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Félix Crous: "Los juicios se parecen a un pelotón de fusilamiento"

El titular de la Oficina Anticorrupción de la Nación justificó su decisión de abandonar la querella en los casos Hotesur y Los Sauces. Dijo que la denuncia opositora en su contra "no tiene ni pies ni cabeza".

Félix Crous, titular de la Oficina Anticorrupción, quedó envuelto en una polémica, y fue denunciado penalmente por la oposición, a partir de su decisión de abandonar la querella en los casos Los Sauces y Hotesur, en los que son investigados la vicepresidenta Cristina Fernández y sus dos hijos, Máximo y Florencia.

En diálogo con el programa Mensaje Directo, que se emite por Cablevisión y Quatro TV, Crous indicó que hoy existe un desbalance evidente entre los representantes del Estado en un litigio y los abogados defensores y que esa situación los asemeja más a un pelotón de fusilamiento que a un juicio.

- ¿A qué adjudica la virulencia que provocó su actitud de abandonar la querella?

- La verdad es que el análisis de medios me resulta tentador porque es un campo que me interesa mucho. Me parece que es bastante evidente que hay distintas posiciones y que aquellos que atribuyen a partir de una cantidad de conjeturas sin asidero intencionalidades, finalidades y que tratan de hacer controversial este asunto, que a mí no se me escapa que es una noticia dada la jerarquía de las personas involucradas, no son actores neutrales en el debate público. Son personas que tienen una posición de arraigada hostilidad frente a los imputados en esta causa, que además pretenden posicionarse a partir de una plataforma falaz: que el funcionamiento del poder judicial argentino está fuera de toda controversia. Entonces, cualquier cosa que contradiga la celebración de cómo están las cosas y cómo marchaban hasta ahora se la pretende presentar como una acción conspirativa. Pero la verdad es que la decisión surge de un asunto procesal sencillo, que tiende a poner las cosas en su quicio a partir de una distorsión histórica que sufre el sistema de enjuiciamiento criminal argentino, el federal en particular, que es darles a distintas instancias del Estado un rol que queda reservado para los fiscales. El querellante es un acusador particular que acompaña a los fiscales en algunos casos cuando es damnificado particular. Por ejemplo, a alguien le roban, el fiscal acusa pero la persona que ha sido víctima tiene el derecho, no la obligación, de estar en el juicio. Y eventualmente una persona jurídica, imaginemos que una sociedad es estafada, funciona del mismo modo. Ahora, el Estado tiene un representante. La cosa se ha distorsionado mucho hace como 20 años y hoy tenemos en los juicios 3 o 4 instancias del Estado por un lado y, por el otro, el defensor enfrentando toda esa capacidad del Estado. Esto ha desbalanceado el litigio, lo torna más parecido a un pelotón de fusilamiento que a un juicio y si, además, le sumamos el escaso crédito que tienen los tribunales de la Justicia Federal de hoy, el asunto se pone mucho más complicado. Y en este caso específico además, que no va a ser el último, nosotros advertimos que aún admitiendo que el Estado tenga más de una representación en la acusación, en estos juicios unificados hay un actor específico, que no somos nosotros, que ya está adentro del litigio y es la Unidad de Información Financiera, que es el organismo especializado en el tema que involucra el delito que ahí se va a juzgar y que es el lavado de activos. Se lo sintetizo: nunca debimos estar en ese juicio y pretendo poner las cosas en su lugar. Además ahora hay que resolver una incidencia muy delicada en ese juicio, que es la administración de los bienes, que hace muchos años que ha sido desapoderada por los Tribunales a sus propietarios para ser administrados judicialmente por administradores que los jueces deciden a dedo. Y en este caso los propietarios se quejan de eso y, además, dicen que están mal administrados. Que es una administración ruinosa, que no se garantiza la rentabilidad de algunos de ellos, de modo que es un tema complejo, delicado, y nosotros, que creemos que en ese juicio no tenemos que estar, vemos como una contradicción opinar sobre un asunto en un juicio en el que no queremos participar. Entonces, por eso ha sido el que abrió esta secuencia de desistimiento de las querellas. La Oficina está en más de 30 casos y la gestión anterior desistió en 40 y pico. O sea, en un litigio judicial lo más normal es que alguien se constituya como querellante y, si pierde el interés, desiste. Lo que pasa es que acá se lo presenta de ese modo por las particularidades que el caso tiene.

