“Todo es posible!”. La leyenda se inscribe en un mate que Laura Mazzoni ganó “casi de rebote” cuando el pasado domingo, Día de la Madre, se acercó a la Iglesia Catedral en busca de la fuerza espiritual que la preparara para volver a su casa, convertida en cenizas.
“Fuimos junto a mi mamá y mi hermana, justo en momentos en que terminaba la misa y repartían numeritos. Yo me gané ese mate y desde allí lo uso todos los días”, cuenta la joven mamá de cuatro niños que hace 8 días padeció la pérdida de todos los bienes materiales de gran valor afectivo, que reunía en su vivienda de calle Sadi Carnot al 140. Y transcurrida la jornada dominical -en la que además recibió decenas de saludos y obsequios movilizados por el trago amargo que le toca vivir-, llegó el día que eligió para volver a recorrer los ambientes que hasta hace semanas eran cobijo de su vida familiar y que hoy viraron a grises.
Otra vez contó con una gran contención afectiva que le permitió afrontar el desafío de reencontrarse con el panorama desolador en el que quedó reducida su casa, sumado ello al diagnóstico profesional que indica que nada de lo preexistente podía ser recuperado en la reconstrucción: la vivienda debe ser demolida en su totalidad.
“El lunes entré. Creí que no podía, pero estuve muy asistida emocional y espiritualmente. Fui con mi mamá, mi hermana, mi primo, una amiga y me acompañó el ‘inmenso’ Marcelo Staffolani, el jefe de Bomberos que estuvo al frente del combate del fuego en el día del incendio”, explicó Laura.
Y agregó: “Le pedí que me acompañara porque él (Staffolani) coordinó a 35 bomberos de 8 dotaciones y a 2 camiones de vecinales. Fue su primer incendio de magnitud que le tocó asistir como jefe de Bomberos y me fue relatando lo vivido adentro, cuando sucedió el hecho”.
“Señales”
“Recuerdo que durante el incendio, estando yo afuera de la casa, me preguntaban si tenía algo de valor en el interior que pudiera ser ubicado y rescatado. Y yo pedía por una pulsera que tenía un brazalete con la figura de un águila, un diseño mapuche hecho por una chica que es orfebre. Pero en el interior el calor era sofocante y no pudo ser localizado”, cuenta Laura Mazzoni. Y continúa: “Antes de volver a casa, el pasado lunes, yo dije que iba a encontrarlo pero todos decían que era imposible encontrar algo entre las cenizas que había en el lugar. En mi casa, siempre traté de mantener el orden porque sostengo que la manera de vivir sanamente es con cada cosa en su lugar, y justamente por eso yo sabía dónde estaba guardado. Así que fui derecho, metí la mano entre las cenizas y pude recuperar mi pulsera”.
En la casa, Laura también guardaba a modo de custodia los utensilios y elementos de cocina que su papá, conocido socialmente como “Butty”, dejó como legado de su trayectoria gastronómica en la ciudad. Si bien no llegaron a fundirse por el calor, lamentablemente esos elementos ya no podrán ser usados con fines gastronómicos porque registraron daños y alteraciones que pueden ser contraproducentes a la hora de cocinar.
“El lunes volví a entrar a mi casa. Creí que no iba a poder, pero estuve muy bien asistida emocional y espiritualmente”, señaló Laura.
A empezar de cero
“Fue durísimo para mí volver y hoy (por ayer), me reuní con las chicas del estudio de arquitectura para planificar la reconstrucción”, explicó. En principio, la nueva casa se construirá en lo que era el patio de la anterior, con el objetivo de aprovechar mejor las orientaciones. Ayer, también se reunió con representantes del club Urú Curé, quienes se comprometieron en nombre del plantel y de la comunidad deportiva de la institución a prestar la mano de obra necesaria para retirar los escombros y materiales que implique la demolición del inmueble, que será ejecutada también de manera desinteresada desde el jueves por la firma “Demoliciones Armando”. “Me reuní con Salvador Mosso y en nombre de la institución y de sus compañeros, se ofreció a hacerse cargo del acarreo de materiales, debido a que para salir al exterior solo está disponible el pasillo de ingreso a casa y por ello solo puede realizarse a mano”, describió. El servicio de remolque, también trabajará de manera solidaria, como así también las decenas y decenas de firmas y particulares que se comprometieron a brindar servicios y apoyo desinteresado, para los que no nos alcanzaría esta página si tuviéramos que enumerarlos a todos. Pero las palabras de Laura solo son de agradecimiento, a cada mano que se acerca a saludarla y por cada dibujo que reciben sus hijos como acompañamiento. Próximamente, la mamá y sus cuatro niños podrán mudarse a una casa que una mujer puso a disposición para que habite mientras dure el proceso de reconstrucción completa de su vivienda que, en principio, se extenderá durante casi un año.
Desde este jueves comienzan las tareas de demolición que se llevarán a cabo de manera solidaria, junto al retiro y remolque de escombros.

