Innovación Juan Santiago | Santex | inteligencia artificial

La visión de Juan Santiago sobre la inteligencia artificial: Cómo está impactando en la vida de las personas y por qué es una herramienta poderosa para los gobiernos

El constante avance de la inteligencia artificial en nuestro día a día, la importancia de los datos en la era digital y el debate en torno al uso de la IA como “un arma” estratégica para los gobiernos en este exclusivo mano a mano con el CEO de Santex.

“A nosotros nos gusta liderar los espacios, somos líderes, no seguidores", declara Juan Santiago, uno de los cerebros detrás del éxito de Santex, una compañía con más de dos décadas de trayectoria y con presencia en más de 17 países. La empresa comenzó a escribir su historia a finales de los 90, en San Diego, Estados Unidos. Destacada como una empresa certificada “B”, Santex se distingue por su enfoque en generar un impacto positivo en la economía, la sociedad y el medio ambiente. Su filosofía de trabajo se centra en la creación de “tecnología con propósito”, y hoy, está revolucionando el juego nuevamente con uno de sus últimos movimientos: la inteligencia artificial.

Con la llegada de Chat GPT en 2022, la IA está en pleno crecimiento. Desde entonces, más del 50% de las empresas ven en la IA un aliado clave para impulsar su productividad, especialistas estiman que su mercado alcanzará un valor de U$S 500 mil millones para el 2027. Con este panorama en la mesa, Juan Santiago se destaca como uno de los arquitectos de un ecosistema empresarial vibrante.

Pero, detrás de este visionario emprendedor empresario, la vida va mucho más allá de los números, el software y los algoritmos. Apasionado por las dos ruedas, siempre encuentra un tiempo para realizar algún viaje en moto. Le gusta pasar su tiempo en los courts, uno de sus referentes es Roger Federer y a la hora que juega Talleres, el club de sus amores, intenta que su agenda esté libre de obligaciones, aunque a veces no lo logra.

El éxito de Santex, el avance de la inteligencia artificial y su influencia en el día a día de las personas, la disponibilidad de datos, así como el potencial de la IA como un arma poderosa para los gobiernos, son temas cruciales abordados por Juan Santiago en esta entrevista exclusiva con Puntal. Además, su opinión sobre las medidas propuestas por Javier Milei y el impacto que están teniendo en el panorama económico y político del país.

¿Qué hace Juan Santiago cuando suena el despertador?

“Lo primero que hago cuando me despierto es revisar mi teléfono y estar atento si hay algo que requiere mi atención. En caso de que haya algo importante, me ocupo de ello. Lo que me resulta es organizar mi día la noche anterior. Mi trabajo tiene mucho que ver con el consumo de información y la distribución de tareas. No puedo estar detrás de la información; tengo que estar adelante para que mi distribución de tareas esté alineada con el presente y el futuro. Eso me ayuda a levantarme más tranquilo y relajado. Por lo general, luego hago ejercicio. Tengo un gimnasio en casa y realizo una rutina de 45 minutos o 1 hora, lo cual me activa. Durante ese tiempo, no atiendo asuntos del trabajo porque estoy concentrado en mi salud y mi cuerpo. Al finalizar, me baño, hago mis cosas y me siento en mi oficina en casa, desde donde comienzo a trabajar”.

¿Tenés algún hobby en esta vida?

“Mi papá tenía una moto cuando yo era chico. Para mí fue amor a primera vista. Siempre me gustaron los deportes, y la moto creo que me daba un sentido de libertad. Desde entonces, siempre preferí andar en dos ruedas, no en cuatro. De chico tuve una moto, y al día de hoy también tengo una”.

Lograste encontrar un equilibrio entre el trabajo y tu vida personal…

“El equilibrio entre la vida y el trabajo es algo que muchos emprendedores no entienden. Si estás mal y desequilibrado, ese desbalance se termina traduciendo en todo lo que haces. Es importante dedicarse tiempo a uno mismo, sea como sea. Algunos lo hacen juntándose con amigos, otros viajando, otros leyendo, etc”.

¿Qué deportes te gustan?

“Me gusta mucho el tenis, el squash, nadar, el pádel y el fútbol. Soy hincha de Talleres y cada vez que puedo voy a la cancha. En la compañía tenemos relación con el club desde el punto de vista comercial. Mi tenista preferido es Federer”

¿Por qué Roger Federer?

