El cura párroco del Santuario Nuestra Señora de Fátima, Fernando Gómez, trazó un balance de su reciente participación a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), encuentro que se llevó a cabo del 1º al 6 de agosto en la ciudad de Lisboa, Portugal.
A poco de partir rumbo a Medjugorje, donde continuará llevando a cabo una serie de actividades religiosas, el sacerdote mantuvo contacto con Puntal para dar testimonio de su experiencia en la convocatoria que fue presidida por el papa Francisco y de todo lo cosechado a nivel espiritual que ahora espera compartir con la feligresía riocuartense.
“Traigo a la parroquia de Fátima un nuevo amor de la Madre, ya que el encuentro ha sido de renovación para el sacerdocio que el Señor me regaló, sin ningún mérito de mi parte. También, el deseo de que Jesús sea adorado permanentemente y la acción de gracias para todos los que quedaron cuidando el Santuario y ayudando a través de los distintos servicios”, sintetizó el encargado de esa parroquia riocuartense.
Además, en relación a la iniciativa “Un millón de avemarías” que promueven desde hace tiempo, resaltó la importancia de “renovar la entrega de la oración a través de las avemarías, para llegar a más personas de todo el mundo”.
“La avemaría es como el granito de mostaza del Evangelio, que después crece y se hace un arbusto que cobija a los pájaros del cielo”, consideró Gómez. Para añadir: “También debemos crecer en este aspecto y llenar nuestro jardín de avemarías para que triunfe el corazón inmaculado de nuestra Madre”.
-¿Qué balance realiza de su participación en las JMJ 2023?
- Mi participación en la JMJ me recuerda que soy peregrino y que pasaré como todos en este mundo. Me invita a confiar en la Providencia y también ayudarla para que se cumpla el Plan de Dios. A escuchar atentamente, a discernir y a responder al llamado. La experiencia de poder compartir con otros fieles es de una riqueza muy grande. Debemos romper el temor que tenemos en la cabeza y en el corazón, para ser valientes y anunciar a Jesucristo, que es el Señor de la historia.
- ¿Cuál fue el mensaje que le dejó el Papa a los jóvenes?
- El mensaje del Papa es simple, claro y conciso: somos amados como somos, sin maquillaje. Somos llamados como somos. ‘En la iglesia hay espacio para todos, ninguno sobra’, nos decía una y otra vez (el Papa). ‘Hay lugar para todos. Digan: todos, todos, todos’, nos hacía repetir una y otra vez el Papa, en medio de aplausos y de la alegría de los jóvenes ante estas palabras. También nos decía: ‘Quien pregunta permanece inquieto. Preguntemos siempre, porque eso te hace permanecer inquieto y no caído o desesperanzado. Dios nos ama como somos, con defectos y limitaciones. ¡No tengan miedo, tengan coraje!’.
- ¿Cuál es el compromiso espiritual asumido en el Encuentro?
- El compromiso espiritual es el de una escucha más atenta a los llamados que el Señor me hace. El desafío de caminar juntos, como él nos pide en el Sínodo, y saber esperar los tiempos de cada uno con paciencia y oración, no solamente en los demás, sino también en mí.

