La noticia se oficializó este sábado a través de la cuenta de X del mandatario, quien validó el anuncio realizado por el embajador argentino en Washington, Alex Oxenford. Según el diplomático, se trata del despliegue de inversiones más ambicioso de la historia reciente, un movimiento estratégico que busca aprovechar el actual "alineamiento sistémico" entre la Casa Rosada y la Casa Blanca bajo la administración de Donald Trump.
Despliegue
El evento no es solo una declaración de intenciones; cuenta con el respaldo de los gigantes de Wall Street.
La organización corre por cuenta de la Embajada Argentina junto a J.P. Morgan Chase, Bank of America y Kaszek —la firma de inversión nacida del riñón de Mercado Libre—. A estos nombres se suman socios estratégicos como el Citibank, la AmCham, el US-Argentina Business Council y el influyente Consejo de Relaciones Exteriores, editores de la revista Foreign Affairs.“
La Argentina ya es un país invertible”, sentenció Oxenford en su presentación, subrayando que quienes ingresen en esta etapa inicial capturarán oportunidades en sectores con alto potencial de escala.
El embajador enfatizó que el interés generado no es casualidad, sino el resultado de un marco "pro-mercado" y de una relación de "amistad y admiración mutua" entre Milei y Trump que, según sus palabras, carece de precedentes históricos.
Sectores clave y una agenda intensiva
El cronograma del "Argentina Week" no dará respiro. Con sedes en el nuevo edificio de J.P. Morgan, las oficinas del Bank of America y el Consulado Argentino en Manhattan, más de 50 CEOs y presidentes de compañías globales participarán en paneles y reuniones privadas.Los sectores bajo la lupa de los inversores incluyen:
- Energía y Minería: Los motores de la matriz exportadora.
- Tecnología y Ciencia: Con el foco en la innovación y el sector farmacéutico.
- Agroindustria y Energía Nuclear: Pilares tradicionales y estratégicos del país.
El matiz político
A pesar del clima de optimismo, la organización del evento no está exenta de tensiones políticas.
La presencia de J.P. Morgan como coorganizador añade un condimento complejo al cierre del viaje. Recientemente, su CEO, Jamie Dimon, mantuvo un cruce público con Donald Trump tras criticar las políticas inmigratorias del republicano durante el foro de Davos.
Este roce derivó en acusaciones de "discriminación política" por parte de Trump hacia el banco, un ruido de fondo que Milei deberá surfear mientras intenta mantener el equilibrio entre su aliado político en la Casa Blanca y los dueños del capital en Wall Street.
Con este viaje, Milei busca transformar el alineamiento ideológico en resultados tangibles, apostando a que el "momento oportuno" del que habla su embajador se traduzca en una lluvia de dólares que sostenga el sendero de crecimiento de largo plazo.