Tranquera Abierta | Jorge Chemes

Chemes: "El Gobierno va a necesitar fondos y el campo es el primer objetivo"

El presidente de CRA anticipa un año de alta tensión en el que las entidades deberán estar "a la defensiva" para "cuidar la poca rentabilidad que queda en el sector"

El entrerriano Jorge Chemes es el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas. En su provincia, el clima no acompaña.

 

Terminamos un año muy complicado y no por el conjunto de medidas sino por la gran incertidumbre que generó este Gobierno con las marchas y contramarchas. Y por la intención de anunciar medidas que después no se aplicaban, pero que atentaban contra los intereses del campo. Y de alguna forma dio pie a que desde las entidades tengamos que estar todo el año en alerta y brindar información sobre lo nocivo que podían ser estas medidas que se anunciaban y que muchas, creo, no tuvieron la real intención de ponerse en marcha. Estoy convencido que buena parte de esas medidas eran para generar un clima de conflicto, un ambiente para tener alguien con quien pelear, confrontar; que es parte de la ideología de este Gobierno, o al menos de un sector. Todo esto generó un escenario muy complicado para producir, donde la desconfianza fue la principal causante de que la inversión no sea la adecuada para poder crecer, porque además la salida a todos estos problemas que tenemos en Argentina es producir cada día más y vamos en el camino contrario.

Arranó el año con la discusión de los cupos de maíz y se termina casi del mismo modo...

Lamentablemente si uno se remite a muchas actas de los consejos de CRA, vemos que pasan los años pero los problemas son los mismos. Esto muestra que todos los gobiernos que pasaron no lograron solucionar ni encausar la problemática del campo. Parecería que no logran entender el rol del campo para este país ni cómo funciona porque si después de varios años seguimos discutiendo lo mismo genera mucho desasosiego, porque a uno lo lleva a pensar quién podrá solucionarlo.

¿Las retenciones siguen siendo un tema central?

Hemos tenido un año con gran parte de tiempo consumido por las exportaciones de carne y eso pareció dejar de lado una lista de muchos temas que se tienen que discutir y tratar de solucionar con el Gobierno. Quedaron en un cajón y la gente piensa que se solucionaron; y justamente no se solucionaron para nada. Uno de ellos es la alta carga impositiva que viene soportando el campo y muchos otros sectores productivos. Lógicamente que a esto el Gobierno lo necesita por el alto gasto que tiene. Porque seguimos discutiendo los problemas presupuestarios pero sin querer bajar el gasto del Estado, que en realidad es la única solución que debemos poner en práctica. La alta carga impositiva fue un factor que deterioró la rentabilidad en muchos segmentos y que atenta contra la inversión. Sumemos problemas como falta de infraestructura que dificulta expresar la eficiencia plena del campo, el tema de la hidrovía, lo vinculado a los biocombustibles, entre muchos otros. Pero son todos temas pendientes y que debemos discutir para evitar que se sigan complicando más.

En Diputados se trató Bienes Personales, que se iba a bajar y finalmente se subió por la ausencia de legisladores, ¿cómo ven a la oposición en esto?

Creo que a veces se alimentan esperanzas pensando que un mayor número de bancas de la oposición en el Congreso va a solucionar los problemas. Y la realidad es que no es así. Acá hay que generar un ámbito de alta capacitación y conocimiento del sector para poder discutir legislativamente los problemas y plantear los proyectos que hacen falta. No estoy haciendo una crítica en contra del Congreso, sino que a veces se alimentan falsas esperanzas porque se ve que no son viables muchas de las decisiones legislativas que se persiguen. La oposición, y la nueva camada de legisladores que se incorporó, tiene que tener un contacto muy fluido con el sector para escuchar no sólo las propuestas que hay, sino también la realidad de la situación y hacia donde hay que encarar los proyectos para solucionar los problemas estructurales por la falta de políticas de Estado. Y al no tener eso, hay un mar de incertidumbre, y de esa manera no se puede transitar el camino del desarrollo y crecimiento.

Por otro lado hay buenas noticias productivas con el trigo, el maíz, y hasta la carne, ¿cómo se compatibiliza todo esto?

Efectivamente es así. Si uno analiza los números productivos no son malos. En el trigo el clima, que es nuestro principal socio, ayudó mucho este año. Los mercado de carne están muy demandantes y los precios son altos. Pero el problema es cuando uno hace el análisis de costos de producción y allí entra lo que mencionaba recién, la alta carga impositiva. Entonces lo que se da es un escenario de alta producción pero con rentabilidad muy deteriorada porque hay un alto costo de producción y de carga tributaria. Eso es lo que muchas veces no se entiende y es difícil de explicar cuando por ejemplo dicen que las pizarras de los granos están en niveles récord. Pero eso no quiere decir que la rentabilidad sea buena. Hay que mirar la ecuación completa.

Y en ese contexto, ¿como juega la brecha cambiaria?

Funciona como una retención encubierta. No hay dudas. Y nadie dice nada. Hablamos mucho de retenciones pero la brecha cambiaria tiene el mismo efecto y es una quita más para el productor, una mano más que se mete en el bolsillo y le quita parte de sus recursos.

¿Imagina un 2022 distinto, mejor?

Va a ser un año tan difícil como este que pasamos, especialmente por las perspectivas políticas y económicas que tenemos en el país. El Gobierno va a necesitar recursos y creo que va a tener que apelar a tener una carga impositiva alta y el campo en ese escenario siempre se ve perjudicado porque es el único sector que genera dólares genuinos, frescos, que es lo que necesita el Gobierno. Imagino un año en el que vamos a tener que luchar continuamente en un tira y afloje para evitar que avance sobre la poca rentabilidad que queda en el sector. Pienso que lo ideológico de un sector del Gobierno va a seguir presionando, no hay que olvidarse que este sector está en contra del campo y cree que no se trata de una actividad que apuntala al país sino que lo ve como una fuente de recursos fiscales. No le interesa si el productor progresa o no. Y todo eso va a ser motivo de una gran lucha y de un duro trabajo sobre todo de la dirigencia agropecuaria.

¿De qué lado ve a Domínguez?

Creo que Domínguez está en un fino equilibrio que quiere mantener. Mostrando que realmente el campo es importante, que es un sector que genera recursos y desarrollo, pero al mismo tiempo debe luchar contra esta cuestión ideológica que hay en el Gobierno. Porque políticamente es parte del Gobierno y están tratando de evitar más diferencias internas. Creo que su situación no es fácil, es muy incómoda, pero desde el Gobierno se van a tener que decidir de qué lado están. Lamentablemente esta dualidad o ambivalencia que se muestra es difícil de sostenerla.

Por lo que dice ve difícil una baja de retenciones en 2022, más allá de que la sigan reclamando...

Creo que nuestra labor es luchar para bajar esa carga impositiva. No sé si lo vamos a conseguir porque hoy las retenciones forman parte de un paquete de recursos para el Estado muy importante. Estoy seguro que si el Estado con el gasto que tiene elimina retenciones va a tener un déficit enorme. Por eso si no piensan en bajar el costo del Estado, será difícil de imaginar bajas en la carga impositiva.