Tranquera Abierta | Juan José Bahillo

Bahillo pide bajar retenciones y dice que el campo hoy está peor

El ex secretario de Agricultura y Ganadería de la Nación advierte que la ecuación para el productor está en rojo y que la alternativa de devaluar no es una opción válida. Por eso, reclama recortar la presión tributaria.

 

Juan José Bahillo, el secretario de Agricultura y Ganadería de la Nación durante el tramo final del Gobierno de Alberto Fernández y alineado con el Frente Renovador de Sergio Massa, pasó por Río Cuarto para participar de una charla que su espacio político organizó sobre el momento productivo, con foco en el sur provincial.

En diálogo con Tranquera Abierta, admitió que “hay un fuerte cambio en la sociedad y que la política tiene que saber leer, los políticos tenemos que saber leer esas nuevas demandas que tiene la sociedad, que tiene la gente. Y la mejor manera de saber leer eso es empezar a charlar con la gente, estar cerca y primero que nada escuchar”. Y agregó: “Me gusta decir, ¿y por qué no arrancamos primero escuchando a la gente, en vez de imaginando qué quiere la gente?, porque por ahí nos imaginamos mal, ¿no?”.

Ya analizando el primer año de gestión de Javier Milei, Bahillo destacó que hay “una parte que en apariencia y en principio es positiva, uno no puede negar que los niveles de inflación que estamos teniendo son buenos para la sociedad y son buenos para la gente, la inflación es perjudicial y sobre todo para los sectores más vulnerables de bajo ingreso o de ingreso fijo. Después podemos discutir cómo se logró eso. Porque sin dudas nosotros hubiéramos recorrido otro camino, a donde el ajuste le hubieran pagado otros sectores que tienen mayor capacidad económica. Porque mínimamente el 30% de ajuste lo pagaron los jubilados y los asalariados”, remarcó Bahillo.

Para el exsecretario, ahora el Gobierno “está fuertemente condicionado para aprobar la otra materia, que es la recesión”. Por eso Bahillo remarcó que “si el Gobierno Nacional a esta baja de la inflación le agrega una reactivación económica, irá en el buen sentido, y ojalá así sea, porque uno no hace política sobre la base de que a la gente le vaya mal. Eso sería muy egoísta y muy mezquino, muy mediocre también”.

En el medio de ese panorama, ¿cómo ve el momento del agro?

El agro está claramente peor que hace un año y dos años atrás. En el agro hay cuestiones que están a tiro del gobierno, es decir, que están en el ámbito de decisiones gubernamentales, y hay otras que escapan a los distintos gobiernos. Por ejemplo, a nosotros nos tocó la peor sequía de la historia. Bueno, de eso no tiene la culpa el gobierno ni tienen la culpa los productores. En el gobierno de Milei hay una baja de las commodities. El precio de la soja y del maíz, prácticamente se mantuvo igual que hace un año atrás, y eso no depende del gobierno nacional. El trigo subió, después volvió a bajar, pero ganó algo, aunque claramente no acompañó a la inflación. Estos son factores externos. Ahora los gobiernos pueden hacer distintas cuestiones para, de alguna manera, darle previsibilidad y tratar de garantizarle una rentabilidad mínima al sector. En el último año, ha sufrido un fuerte incremento en los insumos. El gasoil se ha multiplicado por tres, mínimamente, y la devaluación impactó fuertemente en el costo de los insumos. Cuando se llevó adelante la devaluación del 120% impactó en fertilizantes, en agroquímicos, en semillas. Y toda esa inflación hace que los fletes suban, por ejemplo, los gastos de comercialización suban y el precio de los commodities no ha subido. Hoy el rinde de indiferencia en maíz está en 70 quintales, cuando en el 2023 estaba en 59 quintales. Es decir, para cubrir los costos hay que sacar 70 quintales. En soja hoy está en 27 quintales y el año pasado eran 18 quintales.

¿Y entonces?

Esto es muy sencillo, hay dos salidas. O el Gobierno acelera el ritmo de devaluación, cuestión que no está dispuesto a hacer claramente, e incluso anunciaron que posiblemente baje el ritmo de devaluación mensual del 2%, o hay alguna modificación en las alícuotas de retenciones. Quiero ser cauto, no digo en cuánto, ni tampoco que hay que bajar ya todas las retenciones a cero. Creo que hay que bajarlas sensiblemente, porque también hay que ser responsable con el tema de las cuentas públicas. Pero indudablemente para devolverle la rentabilidad al sector hay que bajar retenciones, no hay otra. Si no, el sector está hoy en situación de quebranto.

¿Ve que el Gobierno tomó nota de esto?

