Innovación Industria | alimenticias | Argentina

Los desafíos de la industria alimenticia en Argentina: logística, presión tributaria y financiamiento

La presidenta de la Coordinadora de Industrias Alimenticias de Argentina (Copal) habló con I+I CBA sobre las dificultades que atraviesa el sector que representa a 14.700 empresas en el país. “En alimentos y bebidas hay productos que tienen 50% del precio explicado por impuestos”, apuntó quien reemplazó a Daniel Funes de Rioja en la estratégica cámara empresaria

Mientras las estadísticas se muestran erráticas sobre el consumo básico en Argentina, con meses que reflejan mejoras y otros que marcan un retroceso, la industria de la alimentación intenta hacer pie y se propone duplicar su producción y la participación de empresas en la exportación. Hoy, sobre 14.700 alimenticias, apenas 1.200 están colocando productos en otros países. Para alcanzar esas metas miran de cerca las propuestas de reformas estructurales que impulsa el Gobierno y acercaron sus propias iniciativas a los despachos oficiales. En la agenda tienen la presión tributaria, la logística y el costo del financiamiento entre otros ítems centrales.

Por eso, la presidenta de la Coordinadora de Industrias Alimenticias de Argentina (Copal), Carla Martín Bonito, remarcó en diálogo con I+I CBA, que la baja impositiva debe incluir a los tres niveles del Estado. Y agregó que hubo una fuerte desaceleración en los precios de los productos que se siente con más intensidad de la puerta de las fábricas hacia atrás y algo menos en los eslabones siguientes.

¿Cómo está hoy la industria de la alimentación en la Argentina?

La industria de alimentos y bebidas en general durante este último tiempo, los últimos nueve meses diría, empezó a consolidar una tendencia de recuperación. Hay obviamente sectores que lo hacen a un mayor ritmo y otros a menor ritmo. Pero esto ya da por lo menos una perspectiva de que empezamos a recorrer una recuperación y esperamos que a partir de ahí en algunos casos comience a traducirse en crecimiento, en la medida en que empecemos también a generar otras condiciones, condiciones que están directamente asociadas a las posibilidades de mejorar la competitividad de nuestras actividades. Y hablamos de lo que para nosotros resulta impostergable, que son esas reformas estructurales que tienen un valor significativo a la hora de competir con el mundo. Y me estoy refiriendo a la alta carga tributaria que recae sobre nuestra industria de alimentos y bebidas y que se encuentra en el orden del 40% y el 50%.

¿En algunos casos de lo que vale un producto la mitad es impuesto?

Exactamente. En el precio final de un producto, un alimento o bebidas, esa presión tributaria se traduce en el orden del 40% y el 50%. En el resto del mundo, o por lo menos los países que han logrado duplicar su posición exportadora a nivel mundial y que son los principales exportadores, esa carga representa el 30% del precio final. Entonces ese es un punto de partida bastante desventajoso para todas las actividades que nosotros representamos. Después hablábamos también de la logística como un factor fundamental y decisivo para tener una mejor conectividad interna en primer lugar y también externa pensando en que Argentina necesita exportar para crecer. Así que todo lo que podamos mejorar de la incidencia del sistema de logística y distribución nos va, sin ninguna duda, a volver más competitivos y mucho más eficientes también para operar.

¿En las mismas condiciones no tendrían problema por competir con las importaciones?

No, la verdad es que nosotros de hecho contamos con capacidad ociosa. Hoy la utilización de la capacidad instalada de la industria de alimentos y bebidas está en torno al 69%, el resto de la industria está en un promedio del 60%, y eso significa que hay capacidad ociosa que en la medida que vayamos justamente consolidando este sendero de recuperación, eso va a implicar una mayor exigencia sobre la capacidad instalada, pero donde nosotros tenemos muy en claro que hay un potencial enorme y muchísima capacidad para seguir aportando al crecimiento y a la expansión de toda la industria de alimentos y bebidas del país.

¿Dónde creen que hay margen para reducir impuestos? ¿Dónde ustedes ven que los impuestos son excesivos?

