Invierno, virus y prevención: ¿cómo se enfrentan las enfermedades respiratorias recurrentes?
La infectóloga y subdirectora del Hospital San Antonio de Padua, Valeria Alaniz, analiza el comportamiento de las patologías estacionales de la temporada invernal, destaca el impacto positivo de las nuevas estrategias de inmunización contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) y advierte sobre los riesgos de la automedicación con antibióticos
Con la llegada de las bajas temperaturas, las enfermedades respiratorias vuelven a ocupar un lugar central en las consultas médicas y en la planificación sanitaria. Sin embargo, el escenario actual presenta diferencias significativas respecto de años anteriores.
Los cambios epidemiológicos posteriores a la pandemia, la incorporación de nuevas estrategias de prevención y una mayor vigilancia de los grupos de riesgo están modificando el comportamiento habitual de estas patologías.
La médica infectóloga y subdirectora del Hospital San Antonio de Padua de Río Cuarto, Valeria Alaniz (M.P. 27809/8), sostiene que si bien el aumento de las consultas ya comenzó a hacerse notar, la situación regional se mantiene estable y lejos de los niveles de saturación observados en otros momentos.
“Hace tres o cuatro semanas comenzó a intensificarse la consulta por cuadros respiratorios, tanto en niños como en adultos, pero las internaciones se mantienen relativamente estables desde abril”, explica la especialista en diálogo con Salud & Ciencia.
Según Alaniz, las infecciones respiratorias agudas bajas constituyen una de las principales causas de consulta durante el invierno. Tradicionalmente afectaban con mayor severidad a la población pediátrica, aunque en la actualidad la demanda se encuentra más equilibrada entre niños y adultos.
La profesional recuerda que el escenario epidemiológico cambió de manera importante tras la pandemia de Covid-19. “Hubo un rebrote de múltiples cuadros respiratorios virales y bacterianos, tanto en niños como en adultos. Muchos de los patrones que conocíamos antes se modificaron”, señala.
Uno de los ejemplos más claros es el comportamiento del Virus Sincicial Respiratorio (VSR), principal responsable de las bronquiolitis y de numerosas internaciones pediátricas durante los meses fríos. Históricamente, este virus generaba una fuerte presión sobre los servicios de internación y las unidades de terapia intensiva infantil.
Sin embargo, la situación parece haber cambiado. “En nuestra región hemos observado una disminución importante de los cuadros graves asociados al VSR. No ha ocurrido con la misma intensidad que en otras zonas de la provincia, particularmente en Córdoba capital, donde el impacto sigue siendo más significativo”, indica.
La especialista destaca que en el Hospital San Antonio de Padua la cantidad de casos graves que requieren cuidados intensivos sigue siendo reducida. Tanto en neonatología como en terapia intensiva pediátrica y de adultos, los ingresos por enfermedades respiratorias severas son actualmente escasos.
No obstante, Alaniz aclara que la situación demanda una vigilancia permanente, especialmente en personas con enfermedades preexistentes. “En adultos vemos más internaciones asociadas a pacientes con diabetes, hipertensión, obesidad, cardiopatías u otras comorbilidades que aumentan el riesgo de complicaciones”, señala la infectóloga.
Estrategias
Uno de los factores que podría explicar la reducción de los cuadros graves por Virus Sincicial Respiratorio es la incorporación de nuevas herramientas de inmunización.
Alaniz considera que la implementación de la vacuna para embarazadas y del anticuerpo monoclonal Nirsevimab constituye uno de los avances sanitarios más importantes de los últimos años en materia de prevención respiratoria infantil.
“El objetivo es disminuir la carga de enfermedad y reducir la morbimortalidad asociada al Virus Sincicial Respiratorio. Para nosotros ha sido una estrategia realmente muy buena”, admite la subdirectora del Hospital de Río Cuarto.
La protección comienza durante el embarazo. Entre las semanas 32 y 36 de gestación, las mujeres pueden recibir la vacuna contra el VSR, lo que permite generar anticuerpos que luego son transferidos al bebé antes del nacimiento.