El gobierno nacional ha vaciado de política a la Secretaría de Agricultura, que no maneja ni siquiera su presupuesto, no tiene ningún programa, no tiene nada que permita ayudar al productor a paliar esta situación. Con lo cual ha librado al productor nada más que a las reglas del mercado y esto afecta fuertemente al pequeño y al mediano. Y pensemos que esos costos de indiferencia son sin tener en cuenta el alquiler, y hay que recordar que el 75% de la superficie agrícola es alquilada, por lo cual la situación es aún más grave.

Seguramente un argumento que le pueden dar en este punto es que cuando eran Gobierno no bajaron las retenciones...

Viene bien su aporte porque la gente identifica o posiciona al peronismo como dogmático de las retenciones. Yo no la responsabilizo a la gente ni a los productores por eso; en algún momento habremos hecho algo para que nos ubiquen en ese lugar. Pero si repasamos el último año de Sergio Massa, fue nuestro gobierno el que sacó las retenciones a la lechería. Y si bien las suspendimos por 90 días, la idea era después continuar con eso, y este gobierno lo continuó. Estaban en el 9% y en el 4,5% y las bajamos a cero. Bajamos las retenciones de 7 economías regionales, de las más importantes, como el tabaco o el arroz. Quiero significar que no es una cuestión dogmática para nosotros el tema de las retenciones. Ahora, el contexto que nosotros teníamos, la verdad que era un contexto muy adverso, por herencia, por errores propios. También hay que admitir los errores propios. Pero lo habíamos hablado con Sergio Massa, en la medida en que las cuentas públicas fueran mejorando, el esquema de retenciones había que ir desarmándolo. Ojalá se pudieran bajar ya a cero, pero por ahora hay que pensar en desandar este camino. Porque hoy los recursos naturales ya no son una ventaja competitiva, ni una diferenciación del sector. A las bondades que tenemos de nuestro suelo y de nuestro clima, hoy hay que sumarle una inversión tecnológica muy fuerte que hay que hacer en maquinaria, y las sembradoras salen cientos de miles de dólares, las cosechadoras millones de dólares, con lo cual el paquete tecnológico y la inversión hoy es muy fuerte y por eso el sector hoy no pueda tener las retenciones que tiene. El costo de una hectárea de maíz está en US$ 1.222 y la de soja está 790. Cuando era secretario habíamos hecho un estimado de cuánto enterraba el sector todos los años y sin gasto de comercializaciones eran 23.000 millones de dólares. Por eso indudablemente necesita tener el mejor precio de venta posible, sino no resiste la ecuación económica.

¿Por dónde hay que empezar a bajar las retenciones, por el maíz por su impacto en el suelo?

Quiero ser responsable, pero sí hay que tocar la retenciones de la soja, pero también hay que hacer más atractivo al maíz por esto que usted señala que es muy importante. Porque cuando hablan de bajar todo a cero, cuidado con el suelo que es e principal recurso que tenemos. Porque estamos induciendo a una siembra de soja masiva y estamos desalentando la rotación de cultivos. Porque ya de por sí le devolvemos la mitad de los nutrientes que le sacamos y eso tenemos que también empezar a corregirlo.

Por último, ¿y la ganadería?

Recién ahora tuvo algo de recomposición de precios, pero no está pasando por un buen momento. Lo único que le está ayudando a la ganadería es el bajo precio de los cereales y las oleaginosas; el alimento. Eso le mejora la ecuación. Y después hay que analizar el consumo de proteínas animales, porque a veces nos detenemos en los títulos que vimos hace poco con el menor consumo de carne vacuna en casi 3 décadas. Y sí vemos que la gente, lamentablemente, consume mucho menos por la razón de que no le alcanza. Pero también a la carne vacuna hay que sumarle el pollo y hay que sumarle el cerdo, que también hay que alentar. Hay que promover otro tipo de proteína, y promover el desarrollo de la ganadería bovina, pero también con un fuerte sesgo exportador. Creo que la salida de la ganadería bovina es ir creciendo en porcentaje de exportación. Creo que ha hecho algo bien también el gobierno en eliminar la obligación de dejar en el mercado interno los 7 cortes. Lo teníamos prohibido, todo lo demás lo teníamos permitido. De hecho veníamos de un año récord de exportación en el 2023 y en el 2021, pero sí faltaban los 7 cortes; no obstante esos 7 cortes cuesta meterlos en el mercado internacional, no son de los cortes más demandados. Y el precio internacional de la carne no ha pasado por un buen año, y creo que al mercado más importante que tenemos que es China, estamos yendo con productos de muy bajo precio internacional. El desafío con China es seguir exportándole, pero cortes de mayor valor, estamos exportando toda la vaca de refugo. Eso es una cuestión pendiente a trabajar en conjunto, el gobierno con el sector privado, pero para eso no hay que agredir al gobierno chino como hace este gobierno nacional.