Joaquín Bigo, el joven guardián del arco de Estudiantes
Fruto de la escuela de arqueros conducida por Rubén Ferrari y José Mancinelli, soñaba con este presente que dará que hablar en Primera Nacional, siendo el arquero titular de Estudiantes de Río Cuarto. El joven portero categoría 98’, nacido en la localidad de Ticino, tuvo su debut absoluto en la Primera de Estudiantes ante Mitre de Santiago del Estero durante el 2021. Con gran trabajo formativo en las inferiores del club, nutrido a base de técnica y buena pegada, Joaquín Bigo se define respondiendo algunas preguntas de cara al 2022.
-¿Quién es Joaquín Bigo?
-Soy un pibe de Atlético Ticino, de la Liga Villamariense de fútbol, que en el año 2012 decidió venir a Río Cuarto para probar suerte en un club más grande, de mayor categoría. Un chico que tuvo la suerte de poder quedar y formarse como jugador de fútbol (arquero) en Estudiantes de Río Cuarto.
-¿Qué significa Estudiantes de Río Cuarto en tu vida?
-Significa mucho para mí. Fue el club que me formó, tanto como persona como futbolista. Hoy estoy agradecido y quiero devolver de alguna forma todo lo que brindaron estos años, sobre todo por esta oportunidad que me están dando en la Primera.
-¿Cómo llegaste a este puesto?
-Siempre quise ser arquero. Al principio, cuando jugaba en mi pueblo, no me daban la posibilidad, pero yo lo sabía. Jugaba de centro, pero a medida que pasó el tiempo me puse más firme y quise atajar. A Estudiantes llegué directamente como arquero y tuve la suerte de quedar.
-¿Quién te subió a entrenar con la Primera?
-Siempre comento que fue confuso; cuando llegué a Estudiantes teníamos un solo entrenador de arqueros, que era Rubén (Ferrari), quien me enseñó todo lo que sé. Y gran parte del mérito en realidad lo tuvo Ricardo “Tío Cevila”, que desde chico me sumó a la reserva. Después fue el propio Chepe, técnico actual de la Primera Nacional, quien me dio la oportunidad de debutar en Primera local. Por ese entonces Marcelo Vázquez dirigía en el Federal B y me subían para compartir entrenamientos con el plantel profesional. Pero la combinación fue Ferrari-Flores, ellos me dieron la oportunidad en Estudiantes.
-¿Qué imagen creés que proyectás en el hincha de Estudiantes?
-Al hincha quiero dejarle lo mejor de mí. Que sepan que siempre voy a dar todo, como ellos lo hacen estando en cada partido. Siempre me sentí acompañado, mi tarea será devolverles la confianza que depositaron en mí.
-¿Quién es tu ídolo o referente debajo de los tres palos?
-No tengo uno específico. Si bien en mi etapa en Estudiantes crecí observando a Adrián (Peralta), me formé en personalidad y juego aprendiendo de él, no tengo alguien específico. Trato de ser yo mismo y que el día de mañana me reconozcan por ser Joaquín Bigo, por mi propio juego.
-Se viene un nuevo año en Primera Nacional para el León y las tres primeras fechas te posicionan indiscutidamente titular. ¿Cuáles son las sensaciones?
-Las sensaciones son muchas; contento, primero, por la posibilidad que me dan, tanto Seferino Flores como el mismo club. El desafío es gigante, solo pienso en este nuevo campeonato y voy a dejar todo como siempre lo hice.
-Días atrás, el propio presidente, Alicio Dagatti, te describió como un “arquero de selección”. ¿Existe presión al respecto?
-¡Si! Escuché la nota y creo que Alicio (Dagatti) dejó la vara muy alta (ríe). Claramente, como todo jugador de fútbol nunca pierdo la esperanza de llegar a lo máximo, que es defender la camiseta de la selección. Yo voy paso a paso, tratando de demostrar día a día que puedo estar primero en la consideración del cuerpo técnico de Estudiantes y obviamente crecer y superarme con jerarquía. No es presión, solo motivación para avanzar desde lo personal y lo futbolístico y se lo agradezco.
