Por otro lado, la utilización de la capacidad instalada (UCI) se ubicó en el 44,5% y registró una caída de 5,6 puntos porcentuales con respecto a septiembre del año previo. De esta manera, se encuentra en uno de los valores más bajos en términos históricos.
En cuanto al nivel de empleo, se observa una caída en términos interanuales de 3,2%. Con respecto al mes previo, la cantidad de empleados en las industrias metalúrgicas disminuyó 0,3%.
Los sectores de Maquinaria Agrícola (-4,8%) y Carrocerías y Remolques (5,4%), que habían sido los principales impulsores del rebote de la actividad durante el primer semestre, mostraron en septiembre una nueva desaceleración. En el caso de la maquinaria agrícola, la caída se profundizó respecto a agosto, confirmando el cambio de tendencia iniciado el mes anterior. Carrocerías y Remolques, si bien logró mantenerse en terreno positivo, continúa perdiendo dinamismo en relación con los valores alcanzados a mediados de año.
En peor situación se encuentra los sectores de Autopartes (-10,8%), Fundición (-9,7%) y Bienes de Capital (-3,1%) que mantuvieron un desempeño negativo, “consolidando un escenario complejo y sin señales de recuperación”, afirma Adimra. Estos rubros siguen siendo los principales focos de debilidad dentro del entramado metalúrgico.
El resto de los segmentos también registró caídas: Otros Productos de Metal (-1,5%), Equipos y Aparatos Eléctricos (-9,3%) y Equipamiento Médico (-2%) interrumpieron la estabilidad que habían mostrado en meses previos y volvieron a terreno negativo. “En síntesis, septiembre mostró una contracción generalizada de la actividad metalúrgica, con descensos en la mayoría de los sectores y una pérdida sostenida de impulso respecto a la primera mitad del año”, advierte la central fabril.
Si se toman las fábricas metalúrgicas de acuerdo a la cadena de valor que representan, en septiembre, las vinculadas a la cadena agropecuaria (-4,3%) y a Alimentos y Bebidas (-5,8%) registraron nuevamente caídas interanuales, confirmando la pérdida de impulso observada en los meses anteriores. Ambas actividades, que habían mostrado mayor dinamismo en el primer semestre, consolidan un escenario de menor actividad hacia el cierre del tercer trimestre. Las empresas de Energía Eléctrica (-8,6%), Minería (-8,5%) y Petróleo y Gas (-6,7%) también mantuvieron un desempeño negativo. Por su parte, las firmas vinculadas al Consumo Final (-11,5%), Automotriz (-4,7%) y Construcción (-3,3%) continuaron mostrando resultados desfavorables, consolidándose entre los más afectados del entramado productivo.
En septiembre, todas las provincias registraron caídas interanuales, profundizando el retroceso observado en agosto y reflejando una contracción generalizada de la actividad. Santa Fe (-3,5%) volvió a terreno negativo tras ocho meses consecutivos de crecimiento en términos interanuales, mostrando una marcada desaceleración en su desempeño. Córdoba (-6,2%), Mendoza (-5,1%) y Entre Ríos (-3,2%) también mostraron descensos, revirtiendo los avances parciales alcanzados en el primer semestre. Por su parte, Buenos Aires (-6,2%) continuó mostrando el desempeño más desfavorable entre las principales jurisdicciones metalúrgicas, sin señales de estabilización en su nivel de producción.
En el caso puntual de Córdoba, que había comenzado el año en terreno positivo en la comparación interanual, en julio cambió la tendencia al mostrar un retroceso del 2,4%, que profundizó en agosto al 4,5% y terminó de caer en septiembre con un 6,2%. Tanto en julio como en septiembre, la caída se sintió más fuerte en la industria metalúrgica de Córdoba que en el promedio nacional.
EMPLEO
El nivel de empleo en la industria metalúrgica nacional acumula dos años de caída. Había hecho piso en 2020, en plena pandemia, y a partir de allí se mantuvo en crecimiento hasta el segundo trimestre de 2023. Desde ese momento ingresó en un recorte constante.
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