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Cerró la Casa del Buen Samaritano tras 5 años de trabajo con personas adictas

Se trata de la sede de la asociación santafesina que funcionaba en La Carlota. Argumentaron que se debió a la falta de personería jurídica en Córdoba y al fallecimiento de uno de los fundadores

La sede de la asociación civil “El Buen Samaritano”, ubicada en La Carlota, cerró sus puertas en los últimos días, hecho que causó gran pesar en la comunidad. La Casa María Benita Arias fue fundada el 10 de agosto de 2017 y allí se realizaban tareas de contención y recuperación de jóvenes con adicciones. A poco de cumplir 5 años se anunció la determinación por parte de la institución central que funciona en Santa Fe.

En este sentido, desde la entidad aclararon que “los jóvenes que están llevando adelante su tratamiento en La Carlota serán trasladados e incorporados en las demás casas de la obra conforme a la etapa que estén transitando”.

Las razones por las que se anunció el cierre, según informó la comisión, fueron diversas. Entre ellas, señalaron que “la Asociación Civil el Buen Samaritano tiene personería jurídica en Santa Fe”, pero “no tiene reconocimiento en la provincia de Córdoba, lo que dificulta varios trámites necesarios para que la misma pueda llevarse adelante en el marco legal. Y dificulta trabajar interinstitucionalmente con la parroquia Nuestra Señora de La Merced”.

Asimismo, se indicó que “ante el fallecimiento del padre Néstor Vera (11 de septiembre de 2021), quien se dedicaba exclusivamente a la obra, la asociación tuvo que solicitar formalmente al Obispado de Reconquista el nombramiento de un nuevo sacerdote (Silvio Fabbro) para acompañar el carisma y proceso en la fe de los jóvenes que están internados, servicio que es asumido a medias (porque es párroco y vicario general de la Diócesis) desde el 5 de octubre de 2021”.

En este sentido, se enfatizó que “la distancia (700 kilómetros) para el acompañamiento es una gran dificultad para el seguimiento del proceso de los jóvenes, y el alto costo de los viajes para el recambio de etapas. El gran peso que les hemos encomendado a los jóvenes servidores, teniendo en cuenta que son muchachos que salieron de su tratamiento y se han quedado a servir durante un tiempo considerable”.

El nacimiento de la

sede carlotense

El 10 de agosto de 2017 se inauguró la Casa del Buen Samaritano y el acto fue encabezado por monseñor Adolfo Uriona.

El lugar se erigió como un espacio para brindar apoyo a jóvenes con problemas de adicción en la comunidad. Nació a instancias del entonces presbítero Ariel Príncipi y el vicario Arturo Gómez, con el apoyo del mismo obispo.

Los sacerdotes llevaron adelante las gestiones con el gobierno provincial a los fines de obtener en comodato el edificio en el que años atrás funcionaba el centro educativo Bernardino Rivadavia Colonia La Cremería.

Las instalaciones están ubicadas a unos 8 mil metros al norte de la ruta 8 y a 5 kilómetros al oeste de La Carlota.

Muchos fueron los vecinos e instituciones que se sumaron aportando para la restauración, donando desde alimentos hasta lo necesario para que allí unos 10 jóvenes se sintieran cómodos y atendidos.

En el lugar, los jóvenes -todos mayores de 18 años- realizaban el proceso de recuperación por 3 meses y luego eran derivados a otra casa para continuar con la rehabilitación. Allí, intensificaban su vida espiritual y realizaban diversas actividades, como huerta y elaboración de productos de panificación, entre otras.

No obstante, hace dos semanas a través del actual párroco de La Carlota, Jorge Basso; la entidad central de la asociación civil informó la determinación del cierre de la casa carlotense.