La industria cordobesa, con demanda débil, producción estancada y rentabilidad en caída

Hay una sensación de que la caída se detuvo, pero hay pocos indicios sobre una recuperación. Además, los costos no se frenan y hay una constante pérdida de rentabilidad. Siguen los recortes de turnos y hasta de empleados

 

La industria cordobesa tiene en general la extraña sensación de haber pasado la tormenta en alta mar, pero está lejos de poder estabilizar el barco y menos de ordenar el rumbo hacia una recuperación o posterior crecimiento. En el segundo trimestre parece haber frenado la caída. Pero nada más.

Según el relevamiento realizado por la Unión Industrial de Córdoba, en todas las ramas de actividad y en toda la geografía provincial, las fábricas transitan un período “signado por la estabilidad en sus niveles de actividad, pero sin señales tangibles de reactivación. Las empresas operan en un contexto donde lo urgente dejó de escalar —la inflación y la volatilidad cambiaria ceden—, pero lo importante aún no despega: la demanda sigue débil y la producción no repunta”, describe la central fabril.

Frente a este escenario, las firmas sostienen su operatividad con ajustes puntuales. No hay un colapso, pero sí una suerte de pausa forzada que impide planificar a mediano plazo. El empleo se mantiene en equilibrio precario, con algunas empresas recortando turnos o personal, y otras simplemente esperando a que el contexto habilite nuevos movimientos.

Sin embargo hay un llamado de atención en otra variable clave: el deterioro de la rentabilidad se consolida como uno de los principales problemas que enfrenta la industria cordobesa. Aún con una producción relativamente estable, el aumento sostenido de costos — particularmente en servicios, salarios e impuestos— ha reducido fuertemente los márgenes operativos. Las empresas no logran trasladar estos incrementos a precios en un contexto de demanda débil, y eso las deja sin herramientas para recomponer sus niveles de ganancia. Mantener la actividad implica resignar margen para no perder mercado. Es una encerrona que por ahora no encuentra escapatoria.

Por otra parte, la inversión en el segundo trimestre del año se mantiene mayormente estable. La proporción de empresas que logra incrementarla no crece respecto de períodos anteriores, y persiste un equilibrio tenso entre quienes invierten más y quienes recortan. El estancamiento en este indicador revela una estrategia prudente: se sostiene lo existente, pero no se apuesta aún de forma masiva al crecimiento. Sin embargo, hay señales de movimiento futuro. Una amplia mayoría de empresas sostiene expectativas positivas sobre su situación y la del sector, y considera que este es un momento adecuado para innovar. Las razones detrás de esa actitud pueden variar: para algunos se trata de anticipar una mejora futura esperada; para otros, de prepararse ante un escenario competitivo más exigente, donde invertir será condición de supervivencia.

En cuanto a los tamaños, las micro y pequeñas empresas enfrentan con mayor dureza las condiciones del contexto actual. Al depender casi exclusivamente del mercado interno y contar con menos herramientas financieras y operativas, son las más expuestas a la caída de la demanda y al aumento de los costos. A diferencia de las medianas y grandes, tienen menos margen para absorber impactos y menos posibilidades de compensarlos con exportaciones. Las tensiones se traducen en dificultades crecientes para cumplir con obligaciones corrientes: salarios, impuestos, proveedores y servicios. “En varios casos, el sostenimiento operativo se logra a costa de un desgaste que no parece sostenible en el tiempo”, advierte la UIC.

Además, las pequeñas y micro industrias enfrentan un panorama particularmente complejo, con mayores dificultades para cubrir la totalidad de sus gastos corrientes. La caída de la demanda interna las afecta con mayor intensidad en comparación a empresas más grandes, al depender fuertemente del mercado local: solo el 15% de las micro industrias y el 41% de las pequeñas industrias realizan exportaciones, lo que limita sus posibilidades de compensar la retracción del consumo interno.

El diagnóstico

El segundo trimestre de 2025 encuentra a la industria cordobesa en un equilibrio frágil. No hay derrumbe, pero tampoco reactivación. Lo que se detuvo es la caída, no el problema. Las empresas siguen produciendo, manteniendo empleo y sosteniendo estructuras, pero cada movimiento requiere un esfuerzo mayor, con resultados más acotados. La rentabilidad cae, la inversión no despega y la demanda interna no se recupera. Sin embargo, persiste una expectativa positiva en una porción significativa del empresariado. Puede interpretarse como convicción política, como apuesta económica o como necesidad estratégica. Para algunos, el ajuste actual es la antesala de una etapa mejor; para otros, es el empujón que obliga a innovar o desaparecer. La pregunta que se abre es si ese optimismo empresarial alcanzará para transformar expectativas en inversión real, y si el entorno acompañará con reglas, financiamiento y visión. Porque resistir no siempre es sinónimo de crecer, y porque sostener no puede ser el único plan.

Voces de industriales cordobeses "El notable aumento de los servicios públicos y la presión impositiva de los 3 niveles redujo la rentabilidad" "La industria está frente a un gran desafío para ser competitiva tanto en mercado interno como en el exterior trabajando en optimizar costos de producción, comerciales y administrativos, pero si no es acompañada por parte de la administración pública en el mismo sentido y no hay un ordenamiento financiero con tasas de interés adecuadas para acompañar inversiones en tecnología va a ser complicado que el sector industrial alcance el objetivo" "Todavía nos falta tiempo para competir, pero vamos por buen camino. En lo inmediato lo necesario es reducir impuestos, fomentar créditos industriales a bajos costos, cambiar leyes laborales acorde a los nuevos tiempos, terminar con la industria de los juicios laborales, flexibilidad para contratar más personal, eliminar indemnizaciones y aplicar seguros de retiro. El talento humano es el motor de la industria, y por eso es crucial encontrar soluciones que fomenten la formación, la motivación y el sentido de pertenencia en los trabajadores. Es el gran desafío inculcar la cultura del esfuerzo y el compromiso con el trabajo"