Antonetti admitió en la reunión con la comisión de Economía que en el Inmobiliario habrá incrementos de entre el 60 y el 70 por ciento, sin embargo el oficialismo le escapa a la discusión de porcentajes.“Lo que nosotros planteamos es que, más allá de los porcentajes, las cifras que va a pagar la gente son razonables. Se mostraron ejemplos de cada una de las seis zonas en que se divide la ciudad y los montos que llegarán desde el año que viene no son para nada descabellados. Nosotros tenemos un criterio que es que las tasas deben cubrir cada vez una porción mayor de los servicios que tienen que financiar. Por eso la recomposición de los impuestos”, indicaron desde el oficialismo.
El bloque de Hacemos por Río Cuarto viene argumentando que el 68 por ciento de los contribuyentes pagará menos de 15 mil pesos en el Inmobiliario y que otro 10 por ciento tributará menos de 27 mil pesos mensuales. En Agua y Cloacas, según la versión oficialista, el 92 por ciento pagará entre 9 mil y 35 mil pesos. En el tratamiento en primera lectura que se produjo hace dos semanas el oficialismo aseguró que en Río Cuarto se están pagando cifras menores a las que están vigentes en ciudades de similar magnitud.
El único cambio que concedió el gobierno entre la primera y segunda lectura está dirigido hacia el campo pero más por un pedido de las entidades ruralistas que por un planteo opositor. El Ejecutivo municipal informó oficialmente ayer, horas antes de la segunda lectura: “En el marco de la simplificación tributaria del gobierno de Río Cuarto, se eliminarán dos tasas que corresponden a la producción de guías de hacienda ganadera y derivados a nivel local, con el fin de otorgarle un beneficio al sector productivo de nuestra ciudad”.
Para el 2026, el presupuesto de la Municipalidad de Río Cuarto supera los 229 mil millones de pesos, lo que implica un aumento del 32,5 por ciento con respecto al de 2025.
Durante la primera lectura, una de las principales críticas opositoras se centró en los aumentos impositivos y, además, en la contradicción política entre el gobierno municipal y el provincial. El planteo se refiere a que mientras el gobernador Martín Llaryora y el intendente de Córdoba, Daniel Passerini, anunciaron bajas de impuestos, De Rivas avanza en la aplicación de una segunda actualización tributaria en menos de dos años. Su primer presupuesto incluyó un fuerte ajuste en las alícuotas que, en teoría, iba a equilibrar las cuentas pero como no fue suficiente ahora se agrega una segunda recomposición.