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El fiscal sospecha que el padrastro de Ángel López fue el responsable de los golpes

La autopsia confirmó que los golpes en la cabeza tendrían entre siete y diez días. La acusación apunta al padrastro, a partir de testimonios de testigos que lo describen como un persona violenta, la madre de Ángel habría sabido lo que ocurría y no hizo nada.

Maicol González, padrastro y presunto responble de la muerte de Ángel López

 

La autopsia de Ángel Nicolás López, el nene de 4 años asesinado en Comodoro Rivadavia, reveló un cuadro estremecedor: presentaba al menos 22 golpes internos en la cabeza, compatibles con agresiones reiteradas entre siete y diez días antes de su muerte. Los peritos encuadraron el caso dentro del “síndrome del niño maltratado”, al tratarse de lesiones no accidentales y sostenidas en el tiempo.

Las heridas estaban distribuidas en distintas zonas del cráneo. En la frente se detectaron 12 hematomas redondeados de entre 1 y 1,5 cm; en la región parietal (parte superior y lateral), otros 6 de similares características; y en la zona temporal (a la altura del oído), una contusión ovalada de 2,2 cm. En la región occipital (nuca) se halló un hematoma alargado de 1 cm.

Además, entre el cuero cabelludo y el hueso del cráneo se encontraron siete áreas de sangrado de mayor tamaño, de entre 3 y 4 cm, que abarcaban superficies de hasta 6 por 8 cm. Estas lesiones, según especialistas, son compatibles con golpes de puño o con objetos de punta redondeada, que provocan la ruptura de vasos sanguíneos y acumulación de sangre en la zona.

El informe concluyó que la causa de muerte fue una lesión cerebral grave: hipertensión endocraneana por edema cerebral difuso, con herniación de las amígdalas cerebelosas y hemorragia subaracnoidea. Estos daños derivaron en un paro cardiorrespiratorio que terminó con la vida del niño.

Por el hecho están imputados su madre biológica y su padrastro. Para la fiscalía, él habría sido el autor de los golpes, mientras que ella conocía la situación y no intervino. Testimonios y pericias refuerzan la hipótesis de un contexto de violencia sistemática que el niño sufrió hasta sus últimos días.