Río Cuarto | iglesia

“Siento que la Justicia me está investigando a mí y no al cura”

El chico del campanario pidió que el fiscal de Corral de Bustos lo acepte como querellante y espera ser citado a declarar. Entretanto, quien terminó convocada a Tribunales fue su madre: “Es una vergüenza, le preguntaron sobre mi inclinación sexual”
 
A los 38 años, Mauricio Ruybal siente que tomó una decisión que no tiene vuelta atrás: el domingo 4 de noviembre se expuso públicamente, contó en detalle a Puntal el presunto abuso que sufrió a manos de un sacerdote cuando él era ayudante de una parroquia cordobesa, y se puso a disposición de la Justicia para que se investigue a fondo cada una de sus palabras.

Pasó más de un mes y pese a que el fiscal Pedro Guerra que tiene en sus manos la denuncia de Ruybal anticipó a este periodista que lo llamaría a declarar, eso no sucedió todavía.

Quien sí acabó siendo citada la semana pasada por los Tribunales de Corral de Bustos fue Graciela del Carmen Sinigaglia, la madre de “El chico del campanario”, como lo llamaban a Ruybal en el pueblo.

Sinigaglia fue notificada el 3 de diciembre de que debía presentarse como testigo bajo pena de ser sancionada con 15 días a un mes de prisión si se abstenía de hacerlo. 

La mujer, quien sufre depresión, tomó con sorpresa y angustia la citación, pero no rehuyó su obligación. Tres días después se presentó a  atestiguar en la Justicia.

La madre de Ruybal vive en General Balsidera y el grave hecho denunciado por su hijo habría sucedido entre abril o mayo de 2012, en una vivienda de Corral de Bustos, cuando Ruybal convivía bajo el mismo techo con un sacerdote que hoy está a cargo de la parroquia San Pantaleón de Río Cuarto. Es decir que no hay un vínculo directo entre la madre de Ruybal y el hecho denunciado.

¿Por qué fue citada como testigo, entonces? Esa fue la pregunta que se formuló Ruybal cuando se desayunó con la noticia. “Siento que la Justicia me está investigando a mí y no al cura”, confió. 

La percepción del hombre que destapó un caso silenciado por años en el Obispado de la Diócesis de la Villa de la Concepción, se vio reforzada cuando su madre le telefoneó y le contó las preguntas que le habían formulado.

“Mi madre se vio abrumada por las preguntas que le hacían, todas estaban vinculadas a determinar mi inclinación sexual”, recalcó el hombre que puso en jaque al Obispado de Río Cuarto tras rebelar que las autoridades eclesiásiticas nada hicieron para sancionar a los curas señalados.

Un año después del presunto abuso, Ruybal radicó la denuncia frente a un tribunal eclesiástico del que tomaron parte el entonces obispo de la Villa de la Concepción, Eduardo Eliseo Martín, y el vicario judicial Dante Simón.

La testigo menos esperada

Sobre el testimonio de su madre, Ruybal contó: “Llorando y angustiada, mi madre me relató por teléfono que en los Tribunales de Corral de Bustos le preguntaron si yo había tenido novias, si sabía si había tenido o si en la actualidad tengo parejas homosexuales. Es una vergüenza. La verdad es que siento que se aprovecharon de mi madre y que en lugar de investigar lo que denuncié están buscando investigar mi vida”, recalcó. 

Aunque la citación del fiscal Guerra se demora más de lo pensado, Ruybal no se quedó de brazos cruzados. El se presentó espontáneamente el 21 de noviembre pasado al despacho del asesor letrado Hedelsio Luis Villarroel y, con su venia, envió un escrito al fiscal donde pedía constituirse como querellante en la causa por la que se investiga al sacerdote que en 2012 estaba al frente de la Parroquia San Roque de Corral de Bustos y a otro cura que entonces estaba a cargo de la parroquia de Arias y que la noche del hecho habría sido testigo del abuso sexual.

La cura de sueño

Puntal tuvo acceso a ese escrito. Allí Ruybal denunció que en abril o mayo de 2012, el cura de la Parroquia San Roque lo llevó a su habitación, lo hizo acostar en la cama de una plaza y le hizo beber algo que lo hizo dormir.

“Despierto en horario de la madrugada completamente desnudo, sintiéndome apretado e incómodo y con olor nauseabundo. Puedo sentir el roce de su cuerpo sin ropa en la misma cama, pregunto dónde me encontraba, reconozco su voz diciéndome ‘estás en mi cama’”, relató a la fiscalía.

Ruybal agregó que no podía tenerse en pie, entonces el sacerdote lo llevó en andas al baño y lo colocó bajo la ducha caliente, pero seguía perdido y trató de sostenerse tomándose del barral y acabó en el piso. 

“Ël llamó al sacerdote de Arias para que fuera a ayudarlo, quien entró al baño con un slip azul y llevándole la mano a la ingle a su amigo le advirtió que se cubriera un tatuaje que tiene en esa parte del cuerpo”, relató el denunciante.

El testimonio es el mismo que El chico del campanario ofreció al Obispado de Río Cuarto en 2013 y, un año después, en la fiscalía de Corral de Bustos, que en ese momento estaba a cargo del riocuartense Gustavo Zuchiatti.

Zuchiatti hoy está jubilado de los Tribunales provinciales. Quien era obispo de Río Cuarto fue ascendido a arzobispo de Rosario. El sacerdote que habría atestiguado el abuso se radicó en Estados Unidos, y el cura señalado como el autor del abus fue trasladado de Corral de Bustos a Río Cuarto. 

El único que está detenido en el tiempo y atascado en un episodio que no puede superar es el propio Ruybal. 

La difusión pública del caso lo alentó a conseguir que, esta vez, la Iglesia y la Justicia escuchen su voz.

Entretanto, espera que los Tribunales orienten la pesquisa hacia los sacerdotes denunciados en lugar de ocuparse de la inclinación sexual de quien acusó a los religiosos.

Alejandro Fara

Redacción Puntal