Peiovich relató que Klavora presentó varios cortes con un cuchillo en el rostro, el cuello y el tórax y golpes a la altura de la frente y en la zona de la sien, pero ninguno de ellos le provocó la muerte.
Ante los integrantes de la Cámara Segunda del Crimen y los jurados populares, la forense explicó que la muerte de Klavora se produjo por sofocación debido al humo que despedía el colchón, que lo “desmayó en 60 o 90 segundos y que la muerte se produjo entre los 2 y 5 minutos del inicio del fuego.
La policía Yohana Desplats brindó detalles de la investigación y cómo llegaron a Manara.
La investigadora policial sostuvo que el último impacto del teléfono de Klavora se registró cerca del domicilio de Manara.
En la primera audiencia, la defensa de Manara argumentó sobre la inestabilidad emocional de la víctima.
Gabriela Farias, prima de Klavora, calificó esa versión como “una locura”. “No era depresivo. Era un laburante, trabajaba todo el día. Nunca atentaría contra su vida porque sabía que eso nos destruiría, más que nada a su madre", afirmó.
Farías sostuvo que las pruebas presentadas en la causa son "contundentes" para esclarecer el crimen. Señaló que afrontar los detalles técnicos del hecho durante el juicio resultaba desgarrador para la familia: “Cada vez que escucho los golpes, los daños, los cortes... no puedo dejar de pensar en el dolor y el miedo que sintió en sus últimos momentos”.