Río Cuarto | Justicia

"Así como importa la inflación, que empiece a importar lo que pasa con la Justicia"

La reconocida jurista Marisa Herrera propone que para las elecciones de este año se ponga en agenda a la Justicia en clave feminista así como fue el aborto en 2019. Entre las críticas al gobierno nacional, en especial al Ministerio de las Mujeres, dice que hay mucha reunión y poco territorio
Herrera plantea que los jueces y juezas también le rindan cuentas a la sociedad  

Su nombre fue uno de los que más fuerte sonaron para reemplazar a Marcela Losardo en el Ministerio de Justicia. Participó en la redacción del actual Código Civil de la Nación y es una de las que promueven los debates hacia una reforma judicial feminista.

A fines de marzo compartió una videoconferencia con el intendente de Río Cuarto, Juan Manuel Llamosas, sobre “la cultura de la violencia hacia la mujer y la situación de pandemia”.

En diálogo con Puntal, Marisa Herrera reflexiona sobre lo que cree debe constituirse también en una demanda de la sociedad: un poder judicial feminista.

¿Esta es la próxima lucha del movimiento de mujeres?

Eso lo va a definir el propio movimiento feminista. Si uno revisa en el último 8M cuáles fueron las demandas más fuertes, ha sido el de la reforma judicial feminista. El propio movimiento ha querido y ha puesto sobre el escenario este tema. Si lo va a seguir sosteniendo y cómo va avanzando, eso lo dirá el tiempo, es decir, hasta qué punto realmente están dadas las condiciones para que el propio movimiento nada más y nada menos se anime a poner en tensión uno de los tres poderes del Estado y que es el que menos se oxigena, el más patriarcal, más misógino y que justamente está estructurado sobre la base de lo opuesto que es el feminismo, sororidad y construcción colectiva.

¿Qué acciones deberían implementarse para alcanzar esa reforma?

Primero tenemos que entender que no es algo tan sencillo como aborto. Eso era mucho más fácil de poder comunicar, de explicar, y hasta de que tenga sentido de manera más popular. En cambio, una reforma judicial feminista es mucho más complejo. ¿Es que haya más mujeres feministas en la Justicia? Sí, es eso pero no solamente eso. También implica un poder judicial que se anime a rendir cuentas y tener procesos mucho más rápidos. Incluye los concursos que puedan evaluar la capacidad y el conocimiento en materia de género y que incluso a la hora de analizar los antecedentes se tengan en cuenta las políticas de cuidado. Son muchas acciones en paralelo. También implica ver hacia el interior del poder judicial.

Hay mucho de ‘ver como si’. Hoy en el poder judicial, muchos tienen oficina de la Mujer. Además de sacar datos sobre cantidad, ¿qué hacés con ese dato? Porque es fácil sacar información cuantitativa pero con eso ¿qué hacés para cambiarlo? Hablan de oficina de la Mujer como si con eso ya hubiesen incorporado la cuestión de género en el poder judicial. Esa es una de las tantas cuestiones pero son muchas cosas las que la reforma judicial feminista viene a plantear e interpelar a uno de los tres poderes del Estado y que, por su estructura, es el menos democrático. Al Legislativo lo votás cada dos años de manera parcial, al Ejecutivo cada cuatro años, ¿y el Judicial? Ya está, quedó hasta los 75 años. La pregunta es ¿deberían rendir cuentas los jueces y juezas? ¿Por qué no?

Highton de Nolasco incluso más de 75 años...

Eso me parece que viola cualquier tipo de ética. Que haya una ministra en la Corte y que haya hecho un amparo para quedarse me parece una falta de respeto hacia la gente. Es una contradicción enorme, misma contradicción que observo en la Corte ya que fue la única que no se capacitó en Ley Micaela. Mirá que supremos que son que no los atraviesa ni una ley, como si no formaran parte del Estado.

¿Esto de rendir cuentas excede a la materia de género?

Deben rendirle cuentas a la sociedad. Además, al interpelarlos te das cuenta qué falta de formación tienen y tiene que ver con la poca oralidad. Hoy mucho machirulo se esconde en el papel. Muchas veces no sabemos quiénes son. Que haya más oralidad, más audiencias públicas, que se empiece a conocer qué trabajo hacen porque es una función pública la que tienen. No es solamente plantear todo en clave de género. Una revisión crítica de cómo está estructurado el poder judicial es una mirada feminista porque en definitiva el feminismo es sororidad y es construcción colectiva, es horizontalidad, es lo opuesto a cómo fue generado el poder judicial desde siempre.

