Por mayoría, los jurados absolvieron a Gambero por la muerte de su bebé
Gonzalo Gambero respira aliviado. Tenía enfrente una pesadísima acusación, por la cual el fiscal había pedido la pena de prisión perpetua. Pero ayer, en un fallo por mayoría, los jurados populares lo absolvieron de los cargos de lesiones y homicidio calificado por la muerte de su hijo Pedro, un bebé de 4 meses que falleció en agosto de 2017, después de ingresar al Hospital con una grave afección a nivel cerebral. En cambio, todo fue decepción para Lucrecia Piñeiro, madre del niño y querellante en la causa. Contenida por familiares y amigos, abandonó el edificio de Tribunales apenas se escuchó el veredicto. La sentencia completa se conocerá el próximo 26 de marzo.
Tras una larga deliberación desde el mediodía, los 8 jurados populares llegaron a una decisión dividida cerca de las 17 de ayer, y minutos después el presidente del Tribunal le puso voz al veredicto.
“Por mayoría del jurado popular, absolver a Gonzalo Gambero de lesiones graves calificadas y de homicidio calificado por el vínculo, ambos en concurso real. Y hacer cesar las restricciones impuestas”, leyó el juez Nicolás Rins.
La decisión desató emociones cruzadas en el auditorio de Tribunales.
Conmovida por el fallo absolutorio, Lucrecia Piñeiro, la madre del niño, se fundió en una serie de abrazos con sus familiares y allegados. Y se fue prácticamente de inmediato del edificio, sin que ella ni nadie de su entorno hiciera ningún tipo de declaraciones a la prensa.
Sin embargo, más tarde se expresó a través de su cuenta de Facebook, en la que dejó el siguiente mensaje, que se reproduce tal como ella lo escribió: “Sin más palabras que esas, sin poder creerlo ni entenderlo, después de dos instancias de elevación a juicio, testigos, pruebas y testimonios… Casi 7 años y muchos días de juicio. Espero una nueva oportunidad en medio del dolor de reeditar a flor de piel y alma tu pérdida, para volver a pedir JUSTICIA POR PEDRITO TERRENAL. Te amo con todo mi ser y te extraño todos los días de mi vida”.
Emociones desatadas
De nuevo en el auditorio de Tribunales, tras el veredicto se podía ver del lado del acusado una imagen en apariencia similar a la de enfrente, con abrazos cerrados y llantos efusivos, aunque por motivos completamente distintos.
Tanto para Gonzalo Gambero como para su abogada defensora Rosa Sabena, la absolución significó un profundo desahogo.
“Siento que se hizo justicia. Todo lo que se expuso a lo largo del juicio fue ni más ni menos que la verdad; todo lo que estaba en el expediente. No se agregó nada que no hubiera estado en el expediente durante todos estos años. Hoy se hizo justicia valorando cada prueba. No tengo más que palabras de agradecimiento”, dijo un aliviado Gonzalo Gambero, apenas se repuso de la emoción y enfrentó a la prensa.
Gambero sostuvo que ayer mismo, con el fallo que lo declaró libre de culpa y cargo, empezó para él una nueva etapa en su vida, en la que el principal objetivo será “retomar el contacto con mi hija, porque hace siete años que la madre me lo ha prohibido a mí y a toda mi familia”.
Con un horizonte también de futuro, pero centrado en la cuestión judicial, el hombre planteó que una de las cuentas pendientes es para él que se siga investigando la muerte de Pedro, su bebé, para llegar a la verdad.
“Deseamos que se siga investigando. Obviamente que a la única persona que acá se investigó fue a mí, pero hubo dos personas más. Ojalá que se pueda seguir investigando hasta llegar a la verdad. Hasta el momento, tampoco se pudo comprobar que mi hijo pudiera haber tenido el síndrome del bebé sacudido”, señaló Gambero.
Una fecha significativa
Por su parte, la abogada defensora Rosa Sabena vivió también el cierre del juicio con emoción a flor de piel, en una fecha muy significativa para ella. Ayer hubiera cumplido años su hijo Nicolás, a quien nunca dejó de buscar desde su desaparición en 2008, y en este sentido expresó: “Logré con Gonzalo la justicia que no pude por mi hijo. Así lo tomé, porque él me convenció con su dolor”.
“Hace cinco años que venimos investigando esta causa y antes de aceptar, tomé todas las precauciones posibles, porque yo nunca fui defensora. Era un paso muy importante y difícil para mí”, agregó Sabena.
En cuanto al debate en el juicio, consideró que logró poner de manifiesto en su alegato final “la verdad, nunca miento, y entonces la verdad era tan evidente que no quedaba otra”.
Por su lado, el otro abogado de la defensa, Lautaro Andruet, sostuvo que al final prevaleció su criterio entre los jurados.
“Gonzalo no tenía nada que se le pueda achacar, no había prueba concreta y el tribunal nos dio la razón. Hay que ser prudentes con esto. Es una primera instancia y la otra parte puede casar” el fallo, declaró.