Llamosas: “Hay una brecha que se profundiza cada vez más”
El intendente habló sobre la deuda de la democracia. Señaló que falta justicia social. Recordó cómo vivió 1983, acompañando a su padre, quien era candidato. Sostuvo que fue su primer contacto con la política.
El intendente Juan Manuel Llamosas analizó el aniversario número 35 de la democracia en la Argentina y recordó cómo vivió 1983, año en el que su padre fue candidato al “Sillón de Mójica”. En diálogo con Puntal, el jefe comunal recordó las sensaciones que lo atravesaron cuando se enteró del resultado de la elección del 2016 y dijo que una de las principales deudas que existen en el país pasa por la justicia social, ya que la brecha entre los que más y menos tienen se profundiza cada vez más.
-¿Qué recuerdos tiene de las elecciones de 1983?
-Yo era chico, tenía sólo 9 años. Pero el recuerdo es, sin dudas, de alegría, de vivir un clima de recuperación de la democracia. En mi casa, desde muy pequeño viví esta pasión por la política como herramienta para mejorar la calidad de vida de la gente. El regreso de la democracia fue una fiesta. Fue mi primer contacto con la política y con la participación ciudadana. Es un recuerdo, sobre todo familiar, ya que mi padre era candidato y recuerdo acompañarlo, junto a mis hermanos, a los actos y reuniones en los diferentes barrios. Pero por sobre todo, un clima de participación ciudadana y alegría.
-¿Cómo vivió la candidatura de su padre (Esteban Miguel Llamosas)?
-En mi casa siempre se respiró política. En ese momento particular el recuerdo es de acompañarlo a los diferentes actos. Desde muy chicos jugábamos a votar con una caja de zapatos, por ejemplo, y creo que crecer en ese ámbito ayudó también a definir esta vocación en lo social. De todos mis hermanos, yo era el que lo acompañaba más, porque desde muy chico sentí esta pasión por la política. Con mi familia aprendí del esfuerzo y del compromiso, el dedicar todo mi esfuerzo y mi trabajo al asumir una responsabilidad pública.
-En 2016 le tocó asumir la intendencia de Río Cuarto, ¿qué fue lo primero que pensó cuando se enteró del resultado?
-Sentí una profunda alegría y una sensación de haber cumplido con una meta muy importante en mi vida, y sobre todo, una gran responsabilidad. Una meta para la que me preparé largamente junto con un equipo de trabajo que me acompaña desde la proyección de una visión de ciudad moderna de cara al futuro y cercana al vecino. Una ciudad con un perfil agroindustrial y con un municipio ocupado en generar programas que dignifican a la persona mediante el trabajo y la inclusión. Una ciudad integrada, que favorece el desarrollo sustentable y con igualdad de oportunidades.
-Ya han pasado más de 2 años de su gobierno, ¿qué cosas rescata como positivas y qué como negativas de la gestión?
-El balance arroja la satisfacción de haber cumplido con gran parte de los compromisos asumidos, sabiendo que queda mucho por hacer, pero sobre todo volviendo a poner de pie una ciudad que estaba abandonada y que necesitaba la presencia del Estado en cada uno de sus barrios. La participación ciudadana es sin dudas uno de los logros de la gestión y lo vemos en la respuesta de los mismos vecinos en el Presupuesto Participativo. Son tres ediciones del programa que en total suman una inversión de 104 millones de pesos en aquellas obras y programas que los mismos vecinos creen necesarios o importantes en su propio barrio. Ese es sin dudas un acierto de nuestra gestión. De la mano con esta idea de participación, están los esfuerzos por estar presentes en cada sector de la ciudad, con una propuesta de cercanía y descentralización. Hoy, contar con dos centros de salud con atención las 24 horass es un logro muy importante y un avance fundamental en la calidad de vida de los riocuartenses.
“La puesta en valor tanto de edificios municipales como de espacios públicos también es un punto positivo de la gestión. El Centro 11 ha sido completamente refuncionalizado y la diferencia está a la vista, con la refacción de la pileta, la construcción del gimnasio y la remodelación de la cancha con césped sintético. También la concreción de la obra de pavimentación de la Avenida Colombres, y las luces led que han modernizado el alumbrado público de toda la ciudad. Y la entrega de más de 250 viviendas cumpliendo un compromiso del Estado con los vecinos. En cuanto a lo que falta, yo soy muy autoexigente y sé que tenemos que hacer mucho todavía, avanzar en obras y programas que están pendientes”, agregó el intendente.
-A nivel general, ¿cuál cree que ha sido el mayor logro y cuál la mayor deuda de la democracia en la Argentina?
-El mayor logro de la democracia es su permanencia, aun con los vaivenes, con sus inconvenientes, con lo cíclico de las crisis que parecen repetirse cada 10 años y que afectan a los que menos tienen. Pero que no se haya interrumpido la democracia y que no se haya repetido esa época nefasta de la dictadura que se vivió a partir del 76 es un progreso. También el avance en la libertad para expresarse, aun pensando diferente, y el respeto por el otro.
-¿Y la deuda?
