Kalén y el desafío de sostener la inclusión de personas con discapacidad en un contexto crítico
Kalén enfrenta el desafío de la crisis económica y la incertidumbre en las prestaciones para sostener la inclusión y autonomía de las personas con discapacidad.
En un escenario marcado por dificultades que atraviesan al sistema de atención, la institución trabaja para preservar los espacios, apoyos y oportunidades que permiten a las personas con discapacidad desarrollar sus proyectos de vida y participar activamente en la comunidad.
La institución abrió sus puertas en 2010, aunque el proyecto comenzó a gestarse en 2008, cuando Mauro Olmos y Patricia Ghiglione buscaron crear un espacio que fuera más allá de la integración escolar y ofreciera un acompañamiento integral.
“Buscábamos hacer un servicio de integración escolar, no solamente brindar integración escolar de manera profesional, sino todo un servicio con un equipo de profesionales y una institución que brindara apoyo a contraturno, que pudieran recibir las terapias complementarias en el mismo lugar con el mismo equipo” recordó Mauro Olmos, su fundador en diálogo con Puntal.
Actualmente, el centro de día cuenta con más de 100 profesionales y trabaja con distintas obras sociales, además de brindar prestaciones a través del programa federal "Incluir Salud".
El desafío de sostener las prestaciones
La situación económica es hoy una de las principales dificultades para la institución. “Tuvimos que tomar decisiones difíciles para seguir con las puertas abiertas del centro. Tenemos más de 100 profesionales, más los otros colaboradores que están en el área administrativa, limpieza, transporte. Es un desafío diario poder sostener toda la calidad de los servicios”, explicó Olmos.
A esto se suma la incertidumbre que atraviesa el sistema de prestaciones. Ana Riveros, licenciada en Psicología y encargada de la dirección técnica de la institución, advirtió que las dificultades administrativas terminan afectando directamente a las personas con discapacidad.
“Lo que está pasando actualmente con la Superintendencia y con el mecanismo de integración parece algo súper administrativo, pero en realidad termina afectando directamente a todo el sistema”, sostuvo la especialista en diálogo con Puntal.
“Si los fondos no llegan a las obras sociales, después eso repercute en las instituciones, en los profesionales, en las familias y, principalmente, en las personas con discapacidad, que son quienes necesitan estos apoyos y prestaciones de manera continua”, agregó.
Para la terapeuta, el desafío es garantizar que las prestaciones no se interrumpan: “Estamos hablando de derechos, pero para que esos derechos realmente se cumplan, también necesitamos que existan los recursos y las condiciones para hacerlo posible”.
Una inclusión basada en la autonomía
Desde Kalén plantean que incluir no significa solamente brindar asistencia, sino generar condiciones para que cada persona pueda decidir sobre su propia vida.
“La inclusión real significa que una persona pueda elegir todo: desde dónde vive, dónde trabaja, qué actividades realiza. Tener la posibilidad de ser responsable de su destino y decisiones”, afirmó su creador.
Además, Riveros coincidió y remarcó la necesidad de cambiar la mirada social sobre la discapacidad. “Necesitamos seguir cambiando la mirada sobre la discapacidad, dejando de poner el foco en lo que una persona no puede hacer y empezando a mirar sus posibilidades, sus deseos y todo lo que puede aportar”, señaló a Puntal.
El trabajo cotidiano busca que los aprendizajes se trasladen a situaciones concretas: hacer compras, participar en actividades comunitarias, generar vínculos, asistir a ferias o acceder a un empleo.
Acompañar a cada persona y a su familia
La profesional, destacó que el trabajo parte de reconocer la singularidad de cada persona, más allá de su diagnóstico.
“Rescatar el sujeto con su forma de ser, sus gustos, intereses, potencialidades, trabajar desde ahí y no perder el foco del hecho de que es único, con una historia particular y por eso se merece que nuestro acompañamiento se adecue a lo que necesita”, explicó.
La familia también ocupa un lugar central. “Uno de los ejes más importantes alrededor del cual se organiza nuestro trabajo y nuestras propuestas es el acompañamiento y el trabajo en equipo con las familias”, sostuvo.
Los avances pueden aparecer en acciones cotidianas como bañarse solo, preparar una comida, colaborar en la casa, mejorar la comunicación o generar nuevos vínculos.
“Esas conquistas son las que nos llenan el corazón y le dan sentido a todo el trabajo que hay detrás”, expresó Riveros.
“Con la mirada puesta en las personas”
Para Riveros, una frase que resume el espíritu del trabajo en Kalén es “Con la mirada puesta en los chicos”. Aunque actualmente la institución acompaña a personas de todas las edades, considera que esa idea mantiene plena vigencia.
“Me parece que esa frase representa todo el trabajo que hace el equipo. Trabajo comprometido y profesional que sostiene, no siempre se ve”, afirmó en diálogo con Puntal.
A pesar del contexto, el centro de día tiene nuevos proyectos para 2027. Olmos aseguró que “hay un montón de gente que empuja todos los días para que los servicios vayan mejorando y evolucionando”.
El objetivo es sostener las prestaciones y continuar generando oportunidades para que las personas con discapacidad puedan participar, decidir y ocupar los mismos espacios que el resto de la comunidad.
“A Kalén lo veo dentro de 10 años con menos desafíos económicos y más consolidado”, proyectó Olmos, el licenciado en educación especial en diálogo con Puntal.