Vecinos de barrio Alberdi se quejan por los repetidos hechos de violencia
En apenas tres días ocurrieron dos ajustes de cuentas con heridos y un asalto, todos con el uso de armas. Los tres episodios se dieron en el sector de la plaza Avellaneda. Piden respuestas a la Policía
Después de una seguidilla de hechos violentos que tuvieron como epicentro la plaza Avellaneda, los vecinos de barrio Alberdi se mostraron muy preocupados por su seguridad. Aseguran que los móviles policiales no circulan con la frecuencia que la situación demanda e incluso le reprochan a la Policía que en algunos casos no atendió las denuncias. Sostienen que los hechos delictivos aumentaron notablemente.
En apenas tres días, la tranquilidad de los vecinos y comerciantes del sector de la plaza Avellaneda (Alem y Pasteur) se esfumó en el aire. En ese lapso, en aquel lugar, hubo un ataque con un arma de fuego, un asalto armado a una mujer que atiende una verdulería y una agresión con un arma blanca que dejó a un joven en grave estado.
El domingo pasado, alrededor de las 7 de la mañana, un joven de 21 años fue baleado aparentemente por dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta. Si bien estuvo internado en grave estado en el Hospital, ayer le dieron el alta.
El episodio tuvo lugar en la esquina de Leandro N. Alem y Luis Pasteur.
En el mismo lugar, el martes a última hora, un hombre de 30 años fue apuñalado en la espalda y debió ser hospitalizado. Se encuentra internado en terapia intensiva, en estado reservado.
En tanto que el lunes, alrededor de las 21, una mujer que atiende una verdulería frente a la plaza, por calle Carlos Pellegrini, fue asaltada a punta de pistola y golpeada por un delincuente.
María Arcángel, la víctima, relató en primera persona lo que le tocó vivir.
“Acababa de atender a unos clientes y cuando se fueron, entró uno muy apuradito y vio que yo me fui atrás. Cuando salgo, nos enfrentamos en la puerta del medio, y ahí me apuntó a la cara con un revólver. Me puse a forcejear, le pude sacar la mano para que no me apuntara y empecé a gritar”, detalló.
“Estaba sola en ese momento. La pareja de clientes que había salido del negocio escuchó los gritos y se volvió, lo mismo que otro muchacho, y el tipo este se fue. No se llevó nada. Venía todo cubierto, con ropa oscura y solamente se le veían los ojos”, comentó Arcángel.
En otro orden de cosas, la mujer se quejó de la atención que recibió en la comisaría.
“Fui para hacer la denuncia, pero en la Policía me dijeron que tenía que esperar porque justo tenían que atender a un detenido que llegaba. Me postergaron; volví al otro día, pero no me llevaron el apunte. Estaba en estado de shock, y recién después me di cuenta de que me había golpeado en la cabeza. Todavía me duele el brazo”, comentó.
Además, recordó que en marzo pasado, le forzaron la puerta, cortaron los candados y las rejas de la verdulería y le robaron. “Más allá del valor económico de lo que se llevaron, hicieron un gran destrozo”, apuntó.
“Aumentaron los hechos de inseguridad”
Gustavo es comerciante y tiene su local en las inmediaciones de la plaza Avellaneda. Para él, la seguridad es un verdadero problema en el barrio.
“En la plaza, a cualquier hora, hay heridos de bala, con arma blanca, robos. No es solamente a la noche, sino que hay que cuidarse durante todo el día. La policía pasa muy pocas veces al día. Yo estoy nueve horas en el negocio y los veo pasar tres veces. Creo que no es suficiente”, manifestó.
Para este comerciante, la cantidad de hechos de inseguridad en ese sector de la ciudad “ha aumentado muchísimo en el último tiempo, pero creo que no tiene que ver con la crisis”.
Laura, que atiende un kiosco en el mismo sector, coincide en el diagnóstico, quizá con los episodios de violencia todavía frescos en la memoria.
“El barrio está complicado y la gente está movilizada, porque hubo dos hechos de violencia en pocos días y la semana pasada hubo otro. Todo el mundo está alterado acá, y la gente trata de cuidarse más de lo habitual”, comentó.
Además, se quejó de que “los policías no pasan casi nunca”. “Sentimos que el barrio está descuidado, y los que roban ya no sólo lo hacen en horario nocturno como era antes, sino en cualquier momento del día”, precisó.
Por último, recordó que en el pasado sufrieron un robo.
Bruno atiende un almacén en las inmediaciones de la plaza Avellaneda y asegura que hoy en día hay una oleada de hechos violentos.
“Se han producido varios hechos de inseguridad en el barrio. Tiempo atrás hubo varios asaltos a los comercios de esta zona, pero esa oleada había pasado. Ahora, parece que de nuevo tenemos otra ola de inseguridad”, declaró.
En tal sentido, sostuvo que la presencia de la Policía debería ser mayor, “sobre todo ahora que se viene la época de frío, cuando la gente se va a su casa más temprano”.