-Quizás la deuda sea la falta de justicia social, la brecha que se profundiza cada vez más en la sociedad y que lamentablemente excluye a más sectores. El no poder distribuir los recursos de manera equitativa, la pobreza y la falta de trabajo, todas situaciones que se complementan y que creo que representan hoy la deuda que todavía queda en democracia.
Nicolás Cheetham
Redacción Puntal
-¿Qué recuerdos tiene de las elecciones de 1983?
-Yo era chico, tenía sólo 9 años. Pero el recuerdo es, sin dudas, de alegría, de vivir un clima de recuperación de la democracia. En mi casa, desde muy pequeño viví esta pasión por la política como herramienta para mejorar la calidad de vida de la gente. El regreso de la democracia fue una fiesta. Fue mi primer contacto con la política y con la participación ciudadana. Es un recuerdo, sobre todo familiar, ya que mi padre era candidato y recuerdo acompañarlo, junto a mis hermanos, a los actos y reuniones en los diferentes barrios. Pero por sobre todo, un clima de participación ciudadana y alegría.
-¿Cómo vivió la candidatura de su padre (Esteban Miguel Llamosas)?
-En mi casa siempre se respiró política. En ese momento particular el recuerdo es de acompañarlo a los diferentes actos. Desde muy chicos jugábamos a votar con una caja de zapatos, por ejemplo, y creo que crecer en ese ámbito ayudó también a definir esta vocación en lo social. De todos mis hermanos, yo era el que lo acompañaba más, porque desde muy chico sentí esta pasión por la política. Con mi familia aprendí del esfuerzo y del compromiso, el dedicar todo mi esfuerzo y mi trabajo al asumir una responsabilidad pública.
-En 2016 le tocó asumir la intendencia de Río Cuarto, ¿qué fue lo primero que pensó cuando se enteró del resultado?
-Sentí una profunda alegría y una sensación de haber cumplido con una meta muy importante en mi vida, y sobre todo, una gran responsabilidad. Una meta para la que me preparé largamente junto con un equipo de trabajo que me acompaña desde la proyección de una visión de ciudad moderna de cara al futuro y cercana al vecino. Una ciudad con un perfil agroindustrial y con un municipio ocupado en generar programas que dignifican a la persona mediante el trabajo y la inclusión. Una ciudad integrada, que favorece el desarrollo sustentable y con igualdad de oportunidades.
-Ya han pasado más de 2 años de su gobierno, ¿qué cosas rescata como positivas y qué como negativas de la gestión?
-El balance arroja la satisfacción de haber cumplido con gran parte de los compromisos asumidos, sabiendo que queda mucho por hacer, pero sobre todo volviendo a poner de pie una ciudad que estaba abandonada y que necesitaba la presencia del Estado en cada uno de sus barrios. La participación ciudadana es sin dudas uno de los logros de la gestión y lo vemos en la respuesta de los mismos vecinos en el Presupuesto Participativo. Son tres ediciones del programa que en total suman una inversión de 104 millones de pesos en aquellas obras y programas que los mismos vecinos creen necesarios o importantes en su propio barrio. Ese es sin dudas un acierto de nuestra gestión. De la mano con esta idea de participación, están los esfuerzos por estar presentes en cada sector de la ciudad, con una propuesta de cercanía y descentralización. Hoy, contar con dos centros de salud con atención las 24 horass es un logro muy importante y un avance fundamental en la calidad de vida de los riocuartenses.
“La puesta en valor tanto de edificios municipales como de espacios públicos también es un punto positivo de la gestión. El Centro 11 ha sido completamente refuncionalizado y la diferencia está a la vista, con la refacción de la pileta, la construcción del gimnasio y la remodelación de la cancha con césped sintético. También la concreción de la obra de pavimentación de la Avenida Colombres, y las luces led que han modernizado el alumbrado público de toda la ciudad. Y la entrega de más de 250 viviendas cumpliendo un compromiso del Estado con los vecinos. En cuanto a lo que falta, yo soy muy autoexigente y sé que tenemos que hacer mucho todavía, avanzar en obras y programas que están pendientes”, agregó el intendente.
-A nivel general, ¿cuál cree que ha sido el mayor logro y cuál la mayor deuda de la democracia en la Argentina?
-El mayor logro de la democracia es su permanencia, aun con los vaivenes, con sus inconvenientes, con lo cíclico de las crisis que parecen repetirse cada 10 años y que afectan a los que menos tienen. Pero que no se haya interrumpido la democracia y que no se haya repetido esa época nefasta de la dictadura que se vivió a partir del 76 es un progreso. También el avance en la libertad para expresarse, aun pensando diferente, y el respeto por el otro.
-¿Y la deuda?
-Quizás la deuda sea la falta de justicia social, la brecha que se profundiza cada vez más en la sociedad y que lamentablemente excluye a más sectores. El no poder distribuir los recursos de manera equitativa, la pobreza y la falta de trabajo, todas situaciones que se complementan y que creo que representan hoy la deuda que todavía queda en democracia.
Nicolás Cheetham
Redacción Puntal