“Me identifico con él en la búsqueda de la perfección. Es un deportista íntegro. Más allá de querer ser un buen tenista, también quiere ser una buena persona e integral a la sociedad. Es un ejemplo y, en alguna medida, hace que otros se inspiren en su forma de vivir y en su estilo de vida. Me parece muy importante dejar ciertas cosas que puedan ayudar a una persona a inspirarse y empezar su camino, que tomen algo tuyo como herramienta. Creo que Federer inspira al mundo más allá del tenis”

Hablemos un poco de Santex, ¿Cuál crees que es la clave detrás del éxito de la empresa?

“Creo que la clave principal es nunca pensar que has llegado a un lugar determinado. Esto lo pienso tanto desde la compañía como desde mi vida personal. La clave es entender que es un camino que no termina nunca, con un proceso evolutivo constante. A nosotros nos gusta liderar los espacios, somos líderes, no seguidores. Es importante desarrollar un equipo interdisciplinario que tenga los valores que uno tiene, un equipo en el que puedas depositar la confianza de que las cosas se van a hacer de una manera determinada. En Santex, la salsa secreta es su cultura: el hecho de que tenemos un propósito como compañía y que ese propósito esté alineado con nuestros colaboradores. Hay cosas que puede hacer cualquier compañía tecnológica. Lo difícil es desarrollar ese sentido de pertenencia del equipo con el desarrollo y la innovación tecnológica. Nosotros le dimos un propósito a lo que hacemos como compañía”

¿Inteligencia artificial si o no?

“Definitivamente si, la pregunta es cómo. Vino para quedarse, no se puede detener. Es una de las innovaciones más disruptivas de esta era y es transversal a todas las cosas que tienen que ver con la humanidad. Va a afectar los hábitos a los que estamos acostumbrados, va a interferir con nuestra cultura y va a generar un océano de oportunidades. La pregunta es, ¿Qué vamos a hacer nosotros con eso? Ahí entra en juego la ética. ¿Acaso vamos a transicionar el mundo real, con una economía real, con toda la problemática que tiene la economía real? ¿O vamos a transformar el mundo real en un mundo digital más sano y más equitativo, donde la IA nos ayude a resolver las problemáticas más grandes del mundo?”

¿La gente no está sabiendo utilizar la IA?

“Lo que yo noto es que hay una tendencia a la adopción de la IA sin análisis previo de un montón de cosas fundamentales para la humanidad, es decir, sin preguntarnos qué significa progreso. Porque en el mundo real, progreso puede significar que los países aumenten su PBI, pero a lo mejor, esta palabra hoy significa otras cosas, como democratizar el acceso a la educación o a la salud. La pregunta es: a mí me va a beneficiar que la IA mejore el diagnóstico para saber si soy propenso a tener un cáncer o no. Pero para eso, el mundo tiene que disponibilizar sus datos”

¿La gente no pone a disposición esos datos ya?

“Ya lo estamos haciendo a través de nuestros teléfonos móviles. Antes del chat GPT, las empresas no sabían qué hacer con esos datos. Ahora, con la IA, pueden acceder a ellos y darles un sentido de negocio. Lo que no podemos pretender como compañía es que los usuarios nos den sus datos y nosotros no compartamos el modelo económico. Hoy sucede que yo te doy todos mis datos y no recibo nada a cambio, y la empresa que consigue tus datos, está valuada en tres billones de dólares. Entonces hay una inequidad muy grande de cómo está transicionando el modelo. Hay que tener cuidado en los procesos de adopción, porque no hay marco legislativo, no hay protección de datos, no hay claridad de quién se queda con esos datos y qué pasa con ellos.

Ejemplo: no tenemos la menor idea de qué sucede cuando aceptamos las condiciones de las páginas web porque son textos largos y tediosos. Los responsables de legislar no entienden que tienen que legislar. Los usuarios consumidores de la IA no entienden ni tienen mucha vocación de entender qué es lo que están firmando realmente y las compañías que crean las tecnologías y los productos tienen un claro objetivo, que es ganar dinero y darle retorno a sus inversores. Ese triángulo que debería articularse en defensa del usuario está muy desarticulado, los intereses no están alineados. Incluso los gobiernos no tienen interés de legislar nada porque son uno de los principales beneficiarios en la obtención de los datos, pero claro no te lo van a decir”

¿La inteligencia artificial puede ser “un arma” para distintos gobiernos?

“En el ambiente militar usaban el internet mucho antes de que el mundo la usara, con la IA pasa exactamente lo mismo. Se viene probando en armas desde hace muchísimos años para hacerlas autónomas.

