El economista senior de la consultora, Gonzalo Carrera, asoció la baja mensual a tres factores: “alimentos y bebidas no estacionales descenderían más de 1,5 puntos porcentuales, por carne más calma; baja en regulados tras fuertes subas en transporte público, nafta y tabaco de diciembre, y dólar estable que abarató ciertos bienes del resto de la núcleo”.
EcoGo Consultores, por su parte, estimó que la inflación en alimentos y bebidas del mes pasado alcanzó el 2,5%, sosteniendo que “la suba estuvo liderada por la categoría verduras, mientras que las carnes mantuvieron incrementos en torno al 3,6% mensual”.
La Fundación Libertad y Progreso estimó que la inflación cerró en 2,6% en enero. De esta manera, calculó que la variación de precios interanual alcanzó en el primer mes del año un 32,1%, “evidenciando una aceleración, en línea con la dinámica observada desde octubre”. Sin embargo, se mostraron optimistas de cara al comportamiento de los precios durante el nuevo mes al proyectar que “a partir de febrero podría revertirse esta tendencia y retomarse el proceso de desaceleración interanual”.
Al analizar la dinámica alcista de los últimos meses, explicaron que “la leve aceleración inflacionaria que hemos visto es el reflejo de la baja de la demanda de pesos por la creciente incertidumbre electoral que depreció nuestra moneda”, indicando que “esto hizo subir los tipos de cambio y, posteriormente, fue impulsando el alza de los productos comerciables como alimentos y bebidas, cuestión que continúa sucediendo”. En este sentido, remarcaron que “llevará tiempo para que el total de esa pérdida de valor del peso se termine de reflejar en todos los precios, pero debería ser decreciente en la medida que cada vez una mayor proporción de todos los bienes y servicios ya la incorporaron”. De esta manera, calcularon que el IPC anual habría marcado un 29,2%.