“Fue un evento importante, superador, que es lo que intentamos hacer año tras año. Hubo más de 900 personas presentes cuando en la edición anterior fueron poco más de 700”, explicó Luis Macario a I+I CBA, ya en perspectiva de lo que fue el Coloquio del martes.
El empresario oriundo de Deheza remarcó además que “este año la particularidad que tenía el evento era que se celebraba el Día de la Industria nacional, como cada 2 de septiembre. Por eso hicimos coincidir el coloquio con esa fecha. Se lo planteamos a la Unión Industrial Argentina que accedió a que la celebración a nivel nacional del Día de la Industria fuera en Córdoba”, indicó Macario.
Para el representante de la firma Gastaldi Hnos, “eso hizo que tuviéramos realmente una densidad institucional enorme porque contamos creo que 14 de las 18 regionales presentes, con lo que significa mover a la gente, que no es fácil. Tuvimos, el día previo, la Junta de la Unión Industrial Argentina donde se aprobó y firmó el Nuevo Contrato Productivo. Y además, al ser cerca de las elecciones también estaban todos los referentes políticos. El Gobierno de la provincia prácticamente en pleno porque estaban desde el gobernador Martín LLaryiora, la vicegobernadora y casi todos los ministros. Y contamos con la presencia una vez más del Jefe de Gabinete nacional, Guillermo Franco, y el presidente del Banco Nación, y también el presidente del Banco de Córdoba”.
Ese marco de presencia, a lo que se sumaron empresarios cordobeses de relevancia nacional, como Pagani y Urquía, ¿hablan del peso industrial de Córdoba?
En ese punto nos genera cierto orgullo y también una responsabilidad de tratar de hacerlo. Este era el décimo séptimo, y tenemos que tratar siempre de seguir subiendo la vara año tras año; que no es fácil. Se buscó hacer una apertura diferente, contamos con un formato de escenario diferente, se trató de traer figuras representativas, algunas en línea con el discurso propio de la Unión Industrial de Córdoba, como por ejemplo el panel en el que estuvo Nicolás Pino de la Sociedad Rural Argentina, junto con el presidente de la Unión Industrial de Argentina, con el propósito claro de decir que tenemos que terminar con la dicotomía, ¿no? Tenemos que terminar con las grietas. Porque muchas veces se insiste con que hay una pelea entre el campo y la industria. Intentamos demostrarle que eso no es así y que necesitamos que todos los sectores estemos comprometidos para tratar de salir de un estado de decadencia que lleva mucho tiempo en Argentina.
Ese panel fue muy representativo de lo que es Córdoba: campo e industria…
Sí, bueno, Córdoba es una potencia agroindustrial. La industria de los alimentos en Córdoba es enorme. Pensemos que somos los primeros productores de maní del país y eso se exporta casi todo. Somos los primeros productores de maíz, también. Y tenemos la industria bioetanolera más importante, incluso superando a la tradicional de caña de azúcar. Lideramos en garbanzos, que es un complejo que empieza a exportar. Pero además, tres de cada diez autos salen desde las fábricas de Córdoba; y ahí ya hay como una especie de hub en producción de camionetas, que también está vinculado al tema del campo. Tenemos la principal empresa de golosinas, que es cordobesa. Una de las principales aceiteras del país. Definitivamente hay mucha vinculación entre el campo y la industria en la provincia.
Mencionaba recién la presentación del decálogo del Nuevo Contrato Productivo, ¿qué persiguen con ese documento?
El propósito primero es, en un país en el que vivimos bajo una grieta durante mucho tiempo, y la seguimos teniendo, tratar de dar el ejemplo desde el punto de vista de la industria, de demostrarnos que podemos llegar con consensos a establecer una guía, un norte donde los acuerdos superen a los enfrentamientos. La industria, al ser tan heterogénea, muchas veces existen medidas que favorecen a un sector en detrimento de otro. Entonces, ahí hay un desafío enorme de los que estamos en la dirigencia de la industria de tratar de buscar los denominadores comunes y armonizar. Y, bueno, ese decálogo de alguna manera expresa cuáles son los denominadores comunes con algunos puntos muy trascendentes que son el ABC de cualquier país, pero que para nosotros no está tan claro. Como, por ejemplo, el primer punto está referido a la institucionalidad y la seguridad jurídica. Después hay temas específicos propios de la industria. Se refiere también a una industria federal para un país federal. Se habla de que es necesario que adaptemos la legislación laboral a estos tiempos; por supuesto, las reformas que estamos pidiendo en materia impositiva. Digamos, es un decálogo que incluye los puntos comunes que tiene la industria y el propósito fundamental es encolumnar al conjunto de la industria atrás de la Unión Industrial Argentina, para que quien nos representa a nivel nacional sienta que tiene el respaldo absoluto y cuando se siente a discutir los temas tenga ese consenso detrás. No olvidemos que la Unión Industrial participa en el Pacto de Mayo. Fue presentado tanto al gobernador Llaryora como al Jefe de Ganinete, Francos.
Rapalini habló de algunas preocupaciones que hay en el sector industrial vinculadas al nivel de actividad, las tasas e importaciones, aunque dentro de un universo muy heterogéneo…
Exacto. Dentro de la conferencia industrial tuvimos economistas que mostraron claramente que hay sectores a los que les ha ido mejor y otros peor. Creo que la agenda de la industria hoy está vinculada más al tema de las reformas estructurales.