Con el Chat GPT convirtieron una manera de que toda esa IA pudiera hablar el lenguaje humano. Ahí se abrió un mundo nuevo. Se dan cuenta de que la IA tiene un gran potencial en el influir humano. Si yo puedo persuadirte de que votes a un partido político, por ejemplo, cambia la ecuación completamente. Esto es un poder más agresivo que cualquier arma. Las corporaciones se dieron cuenta de que ese era el partido que había que jugar, las inversiones apuestan a eso, y ahí es cuando todos dicen: no importa qué, pero haz algo con eso. El problema es que el mundo no está preparado para todo eso. La realidad es que hay que hablar de otras cosas, hay que tener conversaciones más profundas y más incómodas a largo plazo, cómo va a terminar impactando esto en todos nosotros.

Si yo puedo crear un “digital twin”, se convierte en mi mejor amigo, todo es perfecto, nunca me va a desafiar en nada, va a pensar como yo, va a hacer lo que yo quiera. Si eso pasa, no voy a querer vincularme con nadie después de eso. Mi amigo me va a decir: yo pienso distinto que vos y no me voy a querer juntar más. Está probado que si al humano le das herramientas para que se estupidice, lo hace. Las escuelas no fomentan el pensamiento crítico, les facilitan el comportamiento a los humanos. Se nos metió un virus dentro del ADN donde se modifica el comportamiento sin que lo percibamos. Nos están cocinando a fuego lento y nosotros lo estamos permitiendo”

Cuándo te pregunto sobre el Juan emprendedor de hace unos años, ¿Qué se te viene a la cabeza?

“Se me viene a la cabeza la resiliencia, desde el punto de vista de “continuar siendo fiel a ti mismo”, es decir, mantenerse coherente con tus principios, en mi caso, cerca de lo que dio origen a Sandex. Todos los días me pregunto si sigo abrazando lo que me impulsó a comenzar esto. Es muy importante recordar lo que me motivó al principio. Eso era “decir lo que hago y hacer lo que digo”. Cuando empecé la compañía, no entendía nada de tecnología, pero me di cuenta de que podía crear una industria tecnológica que dijera lo que hace y hiciera lo que decía, y de esa forma ganar mercado porque el resto de las compañías tecnológicas no hacen eso.

Creo que también es importante hacer las cosas con consciencia, estar a la vanguardia, liderar. En Sandex, no nos fijamos en lo que hacen otras empresas, sino en lo que hace que nuestra empresa sea más grande. Si algo no funciona, lo abandonamos. Somos generosos, humildes, reconocemos si nos equivocamos y somos muy honestos en las conversaciones internas y con nuestros clientes”

Nos metamos en el barro, hablemos un poco de política. ¿Qué opinas de Milei? ¿Cómo está impactando en la industria?

“El gobierno de Milei, en mi opinión, está muy pronto para ser juzgado. Asumió hace 4 meses y está todo muy mezclado, no se sabe cuál es la herencia, cuál es el impacto de las cosas con las que veníamos y las que se están implementando. Hay muchas medidas en las que estoy de acuerdo porque las creo necesarias, no porque me gustan necesariamente. Claramente sigue teniendo el apoyo de la gente, incluso de los que están sufriendo, y creo que eso denota que estas medidas eran sumamente necesarias. Claramente el modelo pasado no nos estaba llevando a ningún lado y la gente no se sentía cómoda. Entonces, creo que Milei está siendo coherente con lo que dijo que iba a hacer; la gente lo votó para que lo haga y lo siguen apoyando. Acompaño el cambio, pero es importante que se hagan cambios con un plan posterior de capitalización, de productividad, de mejora económica. Eso es lo que creo que todavía está por verse, ver si él va a ser sensible a eso. En cuanto a la industria, venimos bien, hemos crecido mucho todos los años sin importar el gobierno, y creo que eso tiene que ver con la globalización del sector. Se espera un crecimiento para el 2024 del mismo porcentaje del año pasado. Se han exportado 7000/8000 millones de dólares el año pasado, y se espera que para este año sea de 10.000 billones o millones. Nosotros tenemos una industria globalizada que tiene una economía dolarizada y tenemos que vivir con la coyuntura. Entonces, el hecho de que Milei se encargue del tipo de cambio hace que nosotros nos veamos beneficiados, sabiendo que exportamos un dólar que es un dólar; antes no nos pasaba eso. Por otro lado, los problemas de la industria siguen siendo los mismos. Necesitamos más talento, más habilidades. El problema del inglés sigue estando muy presente; la demanda aumenta mucho más que la oferta”.