Su DNI reza “José Varela” a secas, aunque dentro y fuera de tribunales se lo conozca con el apellido compuesto que heredó de su padre, el médico cirujano Julio César Varela Geuna.
“Cuando llegó a la ciudad, había otros médicos con apellidos similares: Varea, Baralle, entonces mi viejo incorporó el apellido de su mamá, por eso a mí también me conocen así, pero soy José Varela”, dice el juez de Menores de Río Cuarto o, desde el lunes de la semana pasada, el exjuez.
Su padre, don Julio César, cumplió 90 años el 9 de diciembre y por estas horas debe andar hinchado de orgullo con la noticia de la jubilación del mayor de sus 8 hijos.
A José Varela Geuna, evocar a su padre, la dedicación que puso en su trabajo con los pacientes, o los años de docencia de su madre en el Florentino Ameghino, lo obliga a redoblar esfuerzos para no quebrarse en la charla.
“Ellos me marcaron la responsabilidad y el amor por el trabajo. Mi padre salía temprano de casa y volvía a las once de la noche, después de hacer la ronda con los pacientes operados. El recuerdo de mi madre es el de una persona dulce y solidaria”, dice.
Ambos lo apuntalaron para que hiciera la carrera de Abogacía en la Universidad Nacional de Córdoba. Entre el estudio en La Docta y las visitas a sus padres y a su novia de siempre, Marcela, se la pasaba arriba del Colta, el colectivo que trajinaba en cuatro horas y pico los 220 kilómetros.
Atrás había quedado para siempre el sueño de chico, el mismo que alimentaron millones de futboleros frustrados. “Como todo amante del fútbol, mi sueño también fue ser jugador de fútbol, y me gustaba el periodismo deportivo. Me devoraba la Goles y la revista El Gráfico. Las noches que salían mis padres, me quedaba a cargo de mis hermanos escuchando un programa de Radio Rivadavia, Tango y Box se llamaba, donde pasaban los grandes festivales de boxeo en el Luna Park. Era la manera que encontraba de quedarme despierto”, se ríe.
La búsqueda por encarar causas justas lo acercó al Derecho. A los 20 años, siendo aún estudiante, entró a trabajar en los tribunales cordobeses, lo que no le impidió terminar sus estudios en los cinco años de la carrera. Con el título en la mano, Varela Geuna volvió a Río Cuarto, donde se casó con su novia de siempre. Meses después, ya en 1983, se abrió una vacante en los tribunales de Río Cuarto y ese sería su segundo hogar hasta la semana pasada, cuando le llegó la hora del retiro.
Cuando entró al Palacio de Justicia sólo había 3 abogados recibidos entre el staff de empleados, por eso obtuvo un rápido ascenso como secretario en el fuero de Menores. Allí se desempeñó 17 años hasta que fue nombrado juez de Menores, por concurso.
“Si algún granito de arena aporté, si en algún caso pude ayudar a lograr justicia se lo debo al profesionalismo y a la sensibilidad del grupo humano que me acompañó todos estos años”, concluyó.

