El juego es una actividad, además de placentera, necesaria para el desarrollo intelectual y emocional del niño. El juego espontáneo y libre favorece la creatividad y fomenta su maduración. Por medio del juego, los niños empiezan a comprender cómo funcionan las cosas, el mundo que los rodea, lo que puede o no hacerse, descubren que existen reglas que deben aceptarse si quieren que los demás jueguen con ellos. Más que un simple momento destinado a la diversión, el juego enriquece el cerebro, el cuerpo y la vida del niño de maneras muy importantes.
UNICEF reveló a partir de investigaciones científicas realizadas en los últimos años, que el período más importante del desarrollo humano es el que comprende desde el nacimiento hasta los ocho años de edad. Durante esos años, el aprendizaje se produce con una rapidez que luego nunca se igualará a pesar de que el sujeto seguirá aprendiendo a lo largo de toda su vida. El aprendizaje a través del juego resulta pertinente y necesario durante todo el período de la primera infancia e incluso después de esta.
Conversamos con la Terapista Ocupacional Leide Vagliente – M.P: 14066 @ambitosalud, quién nos cuenta la importancia, el rol y el poder que tiene el juego en la primera infancia. “El juego tiene muchos beneficios, al jugar nos reímos, nos divertimos, nos relajamos, movemos nuestro cuerpo, y adquirimos hábitos, rutinas, y roles, que nos permiten llegar a la vida adulta pudiendo participar de las ocupaciones de manera autónoma e independiente”, así comenzó a explicar la Licenciada en Terapia Ocupacional, Leide Vagliente.
El rol del juego en la infancia, una mirada desde Terapia Ocupacional
El juego es una herramienta natural que los niños pueden utilizar para incrementar su resiliencia y sus competencias de afrontamiento, mientras aprenden a gestionar sus relaciones y a afrontar los retos sociales, además de superar sus temores. “Es importante comenzar afirmando que los aprendizajes más importantes de nuestra vida se adquieren jugando. El juego es la ocupación principal del niño hasta los 4 años. No se trata solo de una actividad significativa, sino que es la principal actividad ocupacional. Participar de la ocupación, le otorga al niño salud y bienestar”, indicó la profesional.
Por otro lado, la licenciada Vagliente afirmo que “nuestra visión de juego se extiende en los distintos grupos de edad y no solo en él bebe o niño, esta perspectiva vendrá matizada por los valores de las distintas culturas y ambientes sociales, así como el momento sociopolítico e histórico”.
Aunque el aprendizaje tiene lugar durante toda la vida, en la tierna infancia, el desarrollo de las competencias cognitivas, el bienestar emocional, la competencia social y una buena salud física y mental forma una sólida base para el éxito a lo largo de toda la vida adulta. “En terapia ocupacional el juego se entiende como un tipo especifico de ocupación, esencial para el ser humano. Puede incluirse dentro de las ocupaciones de ocio y lúdicas. A través del juego el bebé toma contacto con el mundo, manipulando objetos e interactuando con el medio. El bebé o niño necesita desarrollarse en un ambiente que favorezca su crecimiento. Un niño puede llegar al área de terapia ocupacional cuando se presentan desafíos en la infancia. Allí se realiza una evaluación y abordaje, y se acompaña tanto al niño como a las familias en este proceso. La intervención de terapia ocupacional se enfoca en crear o facilitar oportunidades para participar en ocupaciones de la vida cotidiana. El rol del TO es enfocar el tratamiento al juego como MOTOR del aprendizaje” declaró.
Aprender jugando, una herramienta fundamental en la infancia
El juego constituye una de las formas más importantes en las que los niños pequeños obtienen conocimientos y competencias esenciales. Por esta razón, el juego es una herramienta valiosísima. Las oportunidades de juego y los entornos que favorecen el juego, la exploración y el aprendizaje práctico constituyen practicas fundamentales.
“La infancia es un momento de continuo aprendizaje, para lograr el mismo se deben adquirir habilidades durante todo el proceso de desarrollo. Existen diversas etapas y tipos del juego, a través del mismo descubren su cuerpo, tocan, miran, sienten, exploran, manipulan, imitan, empiezan a compartir, se desarrolla la imaginación, cooperan, socializan, etc., lo que les permite la adquisición de habilidades funcionales” detalló la profesional.
Frente a la consulta del poder y el rol que cumple el juego en la infancia la licenciada manifestó, “nunca me canso de afirmar que jugar es la mejor herramienta en la infancia porque ayuda a mejorar las capacidades de los niños para planificar, organizar, llevarse bien con los demás y regular sus emociones. El juego es una herramienta muy poderosa porque no solo ayuda con el lenguaje y las destrezas, sino que incluso ayuda a los niños a sobrellevar situaciones de estrés y ansiedad”.
“En el consultorio siempre resaltamos que es muy importante que, como adultos, sobre todo aquellos que están vinculados en el circulo intimo del niño, a poder acompañar participando del juego con ellos, tomándonos el tiempo para construir un juego juntos. De esta manera el niño empezará a adquirir habilidades básicas, sociales y de desempeño, que vamos a trasladar a lo largo de nuestras vidas en diversos contextos. Uno de los principales entornos de aprendizaje es la escuela y el hogar, por eso es fundamental el rol de las maestras jardineras y de las familias en la infancia temprana”, concluyó.
El juego sienta las bases para el desarrollo de conocimientos y competencias sociales y emocionales clave. A través del juego, los niños aprenden a forjar vínculos con los demás, y a compartir, negociar y resolver conflictos, además de contribuir a su capacidad de autoafirmación. El juego también enseña a los niños aptitudes de liderazgo, además de a relacionarse en grupo. Asimismo, En términos más generales, el juego satisface la necesidad humana básica de expresar la propia imaginación, curiosidad y creatividad. Estos son recursos clave en un mundo basado en el conocimiento, y nos ayudan a afrontar las cosas, a ser capaces de disfrutar y a utilizar nuestra capacidad imaginativa e innovadora, por ello el juego es una herramienta necesaria en el desarrollo de la persona desde su nacimiento.
Por Julieta Varroni