Nosotros tenemos una agenda donde hemos también compartido con todo el Gobierno las propuestas para bajar esa presión tributaria que ya implica los tres niveles de gobierno. Entendemos que eso va a implicar una discusión a nivel legislativo, pero que mientras tanto hay posibilidades de ir transitando un sendero de baja de la presión tributaria. Tenemos presión tributaria que está vinculada por ejemplo al impuesto al cheque, que es un impuesto distorsivo. Después también tenemos situaciones que nos complican en función a los sistemas de recaudación que generan saldos a favor, que son los saldos que se ven inmovilizados. Eso se da con los saldos técnicos de IVA, por ejemplo, o con los saldos también por ingresos brutos, y eso implica las provincias. También la incidencia de las tasas a nivel municipal. Entendemos que necesitamos dar una discusión que implique no solamente bajar la presión tributaria, también mejorar la complejidad de nuestra estructura impositiva que involucra y que convoca a los tres niveles de gobierno.

¿Cómo estamos hoy en el mapa mundial de producción de alimentos en cuanto a calidad? ¿Puede la industria no solamente competir con los que vengan sino también ir a competir afuera?

Sí, sin ninguna duda. La Argentina forma parte de los principales países productores y exportadores de alimentos y bebidas a nivel mundial. Somos reconocidos también por nuestra calidad, por nuestros estándares. En ese sentido la verdad que tenemos un punto de partida diferencial respecto a otros países de la región y con muchísima capacidad ociosa. Está obviamente pendiente estas definiciones que van a significar el poder tener una expansión y duplicar también nuestra actividad de exportación. Nosotros tenemos un universo de 14.700 empresas, y solo 1.200 registran actividad exportadora. Entonces tenemos el desafío de poder duplicar ese universo, de trabajar también en la internacionalización de nuestras empresas. Y de alguna manera la apertura comercial y la agenda de acceso a mercados nos convocan a poder proyectar una mayor actividad exportadora, pero que va a depender sin ninguna duda de las mejoras en la competitividad de todos los sectores.

Siempre que miramos el IPC del Indec, el más sensible de todos los segmentos es alimentos y bebidas, ¿cómo está el tema precios y el movimientos de costos?

En la evidencia lo que ya queda claro es que se ha consolidado una tendencia de desaceleración de la inflación. Incluso, en el caso de lo que es el precio a salida de fábrica, que se mide a través del IPIM, esa desaceleración todavía es mucho mayor que lo que se registra a nivel del IPC, que es el precio al consumidor.

O sea que en los eslabones que siguen, la velocidad no se redujo tanto como adentro de la fábrica,,.

Exactamente.

Hablamos del plano comercial y de transporte, ahí hay que trabajar también...

Sí, todos vienen registrando esta desaceleración. En el caso del precio a salida de fábrica, esa desaceleración todavía es mucho mayor.

A pesar de eso, la recuperación de la venta viene un poco lenta, ¿falta plata en el bolsillo o cuál es el diagnóstico?

Depende de la categoría. La realidad es que parte también de lo que implica el mercado interno estuvo impactado por el fin del estoqueo a medida que se desaceleró la inflación y la expectativa de mayor inflación también se redujo. Eso desde ya tuvo impacto en las posibilidades de tener otra inercia en lo que es el mercado interno.

O sea, en el cierre del 23 lo que veían era que cada familia tenía un pequeño almacén en su casa…

Sí, había un motor artificial de venta. Era la inercia inflacionaria más la mayor expectativa de inflación. Entonces eso motivaba de alguna manera el consumo de estoqueo que fue lo que culminó e impactó después directamente sobre la propia estadística de lo que implica el mercado interno.

¿Hoy el mercado está más normalizado?

Hay categorías que todavía no han logrado recuperar pero que también están buscando las oportunidades en la actividad exportadora, como también generar nuevos mercados y nuevas oportunidades para cada una de las producciones.

¿Cómo imaginan el sector en 3 o 4 años?

Esperamos poder, desde ya, duplicar nuestra producción y duplicar también la participación de nuestras empresas en la actividad exportadora. Pero bueno, esto implica que se vayan concretando ciertas situaciones que están vinculadas estrictamente a lo estructural. Desde ya que nosotros también tenemos foco en lo que es la agenda más inmediata. Hoy tenemos situaciones o economías regionales que están con ciertas dificultades para contar con capital de trabajo para hacer frente a las cosechas y de ahí poder también tener una mejor planificación de sus producciones. Y esto está incidido justamente por el propio contexto también de recuperación. Agreguemos también lo que ha ocurrido en términos de los costos de financiamiento. Todo eso forma parte de nuestra agenda más inmediata sobre la cual también hemos acercado al gobierno distintas propuestas que actúan como puente de cara a lo que pueda ocurrir con las reformas estructurales.