Río Cuarto | José Fabián Felicevich

José Fabián Felicevich: comenzó compitiendo como ciclista y su pasión por las dos ruedas continúa

Desde sus 18 años, el riocuartense compitió en carreras de ruta y de pista. Se consagró en distintas posiciones y fue campeón en diversas ocasiones. Pese a momentos difíciles en su vida, supo salir adelante, por lo que decidió abrir la escuela de competencia Pechi Biker

Fabián Felicevich, en su bicicleta de competición frente a su local ubicado en Tomás Guido 270.

 

Fotografía de archivo cuando Fabián resultó ganador hace algunos años.

 

Fabián posando con su trofeo de campeón de ciclismo.

 

José Fabián Felicevich tiene 57 años, es riocuartense y es un apasionado de la bicicleta pese a que su oficio es la carpintería; desde joven es ciclista en competencias de mountain bike y de ruta a nivel nacional e internacional.

Actualmente tiene una bicicletería de más de 15 años ubicada en Tomás Guido 270, en el barrio Fénix, donde realiza reparaciones de bicicletas de competición.

A pesar de que en su adolescencia era jugador de fútbol, a los 18 años se adentró al mundo del ciclismo, ya que en un partido sufrió una lesión de rodilla y los médicos le recomendaron que haga deporte con la bicicleta.

Fue en ese entonces cuando el riocuartense encontró su verdadera pasión: la bicicleta y las competiciones.

Pedalear para llegar a la meta

Felicevich se largó inmediatamente a las competencias de ciclismo pese a que él no tenía una preparación profesional.

“Al principio lo sufrí mucho, llegaba el pelotón a la meta final y yo recién a la media hora estaba allí”, recordó el ciclista y agregó que su papá, quien lo acompañó siempre en su aventura, le decía que este deporte no era para él, pero el riocuartense perseveró y logró llegar a los podios de grandes competiciones a nivel nacional.

Aunque el camino no fue fácil, Felicevich entrenaba de manera individual en sus tiempos libres, luego de cumplir con su trabajo.

A su vez, participaba de los “semilleros”, una carrera barrial que se realizaba en la ciudad en la que corrían grupos de 300 personas; de allí salieron grandes ciclistas de competición de la ciudad y de la región.

Actualmente, dijo Felicevich, ya no se realizan más este tipo de actividades barriales.

“Me sacrifiqué muchísimo para lograr lo que logré. Empecé a competir y obtener buenos resultados que me permitían poder mejorar la bicicleta y el equipo que utilizaba”, comentó el riocuartense y recordó una vez que participó de las carreras en Santa Fe: “Viajé con mi papá y, como no teníamos para el hotel, tiramos un colchón en el lavadero de una estación de servicio y me levanté y fui a cumplir mi sueño, correr en competencias”.

Me sacrifiqué muchísimo para lograr lo que logré. Empecé a competir y obtener buenos resultados que me permitían poder mejorar la bicicleta y el equipo que utilizaba Me sacrifiqué muchísimo para lograr lo que logré. Empecé a competir y obtener buenos resultados que me permitían poder mejorar la bicicleta y el equipo que utilizaba

El ciclista comenzó compitiendo en la categoría primera cuarta, las cuales eran carreras de ruta de gran nivel en las que compartió podios con grandes ciclistas como Walter Pérez.

Tras sus grandes resultados en la competición, participó en equipos de gran desempeño, por lo que se empezó a hacer conocido en el ámbito, lo que generó que grandes marcas quieran patrocinarlo.

Luego de sus triunfos en el ciclismo de ruta, Felicevich decidió competir en la pista, es decir, recorriendo al óvalo del establecimiento en donde se disputa la carrera.

El primer preparador físico del ciclista riocuartense fue Juan Junco.

En el 2004, Felicevich se consagró campeón argentino de ciclismo en la ciudad de Río Cuarto.

A su vez, obtuvo grandes reconocimientos a nivel provincial y nacional en estas competencias, más precisamente, en las competencias de ruta de larga distancia.

No obstante, el ciclista apunta a que, a pesar de trofeos, menciones especiales y demás, lo que más disfrutó de las competencias son las amistades de todas las provincias del país y de otros países que quedarán para toda su vida.

Sobre su participación en las grandes competiciones, Felicevich comentó que el sacrificio que realizó para poder estar a esas instancias fue algo impensado.

“El que es ciclista sabe lo que es sufrir y el esfuerzo que conlleva este deporte individual que es exigencia con vos mismo y el ritmo al cual circulás”, señaló el riocuartense haciendo hincapié en que sus entrenamientos eran de más de 200 kilómetros que recorría arriba de la bicicleta para poder dar su mejor tiempo en las competiciones.

El que es ciclista sabe lo que es sufrir y el esfuerzo que conlleva este deporte individual que es exigencia con vos mismo y el ritmo al cual circulás El que es ciclista sabe lo que es sufrir y el esfuerzo que conlleva este deporte individual que es exigencia con vos mismo y el ritmo al cual circulás

Al estar mucho tiempo lejos de su casa y su familia, Felicevich no estuvo presente en el crecimiento de sus dos hijos y momentos especiales de su entorno.

