La caída de mampostería desde la cima de un inmueble de doble altura emplazado en el macrocentro de la ciudad volvió a poner en escena la necesidad de incrementar los controles respecto del estado edilicio de las construcciones, responsabilidad que no solo recae sobre el Estado público, sino que también tiene injerencia el privado o propietario de la edificación.
En esta ocasión, el incidente se registró en inmediaciones de calles Lamadrid y 25 de Mayo, y quizás por el horario nocturno en el que tuvo lugar no hubo que lamentar mayores consecuencias, si se considera que por el sector circulan con las primeras luces del día cientos de alumnos de cuatro establecimientos educativos emplazados a menos de 200 metros del lugar, como así también peatones que recorren la zona por compromisos laborales y administrativos. La eventualidad fue asistida en tiempo y forma por las fuerzas vivas de la ciudad y el sector fue vedado al tránsito hasta tanto se garantizó la seguridad para circular. También pudo apreciarse que durante la mañana de ayer, el inmueble era sometido a reparaciones con el fin de subsanar la situación y evitar problemas mayores. Asimismo, la situación invita a pensar de qué manera podrían prevenirse este tipo de eventos.
La necesidad de estar en alerta
El incidente particular se suma a una lista de otros eventos registrados en los últimos meses, tales como la caída de un cartel comercial en un local de calle Vélez Sarsfield que golpeó a una joven peatona en una jornada de fuertes vientos y a otro puñado de hechos que tienen por común denominador los riesgos para los transeúntes.
Consultado por Puntal, el subsecretario de Planificación Urbana, Germán Maldonado, explicó que desde la órbita municipal se promueven inspecciones programadas como así también aleatorias, que tienen que ver justamente con estar atentos a situaciones que puedan advertirse como irregulares. Resaltó que sobre las obras privadas es responsabilidad de los propietarios atender cualquier tipo de patología constructiva que pueda representar una amenaza para terceros. “Cuando los inspectores que están en la calle detectan situaciones de este tipo, se da aviso preventivo mediante un acta de constatación que se entrega a los dueños, dando cuenta de que la situación es irregular y se brinda un tiempo prudencial para solucionarlo”, señala Maldonado.
Sostuvo que el problema es que hay ciertas patologías que no se advierten a simple vista desde el exterior y es allí donde juega un rol importante el propietario. “En las obras privadas, la obligación recae sobre el propietario y es quien tiene la responsabilidad de mantener en condiciones el inmueble para prevenir accidentes”, sintetizó Maldonado.

