Una multitud participó de la festividad de Corpus Christi
Hubo misa en el templo de San Francisco y procesión a Plaza Roca. En el marco de esta celebración, el papa Francisco criticó la “arrogancia, la ira y la ambición”.
Una multitud participó este domingo de la festividad de Corpus Christi, mientras que en esta jornada el papa Francisco brindó un mensaje en el que fustigó la "arrogancia, la ira y la ambición".
En Río Cuarto, la celebración estuvo encabezada por el obispo de la Diócesis, Adolfo Uriona. Además de una misa en el templo San Francisco, hubo una procesión a plaza Roca.
“Es triste ver con qué facilidad hoy se maldice, se desprecia, se insulta. Presos de un excesivo arrebato, no se consigue aguantar y se descarga la ira con cualquiera y por cualquier cosa”, lamentó Francisco en un despacho de la agencia EFE.
El pontífice criticó que “a menudo, por desgracia, el que grita más y con más fuerza, el que está más enfadado, parece que tiene razón y recibe la aprobación de los demás”, y pidió que las personas no se dejen “contagiar por la arrogancia” y las lamentaciones.
Jorge Bergoglio también observó que las personas siempre buscan “aumentar las ganancias” y preguntó cuál es el propósito: “¿Dar o tener? ¿Compartir o acumular?”.
Apuntó a que "la 'economía' del Evangelio multiplica compartiendo, nutre distribuyendo, no satisface la voracidad de unos pocos, sino que da vida al mundo”.
Por eso, frente a la arrogancia, el egoísmo, la ira y la ambición, Bergoglio apostó por la necesidad de que los seres humanos practiquen dos verbos “esenciales para la vida de cada día: decir y dar”.
En Río Cuarto, la celebración estuvo encabezada por el obispo de la Diócesis, Adolfo Uriona. Además de una misa en el templo San Francisco, hubo una procesión a plaza Roca.
El pontífice criticó que “a menudo, por desgracia, el que grita más y con más fuerza, el que está más enfadado, parece que tiene razón y recibe la aprobación de los demás”, y pidió que las personas no se dejen “contagiar por la arrogancia” y las lamentaciones.
Jorge Bergoglio también observó que las personas siempre buscan “aumentar las ganancias” y preguntó cuál es el propósito: “¿Dar o tener? ¿Compartir o acumular?”.
Apuntó a que "la 'economía' del Evangelio multiplica compartiendo, nutre distribuyendo, no satisface la voracidad de unos pocos, sino que da vida al mundo”.
Por eso, frente a la arrogancia, el egoísmo, la ira y la ambición, Bergoglio apostó por la necesidad de que los seres humanos practiquen dos verbos “esenciales para la vida de cada día: decir y dar”.
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