De hecho, el ciclista tuvo la oportunidad de participar en competencias de ciclismo en España pero no participó, ya que quería estar para su familia.

Además, señaló que el ciclismo es un deporte costoso.

“Hay gente que tiene condiciones excepcionales que podrían llegar muy lejos y no pueden practicarlo por el costo que tiene”, apuntó marcando que una bicicleta de competición está aproximadamente más de un millón y medio de pesos y sumó que no sólo es el equipamiento, sino también las horas de gimnasio, la nutricionista y demás personal para poder competir en estas carreras.

Tras tanta experiencia, el riocuartense decidió abrir su escuela Pechi Biker, la cual apunta, por un lado, en un entrenamiento de alta competencia y, por el otro, en un entrenamiento no competitivo para mejorar la performance y el estado físico general de las personas que asisten.

“Nunca es tarde para progresar y ponerse metas. Todo está en uno y en su voluntad y ganas de hacer algo”, dijo el ciclista, quien recordó uno de los momentos más difíciles de su vida.

Todo esto ocurre 13 años atrás cuando Felicevich estaba preparándose físicamente para competir en el Panamericano de ciclismo.

Un día acompañando a sus alumnos en una competición, circulando en la moto, se enganchó el cuello en un alambre.

Por este accidente, los médicos le daban un muy mal diagnóstico: se iba a quedar sin voz.

A su vez por esta circunstancia, el ciclista, luego de su operación, sufrió falta de oxigenación en la sangre, por lo que no podía autoexigirse como en las competencias que realizaba anteriormente.

Cabe resaltar que la intervención quirúrgica fue producto de una gran pedaleada que realizaron ciclistas de todo el país y las rifas que organizaron familiares y amigos del riocuartense.

“Yo no lo vi porque estaba luchando por mi vida en terapia intensiva, pero mi hijo fue a agradecer esta gran iniciativa que tuvo gente de todo el país”, manifestó agradecido el riocuartense y señaló la importancia de las amistades que encontró en las competencias.

Yo no lo vi porque estaba luchando por mi vida en terapia intensiva, pero mi hijo fue a agradecer esta gran iniciativa que tuvo gente de todo el país Yo no lo vi porque estaba luchando por mi vida en terapia intensiva, pero mi hijo fue a agradecer esta gran iniciativa que tuvo gente de todo el país

Felicevich comentó que, tras este mal momento, su hijo tuvo que hacerse cargo del negocio familiar, como así también su mujer y su hija.

“Yo tuve muchísimo tiempo sin poder hablar, fueron momentos tan duros para mí como para mi familia”, subrayó e hizo hincapié en que luego de la operación tuvo con traqueotomía y con fonoaudióloga para poder recuperar su voz, aunque los médicos aseguraban que el no iba a poder volver a hablar y que iba a tener dificultades para respirar.

Al mismo tiempo, mencionó que trabajó de manera constante con su fonoaudióloga para así luego de varios tratamientos y mucha voluntad y fuerza de Felicevich, él actualmente puede hablar y expresar todo lo que siente.

“Me encerraba horas y horas en mi pieza repitiendo los ejercicios que me daba mi fonoaudióloga”, apuntó el ciclista y agregó que también fue difícil para él acostumbrarse a su tono de voz y al bajo volumen con el que él se comunica con otros.

El día que fue a visitar a Buenos Aires a sus médicos, ellos quedaron sorprendidos de lo que había sucedido.

“Los médicos me decían que en esto no habían hecho nada, sólo fue mi voluntad y el gran apoyo de mi familia y amigos. Es un milagro, por eso siempre digo que nunca hay que bajar los brazos pese a que no haya mucha esperanza”, dijo Felicevich al manifestar su gran lucha.

Ser parte de las competiciones

Con manos engrasadas, Felicevich se encarga de las reparaciones de las bicicletas de competición de grandes corredores de la ciudad y de la región.

“Todos los arreglos los hago con empeño, pero las de competición son mi gran fuerte. No quiero que falle nada de nada, me apasiona la bicicleta y ser parte de lo que amo”, comentó el ciclista y agregó: “La bicicleta para mí es lo máximo, me genera satisfacciones, como así también bronca. He llorado tanto de alegría como de tristeza. Es y será parte de mi vida”.

A su vez, Felicevich acompaña a los competidores de su escuela Piche Bike y está con ellos preparándolos y asistiéndolos en todo momento en las competencias de mountain bike.

El ciclista sigue pedaleando pero no en competiciones, ya que por lo que le sucedió debió tomar precauciones para su salud y su bienestar.

Su hijo, pese a tener una gran condición para este deporte, no lo practica pero sí lo acompaña a Felcevich a bicicletear, por lo que apuntó el riocuartense: “Él salía sin entrenar con amigos míos que son competidores y era increíble los resultados que obtenía. Nunca lo presioné porque sé lo que es el deporte y él decidió que no era lo que quería y se lo respeto. Nunca se lo exigiría”.

El ciclista apuntó que es fundamental la actividad física para las personas y para su bienestar físico y mental.

Además, señaló que le encantaría dar clases de motivación de todo lo vivido, pero que le impide, de cierta manera, el volumen bajo de su voz, aunque aseguró que en algún momento él va a poder realizarlas y trabajará para conseguirlo.