El padre Basso asume en La Carlota: "Vamos a acompañar la vida del pueblo"
El padre Jorge Luis Basso asume esta noche su rol al frente de la parroquia Nuestra Señora de la Merced de la localidad de La Carlota. El obispo de la Diócesis de Río Cuarto, monseñor Adolfo Uriona, encabezará la ceremonia en la localidad -prevista para las 20-, en la cual dejará oficialmente en funciones al religioso en esta nueva sede pastoral.
En diálogo con Puntal, el párroco se mostró emocionado ante el desafío de predicar en una nueva comunidad y señaló que decidió llegar a la población con dos días de anticipación a la asunción para poder ponerse al tanto de las tareas de la parroquia y para recorrer la ciudad.
-¿Cómo se prepara para la ceremonia de asunción?
-Estoy muy contento de estar en La Carlota. Mañana estará el obispo y algunos sacerdotes, también fieles de algunas comunidades en donde he estado para acompañarme. En la asunción de un párroco, un sucesor de los apóstoles, que es el obispo, pone en posesión y en funciones a un párroco, en este caso en La Carlota, dándole legitimidad como autoridad de la Iglesia católica.
-¿Qué expectativas tiene sobre esta nueva sede pastoral?
-Ya estuve dando una vuelta, recorriendo la ciudad. Es grande, tiene más o menos 16 mil habitantes. La expectativa es sumarme a la labor que se viene haciendo. Es un lugar con mucha vitalidad y tiene una riquísima historia. Comenzó en 1.777, cuando los jesuitas pisaron por primera vez esta tierra. Después se formó este curato de La Carlota, que se deprende del curato de Río Cuarto, cuando se dividió la geografía de la provincia de Córdoba en 1892. Tiene un largo camino. Este año vamos a cumplir 130 años como parroquia y seguramente serán movilizados con la devoción a la Virgen de la Merced, que hace 285 años que está acá en La Carlota. Vamos a acompañar la vida del pueblo, fundamentalmente, y a hacer un aporte para el bien común.
-¿Cómo lo encuentra hoy este nuevo lugar?, dados sus más de tres décadas como sacerdote...
-Mucha gente me preguntó cómo me sentía. Siento una profunda alegría de ser un hombre de iglesia por un lado y, por otro, la alegría de haber compartido con distintas comunidades a lo largo de estos 35 años que tengo como cura, lo que es dar la Buena Noticia. Esto implica ayudar a mucha gente a encontrar un camino, un sentido a la vida, a encontrar el gusto por las cosas de Dios y del ser humano. Y en eso uno va consumiendo la vida. Es como una vela, si está encendida se va consumiendo pero si está apagada podrá ser muy linda pero no alumbra nada. Yo tengo la sensación, en tantos años como sacerdote, de que simplemente he sido como una pequeña vela que se va consumiendo en el transcurso del ministerio, dando una pequeña lucecita para que otros puedan también gustar de la luz y dejar de lado la tiniebla. En ese sentido nos ayudamos entre todos.
- ¿Le esperan muchos desafíos en La Carlota?
-Todavía no sé muchas de las situaciones que se viven en La Carlota porque recién llego pero ciertamente es un lugar que tiene mucho progreso en la zona céntrica, eso se ve, pero también tiene algunos sectores un poco limitados en cuanto a recursos económicos. En esta recorrida que hice ayer y esta mañana (jueves) lo que pude ir viendo, es que hay gente necesitada a la cual desde la parroquia trataremos de ayudar. Acá hay un grupo que se llama “El buen Samaritano”, que es una organización de Reconquista y hace muchos años que está en La Carlota. Trabaja con las adicciones, en la prevención y recuperación de personas con adicción. Ahí nosotros como iglesia seguiremos acompañando el proceso de los chicos.