades.
Según los organizadores, más de 6 mil feligreses participaron de la procesión y posterior misa en honor a la Virgen, patrona de la ciudad de Río Cuarto.
En su homilía, seguida de cerca por un nutrido marco de fieles que se acercó hasta la Plaza San Martín, monseñor Uriona expresó: “María fue concebida sin pecado original. Dios preparaba a través de ella una digna morada para su Hijo”.
Al respecto, el prelado recordó: “Nuestros padres, instigados por el demonio, cometieron el pecado original. Fueron tentados por la serpiente. Y abrigaron la sospecha de que Dios quería limitar su libertad. Entonces más que el amor el hombre empezó a buscar el poder”.
“Y nosotros llevamos ese veneno. Al vivir sin Dios destruimos el mundo”, afirmó.
Y recalcó: “El hombre que está con Dios no se hace pequeño sino más grande. Dios nos hace sensibles y buenos. Y cuanto más cerca de Dios estamos, más cerca estamos de los demás”.
El obispo recomendó ponerse en manos de Dios y pidió bendiciones para Río Cuarto, sus autoridades y sus ciudadanos.
“Cuidemos a los pobres, a los desvalidos y a los que están pasando dificultades”, pidió monseñor Uriona en el final de su mensaje a los riocuartenses.
Marcelo Irastorza
Redacción Puntal
Según los organizadores, más de 6 mil feligreses participaron de la procesión y posterior misa en honor a la Virgen, patrona de la ciudad de Río Cuarto.
En su homilía, seguida de cerca por un nutrido marco de fieles que se acercó hasta la Plaza San Martín, monseñor Uriona expresó: “María fue concebida sin pecado original. Dios preparaba a través de ella una digna morada para su Hijo”.
Al respecto, el prelado recordó: “Nuestros padres, instigados por el demonio, cometieron el pecado original. Fueron tentados por la serpiente. Y abrigaron la sospecha de que Dios quería limitar su libertad. Entonces más que el amor el hombre empezó a buscar el poder”.
“Y nosotros llevamos ese veneno. Al vivir sin Dios destruimos el mundo”, afirmó.
Y recalcó: “El hombre que está con Dios no se hace pequeño sino más grande. Dios nos hace sensibles y buenos. Y cuanto más cerca de Dios estamos, más cerca estamos de los demás”.
El obispo recomendó ponerse en manos de Dios y pidió bendiciones para Río Cuarto, sus autoridades y sus ciudadanos.
“Cuidemos a los pobres, a los desvalidos y a los que están pasando dificultades”, pidió monseñor Uriona en el final de su mensaje a los riocuartenses.
Marcelo Irastorza
Redacción Puntal