Gracias al freno impuesto por el Parlamento, se logró evitar que se avance con esa restricción, que habría impedido utilizar estos granos y aceites como materia prima para producir biodiesel. Vale destacar que de la soja se obtiene en un primer proceso el aceite de esa oleaginosa, que a su vez es la materia prima para producir biodiésel. La Argentina exporta granos a Europa y aceite que luego son procesados por industrias del otro lado del Atlántico para completar el proceso hasta el biocombustible. También exporta directamente biodiésel. Todo eso era objeto de ser alcanzado por la restricción que propuso la Comisión al Parlamento Europeo y que este desestimó en la jornada de ayer.
“La iniciativa de la Comisión no solo habría impactado negativamente en el desarrollo de la industria de aceite de soja a nivel global, sino que hubiera generado una restricción injustificada en nuestras exportaciones de manera inconsistente con los compromisos asumidos en el Acuerdo Mercosur-UE”, señalaron desde la Fundación Inai (Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales).
Sin embargo, el tema no está concluido definitivamente, aunque la posición del Parlamento resultó una bocanada de oxígeno para la cadena sojera argentina. Ahora, la Comisión deberá reformular su propuesta de manera consistente con los lineamientos del Parlamento.
Según recuerda la misma Fundación Inai, “la UE ha sido un bloque históricamente proteccionista en el sector agroindustrial. En los últimos años esta tendencia se ha hecho especialmente notoria en la cadena de la soja, donde se multiplicaron las barreras para limitar -o directamente impedir- el ingreso de productos importados”.
Excluir al biodiésel
En ese sentido, al declarar a la soja como un cultivo de alto riesgo de Cambio Indirecto en el Uso del Suelo (ILUC), la entidad dijo que se pretendía excluir así al biodiesel de soja del cómputo de uso de energías renovables en el transporte. “Esta propuesta regulatoria tiene profundas inconsistencias”, advirtió, antes de remarcar que afectaría “seriamente la producción y comercialización de soja y sus subproductos a nivel mundial”.
Ahora, con la decisión de ayer del Parlamento Europeo, el próximo mojón será el 16 de julio, cuando en Bruselas haya representantes de la cadena sojera argentina dando su punto de vista sobre esta iniciativa que es observada como una clara política paraarancelaria que intenta evitar, con argumentos falaces, el ingreso de soja y subproductos a Europa.