Javier Rotondo, vicepresidente de CRA (Confederaciones Rurales Argentinas), indicó que las entidades comprenden el momento crítico que afronta el gobierno de Javier Milei pero, a la vez, remarcó que es sumamente difícil construir confianza si la gestión toma medidas como incrementar las retenciones y generalizarlas.
“El campo está dispuesto a seguir aportando, pero todo tiene un límite”, dijo el riocuartense que participó de la reunión que las entidades mantuvieron con funcionarios de Milei.
“Pude asistir con el presidente de CRA y dirigentes de la Mesa de Enlace con autoridades de la nueva secretaría de Bioeconomía, encabezada por Fernando Vilella y Pedro Vigneau, su jefe de gabinete, y con Juan Paso, que es el coordinador del Ministerio de Economía, el segundo de Caputo. Lo que nosotros cuestionamos, entendiendo la grave situación que tiene el país, es que el miércoles escuchamos las medidas del ministro Caputo y no se mencionó la intención de llevar las retenciones al 15 por ciento. Eso genera muchísima falta de confianza, necesaria para que todos los sectores podamos colaborar”, manifestó el vice de CRA.
- ¿Cómo cayeron las medidas?
- Primero, son medidas que tienen que pasar por el Congreso y es saludable que así sea. Pero además es positivo poder haber abierto el diálogo en una mesa técnica para discutir qué le pasará a cada una de las economías regionales, que van a quedar fuera de competitividad y afectadas medularmente. La reunión fue dura. Tenemos claro que el Gobierno tiene un panorama de crisis que creo que todavía muchos lo decimos pero no tomamos dimensión de lo que realmente va a significar. Pero las economías regionales van a estar muy afectadas. Por ejemplo, la lechería queda directamente herida de muerte. Ante eso, el secretario y el coordinador del Ministerio de Economía se comprometieron a poder revisar y presentar trabajos técnicos para que las cadenas que demostremos realmente que quedan muy fuera de competencia -hay productores de manzanas y peras en el Alto Valle, de lana en la Patagonia, de tabaco en Jujuy y Salta, de té en Misiones, de ajo en Mendoza, el productor de uva- puedan tener un régimen distinto. Sabemos que la situación es crítica, creemos que el campo sigue aportando como ha aportado a las eternas y constantes crisis de la Argentina y a la falta de visión de la política para sacarnos de esas crisis pero todo tiene un límite. Entendemos y contextualizamos, somos muy conscientes de la gravedad de la situación, tal es así que la cartera de Bioeconomía tiene muchísimas coincidencias con nosotros y quedamos en trabajar para poder contemplar a esas economías regionales. Se habló mucho del tema de la carne; si bien uno ve la mejora competitiva del precio y la exportación del dólar realmente a 800 pesos, nadie habla de los pequeños productores de las sierras que vienen con dos sequías encima. Pedimos contextualizar cada situación y ese es el compromiso que se tuvo de parte de la secretaría de Bioeconomía. Pero realmente pusimos mucho énfasis en la generación de confianza; si no hay cohesión entre uno de los brazos de Economía y los productores o las entidades agropecuarias es muy difícil poder seguir generando adhesiones y apoyos a la salida de la crisis con un plan económico que tiene doble mensaje. Nos cuesta mucho decirles a los productores y a nuestros representados que escucharon una cosa y después terminó siendo otra.
- Cuando se analizan las medidas de Caputo, muchos señalan que el campo fue uno de los grandes ganadores porque tiene un diferencial de tipo de cambio muy beneficioso. Por lo que usted dice no es tan lineal ni el efecto es uniforme.
- Absolutamente. Siempre las medidas tienen un componente de interpretación general y un componente de llevarlo a la realidad y expresarlo en números y datos. Indudablemente, seríamos necios si no reconociéramos que la ecuación de trigo, maíz e incluso la carne tuvo una mejora de rentabilidad con una mejora del tipo de cambio, que era lo que veníamos reclamando. Pero si te ponés a pensar en economías regionales muy puntuales, que tributan cero, que tienen su complejidad, el panorama es distinto. Por ejemplo, hablaba con productores laneros patagónicos; si tenés un producto de exportación como es la lana, hoy tiene una mejora. Pero con una microdevaluación de contingencia como plantean del 2 por ciento mensual y una inflación del 30 por ciento, si le aplicás una retención del 15, ese productor sale del sistema de acá a un mes. Esa supuesta ventaja de los grandes beneficiados no es tal. Nuestra producción es muy diversa, tiene muchas aristas, podemos decir lo mismo con el vino, el ajo, el té y cada una de las economías regionales. Por otro lado, lo más destacable es sacar del sistema de retenciones a los pequeños productores y a las economías regionales per se; saquemos las commodities y una economía regional fuertísima como el maní. Esas economías regionales pequeñas generan un impacto fiscal nulo en las cuentas. Sabemos que cada dólar es útil pero es no medir las consecuencias de lo que podría significar la salida de muchos productores que no le escapan a las generales de la ley de la agobiada clase media argentina. No somos los grandes beneficiados porque venimos siendo los grandes perjudicados hace 22 años. Sé que para el ciudadano de a pie es difícil de entender, pero los dirigentes estamos en la delgada línea de representar a nuestra productores y saber que vivimos en una sociedad castigada.

