Intendentes preocupados por juntadas ilegales, analizan alternativas seguras
Este último fin de semana, más de una decena de festejos clandestinos fueron detectados en toda la región, incluyendo el de General Cabrera con 200 personas y también a orillas del lago Piedras Moras (Almafuerte), donde hubo una multitudinaria fiesta de casi 2 mil jóvenes; pero la Policía llevó adelante operativos similares en Vicuña Mackenna, Adelia María, Coronel Moldes, zona rural de San Basilio, Coronel Baigorria y Sampacho.
En este sentido, intendentes de la zona manifestaron su preocupación por el crecimiento de la problemática y afirmaron que buscan alternativas para intentar contener a los jóvenes en ambientes recreativos que sean más seguros y controlado para de esta forma evitar que se incumplan las medidas sanitarias en medio de la pandemia por coronavirus.
“Si bien hoy tenemos 4 casos activos en Adelia María, siempre está el miedo por un rebrote. Pero también entendemos la situación de los jóvenes. Los adolescentes llevan muchos meses sin poder hacer sus normales actividades y a decir verdad durante los primeros 4 meses cumplieron muy bien”, insistió el intendente Jorge Marino.
En este sentido, explicitó que “hay que rever los protocolos y ver cómo podemos acompañar a los chicos para que puedan juntarse pero de una manera controlada, pero permitirles que puedan verse”.
Por su parte, la intendenta moldense, Eva Rosso, relató que en su localidad se está utilizando la modalidad de realizar festejos en campos, “con todos los riesgos que esta situación conlleva. No sólo que no hay controles sanitarios sino que incluso pueden ocurrir accidentes”.
La mandataria contó que por estos días se analiza la posibilidad de “habilitar sectores al aire libre para que puedan estar controlados”, e hizo mención a la utilización del parque Sarmiento, que es uno de los espacios más utilizados por los chicos para el esparcimiento.
En tanto, el presidente de la Comunidad Regional Juárez Celman e intendente de La Carlota, Fabio Guaschino, admitió que “los jóvenes en general y los que están por egresar quieren tener un lugar para juntarse, y eso está ocurriendo en todos lados”.
Si bien dijo que en su localidad no hubo grandes operativos por fiestas clandestinas, indicó que “el gran problema es que cuando la Policía recibe una denuncia contra un domicilio, está la imposibilidad de poder ingresar”. “Es una cuestión complicada, los jóvenes tienen esa rebeldía y esas ganas de salir, porque ya hace mucho tiempo que están encerrados, pero hay que seguir los protocolos”.
Si bien opinó que aún se debe aguardar para flexibilizar actividades sociales, puso el acento también en las personas que viven de la realización de eventos o propietarios de boliches, quienes desde marzo ven suspendida su actividad.
“Hay gente que vive de poner música y hace desde marzo que no puede trabajar, hay fotógrafos de eventos que hace ocho meses que no pueden sacar fotos. Hay muchas actividades frenadas a cero. Más que la diversión, que es una necesidad humana, hay personas que no están trabajando. Han venido a verme muchos DJ para ver cómo pueden arrancar”, sostuvo.
En Sampacho, una fiesta con
agresiones y usurpación
El último domingo, en Sampacho, una fiesta clandestina concertada previamente por Instagram reunió a unas 150 personas, en su mayoría jóvenes.
La juntada se desarrolló en una quinta ubicada sobre la ruta nacional 8, a unos 800 metros del casco urbano al este de la población, propiedad de una familia Bressan.
Lo curioso fue que los asistentes, sin consentimiento alguno, “tomaron” el predio para la fiesta que terminó de la peor manera.
A las 2 de la mañana, los propietarios de la quinta pasaron por la ruta 8. Se vieron sorprendidos por una cantidad impresionante de vehículos estacionados en las inmediaciones, por lo que el dueño fue a interiorizarse qué hacían allí. La respuesta fue una brutal agresión con golpes y ya en el suelo le propinaron patadas, provocándole lesiones y escoriaciones.
De inmediato, ensangrentado, el propietario se dirigió a la comisaría para exponer lo sucedido, aunque ya se estaba provocando el desbande de la fiesta.
Al respecto, el intendente Flavio Juárez elevó su preocupación ante la Policía y el gobierno provincial.
El mandatario dijo a Puntal que los padres deben hacerse cargo de la integridad de sus hijos y pidió colaboración y responsabilidad.
“No podemos cuidarlos las 24 horas. Todos hemos sido jóvenes, pero cuando entran los excesos de alcohol y violencia, la situación se complica y no queremos que esto se vuelva a repetir”, aseguró.