“Los comercios, a las 21 o 22, cuando cerramos, es el momento en el que somos víctimas de la inseguridad, ya que no anda gente y tampoco se ve mucho a la policía. Suele ser ese el momento en que los delincuentes aprovechan para asaltar”, explicó.
En apenas tres días, la tranquilidad de los vecinos y comerciantes del sector de la plaza Avellaneda (Alem y Pasteur) se esfumó en el aire. En ese lapso, en aquel lugar, hubo un ataque con un arma de fuego, un asalto armado a una mujer que atiende una verdulería y una agresión con un arma blanca que dejó a un joven en grave estado.
El domingo pasado, alrededor de las 7 de la mañana, un joven de 21 años fue baleado aparentemente por dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta. Si bien estuvo internado en grave estado en el Hospital, ayer le dieron el alta.
El episodio tuvo lugar en la esquina de Leandro N. Alem y Luis Pasteur.
En el mismo lugar, el martes a última hora, un hombre de 30 años fue apuñalado en la espalda y debió ser hospitalizado. Se encuentra internado en terapia intensiva, en estado reservado.
En tanto que el lunes, alrededor de las 21, una mujer que atiende una verdulería frente a la plaza, por calle Carlos Pellegrini, fue asaltada a punta de pistola y golpeada por un delincuente.
María Arcángel, la víctima, relató en primera persona lo que le tocó vivir.
“Acababa de atender a unos clientes y cuando se fueron, entró uno muy apuradito y vio que yo me fui atrás. Cuando salgo, nos enfrentamos en la puerta del medio, y ahí me apuntó a la cara con un revólver. Me puse a forcejear, le pude sacar la mano para que no me apuntara y empecé a gritar”, detalló.
“Estaba sola en ese momento. La pareja de clientes que había salido del negocio escuchó los gritos y se volvió, lo mismo que otro muchacho, y el tipo este se fue. No se llevó nada. Venía todo cubierto, con ropa oscura y solamente se le veían los ojos”, comentó Arcángel.
En otro orden de cosas, la mujer se quejó de la atención que recibió en la comisaría.
“Fui para hacer la denuncia, pero en la Policía me dijeron que tenía que esperar porque justo tenían que atender a un detenido que llegaba. Me postergaron; volví al otro día, pero no me llevaron el apunte. Estaba en estado de shock, y recién después me di cuenta de que me había golpeado en la cabeza. Todavía me duele el brazo”, comentó.
Además, recordó que en marzo pasado, le forzaron la puerta, cortaron los candados y las rejas de la verdulería y le robaron. “Más allá del valor económico de lo que se llevaron, hicieron un gran destrozo”, apuntó.
“Aumentaron los hechos de inseguridad”
Gustavo es comerciante y tiene su local en las inmediaciones de la plaza Avellaneda. Para él, la seguridad es un verdadero problema en el barrio.
“En la plaza, a cualquier hora, hay heridos de bala, con arma blanca, robos. No es solamente a la noche, sino que hay que cuidarse durante todo el día. La policía pasa muy pocas veces al día. Yo estoy nueve horas en el negocio y los veo pasar tres veces. Creo que no es suficiente”, manifestó.
Para este comerciante, la cantidad de hechos de inseguridad en ese sector de la ciudad “ha aumentado muchísimo en el último tiempo, pero creo que no tiene que ver con la crisis”.
Laura, que atiende un kiosco en el mismo sector, coincide en el diagnóstico, quizá con los episodios de violencia todavía frescos en la memoria.
“El barrio está complicado y la gente está movilizada, porque hubo dos hechos de violencia en pocos días y la semana pasada hubo otro. Todo el mundo está alterado acá, y la gente trata de cuidarse más de lo habitual”, comentó.
Además, se quejó de que “los policías no pasan casi nunca”. “Sentimos que el barrio está descuidado, y los que roban ya no sólo lo hacen en horario nocturno como era antes, sino en cualquier momento del día”, precisó.
Por último, recordó que en el pasado sufrieron un robo.
Bruno atiende un almacén en las inmediaciones de la plaza Avellaneda y asegura que hoy en día hay una oleada de hechos violentos.
“Se han producido varios hechos de inseguridad en el barrio. Tiempo atrás hubo varios asaltos a los comercios de esta zona, pero esa oleada había pasado. Ahora, parece que de nuevo tenemos otra ola de inseguridad”, declaró.
En tal sentido, sostuvo que la presencia de la Policía debería ser mayor, “sobre todo ahora que se viene la época de frío, cuando la gente se va a su casa más temprano”.
“Los comercios, a las 21 o 22, cuando cerramos, es el momento en el que somos víctimas de la inseguridad, ya que no anda gente y tampoco se ve mucho a la policía. Suele ser ese el momento en que los delincuentes aprovechan para asaltar”, explicó.