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"Es espectacular, nunca en mi vida imaginé poder estar en un Juego Olímpico"

El riocuartense Juan Ignacio Gil se encuentra en Tokio junto a Magdalena Simmermacher, como su coach particular en el torneo. La golfista se convirtió en la primera mujer de nuestro país en estar en la cita máxima

Juan Ignacio Gil es un orgullo para Río Cuarto. Su vida deportiva como aficionado fue tremendamente exitosa; en su breve estadía como profesional estuvo muy a la altura de lo que se esperaba de él. Y ahora como coach y formador de jugadores de la Asociación Argentina de Golf más aún.

#ElDeportivo con Juan Gil

Sus consejos son tomados por todos los jóvenes golfistas de la Argentina.

En esta oportunidad está acompañando a Magadalena Simmermacher, quien además hace historia al ser la primera argentina en un Juego Olímpico. Desde la Villa Olímpica así nos retrató el momento.

-Es muy raro, es espectacular, nunca en mi vida me imaginé poder estar en un Juego Olímpico, ser parte de esto. Desde que el golf volvió a ser olímpico en 2016 se te empieza a cruzar por la cabeza la posibilidad. Pero nunca imaginé algo tan rápido, estar acá es increíble. En estos días me iba a comer y lo veía a Scola que se acaba de retirar, es una locura, es muy difícil describirlo con palabras.

-En lo personal han sido unos años extraordinarios para vos, fuiste al Masters de Augusta (2020), después te tocó ser papá y ahora esto ¿cómo valorás todo lo que te está pasando?

-Es difícil describirlo. Cuando estás en la vorágine del día a día no te ponés a analizar o hacer recuentos de lo que te va pasando. Ayer justamente mi mujer me escribía y me decía lo mismo; sumado a la emoción de verla debutar en un Juego Olímpico a Magui y estar acá, son muchas cosas y muy lindas que me han pasado.

-Vemos una Villa Olímpica perfecta, ¿cómo es vivir allí dentro?

-Es espectacular, porque por un lado es un mundo permanente de deportistas caminando y dando vueltas, yéndose a competir, el comedor es una locura y el gimnasio increíble. Y por otro lado, cuando frenás un segundo y te ponés a mirar es como que cada uno está en su mundo, en su burbuja, en su juego básicamente. Porque no hay gente de paseo digamos, todos vienen a pelear por algo, sino son medallas, es batir tu propio récord y de alguna manera hacer un gran Juego Olímpico para ellos mismos. Te das cuenta del trabajo y lo que hacen los deportistas, tomándose tan en serio esta competencia.

-Magdalena en su primer día hizo un score de 76. ¿Qué te pareció su juego?

-Muy bien, está jugando muy bien, ayer de hecho lo hizo hasta el tee del hoyo 17. Un mal swing y una mala decisión le hicieron pagar muy caro en esos dos hoyos haciendo dos doble bogueys. El 17 es corto, relativamente fácil, con una posición de bandera bastante accesible, era más de birdie que de doble boguey y lo pagó carísimo. Y el 18 después de un drive flojo al bunker de la derecha, por ahí un poco intimidada por el agua corta que había, terminó eligiendo un palo que si pegaba bien, terminaba en un lugar muy malo, que era el bunker de atrás, pegó un tiro perfecto y la pelota terminó en ese lugar. En golf decimos que es una mala decisión, tendría que haber pegado otro tiro, en este caso por la izquierda, y jugar más corto para darse la oportunidad de par de 30 o 40 yardas. Pero más allá de eso, jugó muy bien, personalmente me puse muy contento porque la vi competir, vino a hacerlo, vino a jugar, a traer su golf y no se intimidó con el ambiente. Por supuesto que hay algunos nervios, más que nada al principio, pero pudo competir y se pudo abstraer de todo eso y hacerlo de la mejor manera.

-¿Cómo es tu rol en medio de la competencia de Magdalena?

-Durante la cancha nada, sólo un mero acompañante, como cualquier coach. Siguiéndola, viendo qué hace para después poder de alguna manera charlar o marcar cosas que vas viendo para mejorar y trabajar. El rol del coach es en la previa y en el post. En el mientras tanto es sólo el jugador con su caddie y nadie más.

-Es cierto que no pueden ir a pasear pero ¿qué te ha quedado de todo lo vivido hasta el momento?

-Es sólo de la cancha a la villa y de la villa a la cancha. No podemos hacer nada, no se puede ver otro deporte, lamentablemente esa es la parte negativa de estos Juegos, pero maravillado de la emoción que genera, es muy emocionante, muy emotivo. Mientras íbamos a la cancha veíamos un poco de televisión, lo escuchábamos a Bonadeo en vivo, con toda la hazaña del vóley, e ibas llorando en el auto porque básicamente es eso, es una emoción tras otra. Así se vive acá.

-Finalmente ¿cómo sigue todo al regreso?

-Seguir trabajando, viene todo muy bien, veremos qué nos deja hacer la pandemia y cómo seguimos. Realmente éste era un objetivo muy grande del año, una vez que volvamos es barajar y dar de nuevo para ver qué nos deja hacer el Covid.