¿Por qué crees que hay tanto rechazo a esto en la Justicia?

Siempre cuando te interpelan, saltás. Está la comodidad de porque siempre se hizo así. Además, esta cosa de los privilegios, la Justicia está tan arriba. La pregunta, y una de las grandes cuentas pendientes del feminismo, es ¿cómo podemos hacer para bajar a territorio que una mejor Justicia le hace muy bien a la ciudadanía en general? Así como lo que pasa con la inflación importa, lo mismo que el mercado laboral o lo que pasa con la pandemia importa, bueno, que también empiece a importar lo que pasa en la Justicia. Sabemos que la Justicia es mala pero no saltamos tampoco. La Justicia es, y en especial para los más vulnerables, el garante último de todos los derechos humanos de las personas. Allí donde ya nadie está porque el Estado no te dio respuesta, tiene que estar la Justicia. La pregunta es ¿está? El acceso a la Justicia y a una Justicia que realmente llegue a tiempo también debería formar parte de las demandas sociales. Y a la hora de votar, que importe también qué piensan los candidatos sobre la Justicia. Así como en 2019 ya importó en las plataformas de los partidos qué pensaban sobre aborto, bueno, que también en estas elecciones importe qué piensan sobre la Justicia en clave feminista.

¿Ese ‘ver como si’ también está en los Ejecutivos?

Es difícil medir en pandemia, además veníamos de una debacle económica enorme, con una deuda externa que no se puede ni dimensionar lo que significa, es decir, no puedo perder de vista el contexto del cual venimos. Ahora, a un año y pico yo todavía tengo gusto a poco. Siento que hay mucho PDF, muchos flyers, mucha reunión, mucho zoom, pero yo soy feminista popular y me gusta más lo territorial y veo que todavía cuesta llegar al territorio.

¿El Consejo Federal para abordaje de femicidios quedó en una foto?

Exactamente eso. Estoy de acuerdo con el firmen y firmen. Ante el caso de Úrsula, la respuesta del Estado es ‘firmamos un compromiso’. A ver, el compromiso estuvo desde antes. Tenemos una responsabilidad internacional y una cantidad de normativas que nos obligan a nivel nacional, provincial y municipal en materia de violencia. No hace falta que nos sentemos a firmar de nuevo todo. Está bien, es un compromiso simbólico, sí, pero en un contexto como éste, la gente está cansada de lo simbólico y quiere ir a lo real. La pregunta es cuántas mujeres efectivamente tienen un acompañamiento incluso en materia de violencia para poder salirse de ese vínculo violento. Muchas veces ellas vuelven a abrirles la puerta porque no tienen adónde ir o cómo hacer para sobrevivir.

¿Se puede decir que tenés cierta decepción con el Ministerio de las Mujeres?

Yo era asesora del Ministerio, ya no lo soy. Preferí abrirme porque creo que soy más útil planteando la reforma judicial feminista y poniéndolo en agenda. Es cierto que hay una cierta decepción. Y sí, hay un poco de eso. También es cierto que les tocó bailar con una pandemia muy compleja. La decepción también pasa por ser el primer Ministerio y una tenía mucha esperanza puesta ahí y a lo mejor en un país tan complejo una debería bajar un poco las expectativas.

¿Cómo lo ves a Martín Soria?

Asumió hace bastante poco. El Ministerio Público es muy importante y es un gran avance. Tuvieron un zoom con el Ministerio de las Mujeres poniendo en agenda lo que implica una reforma judicial feminista. Cuánto van a hacer de esto, qué acciones van a hacer para esto, qué voluntad política hay, bueno, con el tiempo veremos. Espero que realmente sea algo que motoricen y que haya una voluntad política al respecto.

¿Que tan cerca estuviste de ser Ministra de Justicia?

Fui una de las que más fuertes sonamos y eso es cierto. Haber estado ahí creo que habla muy bien del movimiento de mujeres porque la que podría haber llegado a estar es una mujer feminista, con lo cual creo que algo está empezando a colarse en las instituciones. Creo que terminó primando esa lógica de que contra los poderosos pueden ir sólo los hombres, como si las mujeres no pudiéramos afrontarlo. Si algo demostró el movimiento feminista es que de lo más poderoso y más rupturista que hemos tenido en los últimos tiempos claramente es el movimiento feminista.

Entonces ¿se sigue reproduciendo el patriarcado en las decisiones finales?

Yo creo que sí, por lo menos esa es la prueba.

Flor Igarza. Redacción Puntal