- Usted decía que nunca debió estar la Oficina Anticorrupción. ¿Por qué estuvo? ¿Por una razón jurídica o política?

- Respeto y valoro mucho a los abogados de la oficina. En las áreas de la investigación y el litigio no traje una sola persona ni de mis equipos de trabajo históricos ni de ningún otro lado. Pero ellos toman decisiones técnicas. Ahora, me parece que la Oficina tuvo un sesgo que se le pretendió dar, que se recostó sobre una función que es redundante con el Poder Judicial. Estamos hablando de la Oficina Anticorrupción y creo que su posición en este litigio es absolutamente prescindible y no estamos hablando del fiscal, que es el verdadero actor protagónico de la acusación. Pero, a la vez, no soy ingenuo: alrededor de esto se ha hecho una cruzada que pretendió atribuirles una cantidad de condiciones a los imputados, esta disputa de sentido público está en plena vigencia y la necesidad de poner en un plano controversial esta decisión absolutamente normal dentro de las facultades que la Oficina es parte de esa disputa de sentido político.

- Este criterio que plantea que ha utilizado específicamente para estas causas y estos imputados, ¿va a sostenerlo cualquiera sea la investigación? Por ejemplo, si se investigan casos de corrupción del gobierno de Mauricio Macri.

- Lo anuncié cuando asumí. Estamos viendo caso por caso porque las causas tienen distintos estados procesales. En otra causa, en el caso de Lázaro Báez y otros por lavado de activos, estaban nuestros abogados alegando y decidí sostener esa querella porque estábamos en una instancia de finalización del juicio, con todo el trabajo hecho. Ahí se tomó una posición institucional acorde a mi visión acerca de la significación de este juicio, no es que acompañé pasivamente la idea del alegato tal como venía planteado por las autoridades anteriores. De todas maneras, sostuvimos nuestra presencia como querella y no voy a adelantar qué haremos en la acusación porque no corresponde. Hay otro juicio que recién está comenzando, que lleva un año, con seis testigos, que se denomina la causa de la obra pública. Aunque parezca una locura así es: lleva un año de juicio y van seis testigos. En una situacón de funcionamiento normal de los Tribunales debería estar concluido hace tiempo pero así funcionan las cosas en Comodoro Py. En ese juicio veremos qué hacemos más adelante y en otros están recién recibidos en los tribunales de juicio y nadie sabe cuándo tendrán fecha.

- ¿Cómo tomó la denuncia que hicieron diputados de la oposición acusándolo de incumplimiento de sus obligaciones?

- Mire, tengo casi 30 años de fiscal. Empecé mi carrera como funcionario en la Cámara Federal de la Capital. Tenía 22 años. Hace mucho que no tengo 22 años así que imagínese cuánto he visto de esto desde el otro lado del mostrador. Le confieso que nunca he visto una banalización tal del litigio judicial penal. Es muy barato hacer política en Tribunales y es muy caro para el que realmente necesita reclamar por sus derechos. Es una de las cosas que están pendientes de reformar. Pero lo cierto es que la denuncia no tiene ni pies ni cabeza. Nunca es grato que a uno lo denuncien pero sabemos los que asumimos la función pública en un cargo del Poder Ejecutivo y hemos sido personas siempre atentas al sesgo que ha ido tomando la vida política en los últimos años, que la difamación y el insulto forman parte penosamente de la moneda corriente de estos días. Confieso que cada día, después de haber recorrido casi toda mi vida profesional en la Justicia, crece mi reconocimiento por lo que trabajan en el Ejecutivo y deben responder las demandas concretas de la gente. Cada día, mi respeto es mayor.