-¿Cómo es el vínculo con tus compañeros en el puesto, incluso con la vuelta de Adrián Peralta, quien es también muy querido por el pueblo celeste, y Gustavo Moggio como entrenador de arqueros?
-La competencia con Chupa (Adrián Peralta), que regresó, con Brian (Olivera) e Igna (Hildmann) es sana. Obviamente los cuatro peleamos el puesto, pero se hace llevadero. Tenemos excelente relación, somos amigos y nos apoyamos. Queremos lo mejor para el que le toque jugar. En cuanto a Gustavo Moggio, es un profe que también está haciendo su camino como entrenador y es excelente persona y profesional. Nos estamos conociendo, tiene las mismas ganas que nosotros de crecer.
-¿Se dice que el del arquero es el “puesto más ingrato”, es así? ¿Cómo manejás esa responsabilidad, aun más en este contexto?
-Así es. En realidad, somos los que la vamos a buscar adentro del arco. Pero, yo no lo tomo así, sino con responsabilidad. El arco de Estudiantes tiene mucho peso y estoy tranquilo por lo que para mí significa. El puesto me da confianza y mis compañeros también, con eso es suficiente.
-¿Qué le ves de positivo, entonces, a ser arquero?
-Es un puesto lindo. En minutos claves podés ser quien salve al equipo y eso tiene doble reconocimiento, a veces por encima de jugadores que hacen gol o buenas jugadas. Pero tiene esas dos caras: la ingratitud o la recompensa.
-¿A quién sufriste más pateándote en las prácticas?
-“Sufrir” a nadie. Aunque debo decir que la suerte de compartir equipo con Néstor Ortigoza marca un antes y después en el arco. Es un crack con los penales; practiqué con él mucho y la verdad es que nunca pude atajarle uno.
-Estudiantes sumó 17 refuerzos a su plantel, ¿cómo ves a este nuevo grupo?
-Tenemos nuevos compañeros, para mí es muy bueno porque significa que hubo salida de amigos para otros clubes y eso significa crecimiento. La pretemporada en Buenos Aires nos permitió conocernos a fondo, desde lo personal e individual, y resultó excelente. Tenemos un grupo que va dar todo este año y se nota en el día a día.
-¿Qué es lo más importante de un arquero para vos?
-La personalidad. Saber anteponerse ante adversidades del partido, del equipo o de situaciones de riesgo. Ser fuerte de mente es fundamental para poder cubrir el puesto, así lo pienso yo.
-Tu día más feliz en el fútbol y el día más triste.
-El más feliz fue mi debut, con Gerardo Acuña dirigiendo en ese momento en Primera Nacional. Ese día salió todo bien y pude disfrutarlo. Lo recuerdo así, sin reproches para ese momento. El más triste fueron las posibilidades truncas de ascenso a primera división. Ahí no era titular ni suplente, pero compartía gran parte de la semana con el plantel y ya era parte del grupo consolidado. Fue una frustración grande, después de superar la pandemia y todo lo que atravesamos. Ahí quedó en evidencia la garra y entrega de un equipo que dejó todo. Hoy damos vuelta la página y lo recordamos con mucho mérito y orgullo.
-¿Cuál es el mensaje para el hincha del León en la previa a un nuevo torneo en Primera Nacional?
-Solo agradecimiento. Así lo vivo. Reitero mil veces que se queden tranquilos porque así lo siento. Vamos por todo otra vez y ellos tienen que estar ahí, del otro lado del tejido alentando. Que nos acompañen, porque tenemos el mismo sueño que ellos, más allá de los noventa minutos. Estudiantes va a quedar en lo más alto si ellos también están ahí, en la cancha.