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Chiapero: "El actual embate hacia el Poder Judicial no tiene precedentes"

Es la flamante titular de la Asociación de Magistrados de la provincia y la primera mujer electa en ese rol

Silvana María Chiapero se convirtió el viernes en la primera mujer en ser electa al frente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial de Córdoba. Como antecedentes al frente de esa entidad, en 1983, María Lidia Spinosa de Ruiz Moreno ocupó ese lugar en reemplazo de Felipe Courel que debió renunciar para asumir como vocal del Tribunal Superior de Justicia.

La propia Chiapero vivió un escenario similar desde octubre pero esta vez por el fallecimiento de Luis Enrique Paoloni. Ahora es la primera vez que una elección pone a una mujer en ese lugar.

Entrevista a Silvana María Chiapero

“La pérdida del doctor Paoloni generó en octubre del año pasado la necesidad de asumir en mi condición de vicepresidenta primera de la institución. Eso generó la obligación y el compromiso de quienes lo acompañábamos a terminar su mandato conforme a lo que eran sus anhelos y deseos. El mandato caducaba en junio de este año y estatutariamente debíamos convocar a elecciones para ese mes pero por la situación sanitaria y la imposibilidad de realizarlas de manera presencial, porque el voto es secreto y no teníamos mecanismo virtual para realizarlas, decidimos con la aprobación de Inspección de Personas Jurídicas desdoblar la asamblea de junio. La hicimos de manera virtual aprobando memoria y balance, pero postergamos para una situación o fecha ulterior la asamblea extraordinaria para renovar autoridades”, explicó la magistrada sobre el proceso de normalización institucional. Finalmente, y con aprobación del COE, se realizó la elección en la que la lista “Independencia Blanco y Celeste” se impuso a “Acción y Participación”.

“La particularidad de este 27 de agosto es que es la primera vez que en la vida de la institución sus asociados depositaron la confianza en una mujer para conducir los destinos”, explicó Chiapero.

“Si uno trata igual a los desiguales no está siendo igualitario”, remarcó Chiapero.

Eso debe haber sido fruto de un proceso, no de casualidad...

La verdad es que somos un grupo de hombres y mujeres que confiamos plenamente en la necesidad de bregar por la independencia judicial. No es casual que nuestra lista se denomine Independencia Blanco y Celeste. Creemos que son tiempos en los que hay que reforzar esa idea porque los ciudadanos quieren confiar en la Justicia y quieren confiar en que los magistrados y los funcionarios van a defender sus derechos con una conducta independiente, librada de cualquier presión interna o externa que pretenda torcer sus voluntades.

¿Es más difícil hoy esa independencia?

Ser independiente es una virtud judicial que siempre hace al principio republicano de división de poderes. Pero asistimos a una época en donde el embate hacia el Poder Judicial no tiene precedentes. De modo que hay que apoyar a quienes tienen esta delicada función de decidir sobre los bienes y los ciudadanos con un apoyo institucional. Lamentablemente hay hechos periodísticos que demuestran que hay un ataque hacia quienes tenemos que tener independencia para enfrentar los conflictos. De hecho, recientemente en la última etapa de mi conducción, tuvimos que salir en defensa de un fiscal que fue agredido y atacado en forma personal por su actuación funcional por el padre de un imputado. Eso revela que tenemos que estar muy atentos en el apoyo institucional de nuestros fiscales, defensores y magistrados para que puedan cumplir su función.

Se tiende a pensar que los embates al Poder Judicial provienen siempre de la política, ¿pero es el único origen de los ataques?

