Golpe millonario en Córdoba: desmantelaron una importadora y no hay ni registros
Los ladrones habrían actuado durante más de 36 horas; cargaron mercadería de alto valor y se llevaron tres vehículos de la empresa. El saqueo ocurrió en una de las arterias comerciales más transitadas de la ciudad, sin cámaras operativas ni domos en funcionamiento
Un nuevo hecho de inseguridad sacudió a la zona norte de la ciudad de Córdoba durante el último fin de semana. Delincuentes aún no identificados perpetraron un millonario robo en una reconocida importadora ubicada sobre la avenida Enrique Bodereau al 8500, en barrio Argüello, una de las arterias comerciales más activas y transitadas del sector. El saldo fue devastador: tres vehículos robados, una enorme cantidad de mercadería sustraída y un emprendimiento literalmente desmantelado.
La escena con la que se encontró Mariano Macini, propietario de Import.Cba, este lunes por la mañana fue desoladora. El hecho ocurrió en un amplio margen temporal: entre el sábado a las 20, cuando el propio comerciante cerró el local, y el lunes a las 8.30, cuando los trabajadores ingresaron y dieron aviso. Ese lapso fue suficiente para que los ladrones actuaran con tiempo, logística y un conocimiento preciso del lugar. “Se ve que hicieron varios viajes”, resumió Macini en diálogo con Puntal, todavía con la angustia marcada en la voz.
El interior del predio ofrece una postal elocuente. Las imágenes registradas tras el hallazgo del robo muestran pasillos convertidos en un caos de cajas rotas, embalajes abiertos y mercadería desparramada en el suelo. Donde antes había orden y circulación fluida, ahora hay huecos vacíos y estanterías despojadas. Las oficinas administrativas tampoco escaparon al saqueo: cajones abiertos, escritorios desplazados y cables sueltos completan un escenario que no deja dudas. No fue un robo al paso, sino un vaciamiento prolongado y meticuloso.
Según detalló el propietario, los delincuentes se llevaron tres vehículos de la empresa, una Mercedes Benz Vito, una Chevrolet Spin y una Renault Kangoo, además de seis computadoras, cuatro impresoras y una cantidad incalculable de mercadería. “Se llevaron parlantes, productos de electrónica, mochilas, ollas, artículos de belleza caros, cortadoras de pelo, tiras LED, tiras de neón, veladores, mucha juguetería. Incluso motos eléctricas para chicos. Vieron lo más caro y fueron a eso”, enumeró.
El golpe resulta aún más duro si se tiene en cuenta que el local mayorista había abierto sus puertas hacía apenas un mes. “Este mayorista está abierto hace un mes. Nosotros tenemos otras sucursales: un minorista y otro mayorista sobre avenida Donato Álvarez, donde trabajamos desde hace nueve años”, explicó Macini. Si bien es la primera vez que sufren un robo en esta sede de Bodereau, aclaró que no es la primera experiencia violenta que atraviesa la empresa.
“Hemos tenido robos calificados en otros locales: rompen vidrieras, entran de noche. Un poco de todo”, recordó Macini. Aunque el episodio más grave ocurrió en Villa Allende, cuando fue asaltado mientras trasladaba dinero destinado al pago de sueldos. “Me cruzaron vehículos, motos, me golpearon y me dejaron inconsciente. Se llevaron los sueldos de los chicos”, relató. Aquel hecho, ocurrido a plena mañana, tampoco tuvo avances concretos en la investigación.
En esta ocasión, el escenario del robo contrasta de manera brutal con el entorno donde ocurrió. La avenida Enrique Bodereau es una de las arterias más transitadas del norte de la ciudad: conecta barrios populosos como Argüello y Villa Rivera Indarte, con circulación constante de vehículos particulares, transporte urbano y camiones de carga. A ambos lados de la calzada se suceden comercios mayoristas y minoristas, galpones, depósitos y supermercados que conforman un polo comercial activo, incluso durante los fines de semana.
Justamente por eso, el hecho genera mayor indignación. En una arteria tan expuesta, iluminada y concurrida, los ladrones actuaron con tranquilidad, cargaron vehículos completos y desaparecieron sin dejar rastros visibles. El propietario confirmó que el local no cuenta con cámaras de seguridad y que en la cuadra tampoco hay dispositivos privados de monitoreo. A esto se suma un dato alarmante: el domo policial instalado sobre la avenida, según les habrían informado, no estaría funcionando.
“Nos dejaron pelados”, resume el dueño ante Puntal, en una frase que condensa no sólo el golpe económico, sino también la sensación de desamparo y resignación.
En el barrio aseguran que el hecho no es aislado. Vecinos y comerciantes advierten que en las últimas semanas se registraron otros episodios de inseguridad en la zona, incluso durante el mismo fin de semana.
En el caso del robo sobre Bodereau, las falencias de seguridad aparecen como un factor central. “Es imposible que tres vehículos no se vean en alguna cámara”, cuestionó el comerciante. Dentro del predio, los delincuentes desenchufaron los domos internos y retiraron las tarjetas de memoria. El sistema de alarmas, además, había presentado fallas el viernes previo y el técnico recién iba a revisarlo el lunes.
Mientras se intenta cuantificar el daño, el comercio cuenta con seguro, aunque aún se desconoce si cubrirá la totalidad de las pérdidas, el futuro es incierto. Entre estanterías vacías y cajas arrancadas, Macini intenta recomponerse de un golpe que no fue sólo económico. “Hoy, sinceramente, no sé qué vamos a hacer. Estoy muy complicado con la empresa”, admitió.
En una avenida que nunca deja de circular, el silencio de la noche fue suficiente para que, una vez más, la inseguridad se llevara todo.