¿Por ejemplo?
Las reformas estructurales fundamentalmente en el tema laboral, donde ahí no se está discutiendo el salario, sino todo lo que gira alrededor, desde la litigiosidad hasta tratar de que la carga fiscal sea menor, y también una modernización de la legislación, teniendo en cuenta que estamos en un momento donde las tecnologías están cambiando todos los paradigmas del pasado. También una reforma impositiva que mejore la estructura de impuestos que nosotros tenemos. Tenemos impuestos que son regresivos, como el IVA, con una alta tasa. El IVA está en todos los países del mundo, pero nosotros tenemos una tasa del 21%. Tenemos impuestos distorsivos, como ingresos brutos, que es un impuesto que cae en cascada, o como el impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios. Tenemos impuestos que son confiscatorios, como por ejemplo los Derechos de Exportación. Y tenemos impuestos que gravan el trabajo no contribuyendo a la formalización del empleo. Además, hay un sinnúmero de impuestos, 155 en total, cuando en realidad los 10 primeros concentran el 95% de la recaudación.
Los otros tienen un peso burocráticos, engorroso…
Sí, y el costo de tributar que genera eso. Por eso creemos que tenemos que ir a una estructura más simple, que sea más equitativa, que promueva la producción. Después hay otros temas en la agenda como el tema del financiamiento. Argentina tiene menos del 10% del PBI destinado al sector productivo. Y cuando hay crédito, por ahí se orienta más al consumo y menos a la inversión. Hoy estamos con un tema de coyuntura, esperemos que sea simplemente de coyuntura, pero es necesario que se restablezca la confianza para que exista más crédito. Si hay crédito seguramente tendremos más posibilidades de tener más industrias, más empresas.
Hoy las tasas son prohibitivas, ¿no?
Sí, pero también creo que es una circunstancia que está enrarecida por todo el tema eleccionario.
¿Deberían mejorar después?
Esperemos, creo que hay que ver cómo terminan las elecciones en realidad. Y después hay también en agenda temas de infraestructura, y algunos más. Pero la infraestructura es entendible que en una situación de crisis se interrumpa, pero paralizarla completamente creemos que sería un error estratégico. El sector privado no puede cubrir todas las necesidades de obra pública que requieren. El capital privado va a ir ahí donde haya rentabilidad. Y donde no haya, el Estado tiene que hacer el esfuerzo de construir infraestructura. El ministro Franco se enojó un poco con ese tema, pero no se lo planteaba de una manera crítica. Pero decir esto de que no va a haber más obra pública creemos que es un error y así lo venimos sosteniendo hace tiempo.
¿Una interrupción sí, pero que no haya más obra pública no?
Podemos entender que cuando tenemos una situación tan delicada desde el punto de vista del déficit fiscal y de todo el desequilibrio que tiene la Argentina, puede haber una interrupción, pero no se puede obviar que tiene que haber obra pública.
Hay quienes advierten además que finalmente es más costoso tener rutas rotas o no tener energía suficiente….
Lo que pasa es que si no hay energía, si no hay gas, si no hay caminos, si no hay puertos, ¿quién se va a venir a erradicar? O sea, el sector privado no puede hacer su trabajo si no hay un complemento de esta infraestructura que lo acompañe. Lo decía también Nicolás Pino cuando hablaba de los caminos: si al sector agrícola le sacan el pie de encima, eliminan las retenciones, se habla de que Argentina puede pasar a tener 50, 60, 70 millones más de toneladas, el tema es por dónde la vamos a sacar si no tenemos infraestructura.
Hablando de impuestos, la provincia hizo un anuncio sobre Ingresos Brutos para pymes que facturen menos de $3.200 millones al año, ¿es relevante ese anuncio?
Córdoba cuenta con dos leyes de promoción industrial. Esas dos normativas no se van a modificar en principio. Nosotros lo que le planteábamos al gobernador es tratar de hacerlas menos burocráticas y más ágiles. Y también ahí nosotros mencionábamos una autocrítica, que no todas las empresas saben que está la promoción industrial. O sea, hay algo del sector privado que también se tiene que hacer cargo, animarse y tener esa promoción industrial. Lo que anunció el gobernador yo lo interpreto como un complemento. Porque hoy tenemos ley de promoción industrial con un mínimo no imponible, que el año pasado llegó a $2.515 millones, aproximadamente. El gobernador lo que anunció ayer es que las empresas que facturen menos de $3.200 millones con la sola inscripción en el registro industrial de la provincia no van a pagar Ingresos Brutos. Y eso se refiere exclusivamente a las empresas que estén radicadas en Córdoba. Porque hoy con el mínimo no imponible, de alguna manera, las empresas que no estaban radicadas en Córdoba se beneficiaban también con el no pago del impuesto de los Ingresos Brutos. Ahora, con esta nueva ley, esas empresas que están radicadas fuera de la provincia van a ser pasibles del pago del 1,2%. De todas maneras es un proyecto, eso se envía a la Legislatura y hay que ver cómo termina siendo el tratamiento. Yo creo que deberían apoyar todos los bloques, pero bueno, es un anuncio de un envío de una ley a la Legislatura. Pero es importante remarcar que las actuales leyes de promoción industrial no se modifican.