En la ciudad, esta problemática atraviesa de lleno a las nuevas generaciones. Tal como relata una joven que experimentó este mundo en primera persona, el acceso es tan cotidiano que puede llegar a normalizar una práctica riesgosa: “Empecé a jugar por curiosidad, porque veía que todo el mundo lo hacía”.
Sin embargo, el trasfondo económico y emocional puede ser preocupante. “Muchas personas perdieron familia, casas, perdieron todo por el juego. Se quedaron sin nada”, añadió en diálogo con Puntal la apostadora que prefiere reservar su identidad.
El marco legal y la preocupación institucional
Frente a este escenario de vulnerabilidad, el Estado local comenzó a debatir herramientas de contención y prevención. Marilina Gadpen, concejal del bloque Hacemos Unidos por Río Cuarto, se refirió a las iniciativas legislativas impulsadas para prevenir el avance del juego online entre los menores: “El año pasado pudimos aprobar un proyecto que tenía que ver con la prevención y la promoción sobre el juego online y la ludopatía”.
La edil remarcó que las cifras que surgen de la realidad cotidiana son uno de los principales motivos de preocupación: “Lo que llama mucho la atención es que ocho de cada diez chicos y chicas entre 17 y 18 años conocen o han conocido plataformas donde acceden a los juegos online”.
Además, advirtió sobre el rol de las plataformas digitales: “Nos hacen preocupar porque los chicos tienen el acceso muy fácil a publicidades engañosas” dijo en diálogo con este diario.
Por ello, Gadpen enfatizó en la urgencia de “poder generar una concientización en la sociedad y entender que esto es en el marco de un consumo problemático y necesitamos mirarlo de manera integral”.
¿Cómo actuar desde casa? La mirada de la psicología
El rol de la familia y del entorno afectivo resulta fundamental para la detección temprana y el acompañamiento. Las profesionales de la salud mental, Lucía Palacio y Sol Baravalle, enfatizan que el abordaje inicial debe basarse en la empatía y en evitar los prejuicios punitivos que pueden alejar a los adolescentes.
“Es importantísimo la apertura, la comunicación, escuchar sin juzgar”, señala Palacio. Además, advierte que “es muy común que los jóvenes entiendan que los padres los van a juzgar”.
Ante la complejidad de la situación, muchas familias pueden encontrarse desbordadas y sin saber cómo reaccionar: “Cuando no sabemos cómo hablar con nuestros hijos, o cuando no sabemos qué decir, recurramos a un terapeuta o a una persona que nos pueda orientar para dar herramientas para comunicarnos con ellos y no simplemente para iniciar un tratamiento”, expresó la terapeuta.
Para padres y tutores, identificar cambios en el comportamiento cotidiano puede ser fundamental para detectar de manera temprana una posible situación de juego problemático.
Entre los indicadores de alerta, la psicóloga Baravalle señaló “las modificaciones drásticas en la rutina diaria y en los hábitos de sueño; el abandono de actividades o intereses que antes realizaban, como pasatiempos o deportes; además de un marcado descenso en el rendimiento académico, como así también la pérdida de dinero inexplicable o faltantes en el hogar, e incluso conductas evasivas y mentiras hacia los miembros de la familia”.
El avance de las apuestas online entre los jóvenes plantea un desafío que involucra a las familias, las instituciones educativas, el sistema de salud y el Estado. La detección temprana de cambios de conducta y el acompañamiento profesional aparecen como herramientas centrales para abordar el juego problemático y evitar que sus consecuencias se profundicen.