Sin embargo, cuando esa vacunación no se realizó o cuando el nacimiento ocurre antes de que la madre alcance una respuesta inmunológica adecuada, entra en juego una segunda estrategia: la administración de Nirsevimab.
Se trata de un anticuerpo monoclonal de acción prolongada que brinda protección directa al recién nacido. Su mecanismo consiste en bloquear una proteína esencial del virus e impedir que ingrese a las células del aparato respiratorio.
“Es una inmunoprofilaxis que actúa rápidamente y protege al niño durante varios meses. Lo más importante es que evita cuadros graves, internaciones y complicaciones que pueden requerir cuidados intensivos”, explica la infectóloga.
La estrategia sanitaria actual contempla que todos los recién nacidos cuyas madres no hayan sido vacunadas reciban el anticuerpo antes del alta médica. Además, se desarrolla un amplio operativo territorial para identificar y proteger a los bebés menores de seis meses nacidos desde principios de año que aún no hayan accedido a esta inmunización.
Una búsqueda activa
El trabajo no se limita a los hospitales. Según describe Alaniz, existe una articulación permanente entre el Ministerio de Salud, hospitales, centros de atención primaria y dispensarios de toda la región para localizar a los niños que reúnen los criterios para recibir la protección.
“Estamos aprovechando cada oportunidad de contacto con el sistema sanitario. Si un bebé menor de seis meses llega a una guardia y detectamos que su mamá no fue vacunada, se verifica la información y, si corresponde, se le coloca el anticuerpo en ese mismo momento”, sostiene Alaniz.
Incluso aquellos niños que concurren fuera del horario habitual de vacunación son incorporados a registros de seguimiento para ser convocados posteriormente.
La profesional remarca que muchas familias desconocen si la madre recibió la vacuna durante el embarazo o no recuerdan el nombre del inmunizante aplicado. Por ello recomienda acercarse a los centros de salud para consultar la situación individual de cada bebé.
“Las dosis están disponibles y es fundamental que las familias pregunten. Estamos hablando de una medida que puede reducir significativamente la carga de enfermedad respiratoria en los primeros meses de vida”, señala.
Automedicación: un peligro silencioso
Otro de los aspectos que preocupa a los especialistas durante el invierno es la persistente tendencia a la automedicación, especialmente con antibióticos.
Alaniz recuerda que la mayoría de los cuadros respiratorios que circulan actualmente son de origen viral y, por lo tanto, no responden al tratamiento antibiótico.
“El antibiótico no tiene ningún efecto sobre los virus. Cuando una persona se automedica no solamente pierde tiempo valioso para realizar una consulta adecuada, sino que además favorece la aparición de resistencia bacteriana”, advierte.
La resistencia antimicrobiana es considerada actualmente una de las mayores amenazas para la salud pública mundial. Ocurre cuando las bacterias desarrollan mecanismos que les permiten sobrevivir a medicamentos que antes eran efectivos.
Según la especialista, el uso innecesario o incorrecto de antibióticos acelera este proceso y dificulta el tratamiento de infecciones futuras.
Por eso insiste en la importancia de realizar una consulta médica temprana ante síntomas respiratorios persistentes o de intensidad moderada a severa. “La evaluación profesional permite establecer un diagnóstico correcto y determinar si realmente existe una indicación para utilizar antibióticos o si se trata de un cuadro viral que requiere otro tipo de manejo”, explica.
Medidas simples
A pesar de los avances científicos y las nuevas estrategias de inmunización, las medidas preventivas tradicionales continúan siendo herramientas esenciales para reducir los contagios.
El lavado frecuente de manos sigue ocupando un lugar central entre las recomendaciones. También resulta clave la ventilación de los ambientes cerrados, especialmente en lugares de trabajo, escuelas y espacios con gran concentración de personas.
Cuando una persona presenta síntomas respiratorios, la recomendación es evitar la concurrencia a actividades laborales o educativas hasta recibir una valoración médica y cumplir el período de reposo indicado.
“El objetivo es cortar la cadena de transmisión y evitar que otras personas se contagien. Después, según el cuadro clínico y el agente causal, podrá evaluarse la necesidad de utilizar barbijo durante la reincorporación a las actividades”, señala Alaniz.