No, no sólo la política. Indudablemente que no, por eso en nuestros propósitos está el de reforzar la formación contínua. Para acceder a un cargo tenemos un sistema de concursos que analiza la idoneidad del postulante. Pero creemos fervientemente que ese requisito de idoneidad no sólo debe estar para el acceso, sino que debe contar con una capacitación contínua. Y formarnos no significa sólo capacitarnos en lo técnico. Creo que los tiempos actuales exigen una capacitación actitudinal frente a temas novedosos como nuevas tecnologías, cuestiones ambientales, juzgamiento con perspectiva de género, conflictos bioéticos, que no estaban dentro del elenco de situaciones en donde sólo hay que formarse desde el conocimiento técnico, congnitivo de las herramientas jurídicas. Se necesita formar a los jueces en las habilidades que tienen que tener para conectarse con el destinatario de nuestra labor que es en definitiva la sociedad. Conectarse de forma distinta, revisar viejos paradigmas y pensar nuevos para diseñar el perfil de juez que requieren los tiempos actuales para lograr el objetivo de la pacificación social.

¿Qué piensa sobre la idea de que hay ciudadanos de primera y de segunda frente a la Justicia?

Indudablemente que no es así. La ley es general y aplicable para todos. Hay un principio constitucional básico que es la igualdad ante la ley. Y la Corte Suprema desde hace mucho tiempo dice que el tratamiento igualitario es la igualdad entre iguales. Porque si uno trata igual a los desiguales no está siendo igualitario. Asistimos a épocas de personas con mayor vulnerabilidad y entonces el legislador está empezando a exigir que el tratamiento y el juzgamiento contemple esas asimetrías estructurales. Y en los grupos de vulnerabilidad, constitucionalmente está la niñez, las mujeres, las personas mayores de edad, los consumidores que sufren esa realidad que nos obliga a contemplarla para juzgar igualitariamente. En contrapartida, nadie puede creerse exento de la obligación de cumplir con la ley, por eso en nuestros propósitos está profundizar la cultura de la legalidad. La sociedad debe reforzar la necesidad de que todos y todas debemos cumplir con la ley.

¿Cómo analiza la demora que se le adjudica a la Justicia en casos de violencia de género?

Lo primero que debo decir es que uno de los principales deméritos que puede tener la Justicia es la mora en la atención de cuestiones en general y de violencia de género en particular. Nuestros propósitos están en crear una sala en nuestro Instituto de Estudio de la Magistratura, referida a Género y otra a Niñez.Creemos que son temas que requieren una articulación primero multidisciplinar y luego interpoderes. El problema de la violencia de género es un problema que hunde sus raíces en cuestiones culturales. Y la Justicia tiene que poner de su parte pero no es la única que debe cambiar. Tenemos que contribuir a un cambio cultural para dejar en el pasado esta escalada de violencia en donde las mujeres menos visibilizadas sufren las peores consecuencias.Es alarmante la realidad y entonces tenemos que lograr que no sólo el fuero específico de Familia se capacite, como es obligación por ley en materia de género, sino que en todos los fueros debe haber concientización en la necesidad de abandonar prejuicios que tenemos producto de mandatos culturales.

¿La tecnología, vino para quedarse en la Justicia, vamos a seguir viendo acusados vía Zoom?

Absolutamente. La pandemia, según los expertos, aceleró por lo menos una década el proceso de despenalización y de tramitación virtual. Indudablemente tiene grandes beneficios y el Poder Judicial de Córdoba tuvo que hacer frente a un hecho impensado como fue la imposibilidad de que los operadores pudiéramos trabajar presencialmente. El proceso fue difícil, acelerado y nos ha dejado grandes ventajas. Tiene también sus inconvenientes que tenemos que analizar. Pero a la hora de analizar costos y beneficios, fue facilitador para lo letrados y eso va a redundar en beneficios para el ciudadano.

¿Cómo ve la Justicia de Córdoba y su comparación con la Nacional?

Indudablemente la mirada del público no diferencia la Justicia provincial de la federal. Y la crítica engloba y pone en una misma bolsa a la Justicia y creo que las provinciales que están ocupadas de lo cotidiano, tenemos un desempeño y resultados que son bastante mejores que lo que se recepta de la Justicia Federal capitalina. Como siempre, hay posibilidades de mejoras y es un trabajo constante. Pero creo que la Justicia provincial de Córdoba está en un muy buen lugar dentro del concierto nacional.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal