Cuando no se cumplieron tres meses del episodio, la Fiscalía de Segundo Turno dio por finalizada la investigación penal preparatoria y elevó la causa a juicio oral y público por violar la cuarentena en el momento más álgido del aislamiento social obligatorio, el 11 de abril de este año.
“Retornando al Imperio después de una jornada de bici espectacular: hicimos Chucul-Río Cuarto, y los dos controles policiales fueron evadidos exitosamente”.
Así, en tono triunfal y sin dejar de pedalear, Cristian Pandolfi se filmó al caer la tarde de ese sábado, sin sospechar los alcances que tendría ese video casero que se viralizó rápidamente.
Horas después, en la madrugada del domingo, Pandolfi era detenido en su casa y enviado a una celda de la alcaidía policial, donde permaneció tres días, tras ser imputado por desobediencia a la autoridad y violación de la cuarentena.
La coartada
La respuesta que Pandolfi dio en su momento en la Justicia fue que, en realidad, tenía permiso para salir de su casa y asistir a sus padres. Además, dijo que nunca hizo el recorrido entre Río Cuarto y Chucul, sino que todo se trató de una broma de mal gusto.
Sin embargo, Moine encontró elementos de peso para mantener la acusación por violación de medidas adoptadas para impedir la propagación de epidemia, un delito contemplado en el Artículo 205 del Código Penal que prevé penas que van desde los 6 meses a los dos años de prisión.
No sucedió lo mismo con la otra acusación: el fiscal dejó de lado la desobediencia a la autoridad con el argumento de que el ciclista no había incumplido un mandato concreto, dirigido a su persona, sino una medida que, en ese momento, tenía alcance para toda la población.
Del propio celular que la Justicia le secuestró junto a la bicicleta en cuestión, el fiscal pudo determinar que Pandolfi hizo dos recorridos cuando eso estaba expresamente prohibido por un decreto presidencial.
Uno de los periplos lo hizo el 7 de abril, en calles de la ciudad y en rutas del ejido urbano hasta Chucul, por un total de 24 kilómetros. Y, el día que se filmó con su celular, el 11 de abril, recorrió otros 26 kilómetros en sectores de Río Cuarto y de Las Higueras.
Para Moine, la coartada de Pandolfi con que se excusó en el permiso que tenía para asistir a personas mayores de edad, no lo excusaba de cumplir los alcances del decreto presidencial.
Así, lo sostuvo en el escrito de elevación a juicio: “La letra del decreto es clara, las personas exceptuadas en modo alguno son autorizadas con un “pase libre” para circular, sino que les es concedida una especie de “salvoconducto” para desplazarse sólo con la finalidad del cumplimiento de las actividades y servicios esenciales autorizados”, afirmó Moine.
Podría oponerse
Ayer, en horas de la mañana, su abogado defensor, Sergio Saleme, se hizo presente en el polo judicial para obtener copia del pedido de elevación a juicio y conocer los fundamentos en que se basó el fiscal.
Sobre la posibilidad de que Pandolfi se oponga al requerimiento fiscal, Saleme dijo a Puntal: “Ahora lo vamos a evaluar y veremos qué es lo más conveniente para Cristian”.

