La Iglesia alertó por el crecimiento de las personas en situación de calle
Señaló que “cada vez se encuentra a más hermanos durmiendo en cajeros automáticos, plazas y edificios” y pidió “ser solidarios con ellos en medio de los días de frío”. También se incrementó el número de vianda
La Iglesia local alertó por el crecimiento de las personas en situación de calle. Al respecto, señaló que “cada vez se encuentra a más hermanos durmiendo en cajeros automáticos, plazas y edificios” y pidió ser solidarios con ellos en medio de los días de frío. También manifestó que se incrementó el número de viandas que se reparten en las parroquias para las familias vulnerables.
“Como hermanos, no podemos hacer la vista gorda ante la cruda realidad que nos atraviesa”, afirmaron sacerdotes consultados por Puntal por el impacto de la crisis en la ciudad. “Hay quienes no la están pasando bien por el efecto de la actual coyuntura y lo vemos a diario en las personas en situación de calle que cada vez son más”, aseguraron. La Iglesia, a través de Cáritas, que es su brazo social, despliega una logística de ayuda para las familias vulnerables.
Por un lado, están los merenderos barriales para que los chicos vayan a comer, aunque también aparecen adultos que no tienen alimentos en sus casas. “También vienen riocuartenses de clase media a pedir plata para comprar remedios, pagar los impuestos o abonar el alquiler”, testimoniaron. “Y hay quienes lo hacen por la noche porque les da vergüenza salir a pedir porque nunca lo hicieron”, comentaron. En las parroquias que hacen acción social, suelen verse largas filas de personas de escasos recursos haciendo cola para recibir una ración de comida. “Nosotros preparamos viandas con las donaciones que recibimos de empresas y particulares y se las damos a las familias vulnerables”, puntualizaron. “Una parte de ellas las dejamos en nuestras parroquias para las personas que las vienen a buscar y con el resto salimos a recorrer la ciudad y se las damos a nuestros hermanos que están en la calle”, expresaron.
El número de viandas ha crecido porque la realidad social es hoy más dura: “Nosotros arrancamos con 20 y ahora estamos entregando 100”. En las iglesias de la ciudad también reciben donaciones de abrigos y frazadas, para las familias que necesitan protegerse del frío, sobre todo en estos días en los que las temperaturas son más bajas. Y hay parroquias que tienen sus propias farmacias con remedios que los mismos feligreses donan para los vecinos que no pueden comprarlos. “Cuando alguien golpea nuestras puertas no le hacemos ningún interrogatorio sino que directamente lo ayudamos”, dijeron.