Los jardines maternales pelean por subsistir en medio de la cuarentena
En medio del aislamiento social preventivo y obligatorio, unos 35 jardines maternales privados de la ciudad pelean como pueden para no cerrar sus puertas. Es que, con la cuarentena, sus ingresos han caído abruptamente, y por ahora sólo buscan la manera de hacer frente al pago de salarios y de mantener los puestos de trabajo. Apelan a la buena voluntad de los padres que puedan seguir pagando todos los meses, a cambio de clases virtuales. En Río Cuarto, el sector emplea a unos 100 docentes, contiene a 2.000 chicos, pide reconocimiento oficial de parte del obierno provincial.
Hoy por hoy, los jardines maternales dependen exclusivamente de la buena voluntad de las familias para seguir generando ingresos y mantener sus puertas abiertas hasta que retomar la actividad habitual.
La última vez que dieron clases fue el 13 de marzo pasado, con lo cual -al igual que la mayoría de las actividades- llevan casi un mes de inactividad.
Colaboración de los padres
Si bien hacen un llamado a la colaboración de los padres, la realidad indica que la regla general es que las familias suspendieron el pago de cuotas, mientras los que pueden siguen aportando.
Mariana Paglialunga, propietaria de un jardín maternal, explica sin rodeos que “la cadena de pagos se cortó”, pero aclara que comprenden que muchos hogares también sufrieron podas importantes en sus propios ingresos.
“Los que pagan son los que pueden. Nosotros no juzgamos a nadie; no es momento para eso: entendemos que esta crisis nos atraviesa a todos”, indicó la docente.
Como consecuencia de la baja abrupta de los ingresos, los 35 jardines maternales privados de la ciudad atraviesan una situación desesperante. Al día de hoy, la preocupación central pasa por sostener los puestos de trabajo. O, dicho de otro modo, cómo no cerrar las puertas.
“La verdad es que estamos viendo cómo pagar los sueldos con los ingresos que tenemos. Lo que sí queremos aclarar es que todo el dinero que conseguimos se destina al pago de salarios, de modo tal que todos hagamos un esfuerzo”, apuntó Paglialunga.
“Somos 35 jardines maternales, y la realidad es que muchos no van a poder subsistir en este contexto. Estamos apostando al compromiso de los padres, para que aquellos que puedan sigan aportando y no tengamos que cerrar los jardines”, agregó.
Reclamo de fondo
Considerados como parte de la educación no formal, estas entidades educativas tienen menos herramientas que los colegios privados para afrontar el parate económico que vino con la cuarentena.
“No tenemos potestad de establecer sanciones por incumplimiento en el pago de la cuota. Los colegios privados, en cambio, pueden no renovarle la matrícula siguiente. Y, aunque no haya clases, como en este caso, si no pagan, la deuda se acumula para las familias”, explicó Paglialunga.
En el caso de los jardines maternales privados, hay menos restricciones para los padres de los alumnos, que pueden dejar de asistir en cualquier momento del año. “De hecho, muchos padres están avisando que no van a mandar más a sus chicos y dejan de pagar. Y pueden volver cuando pase la cuarentena sin acumular deuda”, aclaró Paglialunga.
El reclamo de fondo es que los consideren parte del sistema educativo formal y de la currícula del Ministerio de Educación.
Clases virtuales
En otro orden de cosas, la docente detalló que, a partir de la aplicación de la cuarentena, pusieron en marcha un sistema de clases virtuales, a través de los grupos de Whatsapp que tienen las maestras y los padres.
"Cada docente tiene su propio grupo de sala, y mantiene los mismos horarios habituales de sus clases. Las maestras hacen videos con diferentes actividades pedagógicas, en los que se utilizan elementos que hay en casa”, indicó.
Además, sostuvo que es importante que se mantenga el contacto de los chicos con los docentes, dado que esto les ayuda a comprender y sobrellevar mejor el aislamiento social.
“En lo pedagógico, lo primordial es que podamos orientar lo mejor posible a los chicos en esta situación”, dijo la docente.
Según el registro del Sindicato de Argentino de Docentes Particulares (Sadop), en la ciudad hay 100 empleados activos en los jardines maternales privados y alrededor de 2.000 alumnos dentro de este segmento de la educación no formal.
Sadop, en estado alerta por la situación
El Sindicato Argentino de Docentes Particulares (Sadop) se declaró en estado de alerta por los puestos de trabajo en los jardines maternales de toda la provincia de Córdoba.
"Nuestra preocupación es sostener las fuentes de trabajo de las compañeras del sector, sin dudas, uno de los más postergados de la actividad docente”, señaló Gerardo Bernardi, secretario de Sadop Seccional Córdoba.
“Por la función social de estas instituciones del nivel maternal y al trabajo realizado por los docentes en este contexto del aislamiento, apelamos al gesto solidario de las familias para con el sostenimiento de estos servicios educativos, aún durante la pandemia del Covid-19”.
“Recordemos que, en muchos casos, ese salario es el único sustento de las trabajadoras y sus familias y son docentes que a diario desarrollan su trabajo con dedicación y vocación, y hoy le están haciendo frente a esta situación excepcional con esos ingresos”, expresó el dirigente gremial, a través de un comunicado.